La casa en la ciudad de Rosario en la que la mujer vivía desde los 19 años se había convertido en una cárcel. Es que en ese lugar su pareja la tuvo cautiva durante las últimas dos décadas y ella logró escaparse recién la semana pasada por un descuido de su captor.

La víctima ahora tiene 43 años y el infierno que vivió al lado de ese hombre es casi lo único que conoce. De acuerdo a su relato ante la fiscal de Violencia de Género, Luciana Valarella, apenas se casaron su flamante esposo se convirtió en otra persona. La tenía encadenada a la pata de la cama, la golpeaba y la hostigaba psicológicamente.

La familia de la víctima trató de interceder en ese momento, pero la situación solo se agravó. El hombre evitaba que tuviera contacto con sus parientes, si lo hacía era con una suerte de “guión” preparado por él: la obligaba a cambiar permanentemente de apariencia y hasta le cambió el nombre. La convirtió en un esclava.

Después de 20 años, la mujer ya se había resignado a vivir en esas condiciones, pero el pasado 8 de mayo se le presentó la oportunidad que tanto había deseado y no la dejó pasar. Después de insultarla y acusarla de haber perdido una herramienta de su taller mecánico, el hombre se descompuso y se encerró en el baño. Había olvidado cerrar con llave la puerta de la casa, indicó el diario La Capital de Rosario.

La mujer corrió hasta una estación de servicio ubicada en el cruce de Pellegrini e Italia, donde tomó un taxi y fue hasta la casa de un familiar suyo, que la acompañó a denunciar a su marido. Estaba irreconocible: rapada y vestida con ropa de hombre.

La policía detuvo al marido en su casa. La fiscalía lo imputó en las últimas horas por el delito de privación ilegítima agravada y le dictó prisión preventiva efectiva por 60 días.

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