Al rescate del  Centro  Argentino

En buena parte del territorio de la Argentina las sociedades de socorros mutuos precedieron a las organizaciones típicamente sindicales. En algunos casos, las acciones obreras reivindicativas aparecieron entremezcladas con las acciones de solidaridad defensiva de artesanos y trabajadores de todos los oficios.

Así sucedió, por ejemplo, con la Sociedad Tipográfica Bonaerense que nació en 1875 para agrupar al gremio de los tipógrafos y cuya finalidad principal eran las acciones de socorro mutuo; pues bien, esta Sociedad hubo de esperar hasta 1888 para declarar su primera huelga y asumir un papel claramente sindical.

Por lo que se refiere al caso de Salta, fue el Centro Argentino de Socorros Mutuos (fundado en 1891) -sino la primera- la más importante organización defensiva de los obreros y artesanos. Téngase en cuenta que la primera asociación de este tipo que existió en el interior del país fue Unión y Progreso nacida en Córdoba en 1870, y que la Sociedad Española de SSMM de Salta se fundó en 1882 y la Italiana en 1883.

Ya a comienzos del siglo pasado, Salta experimentó una eclosión del sindicalismo de base anarquista, como puede comprobarse en su rescatada prensa como "Verdad", "El Despertar" o "El Coya".

Como recuerda el informe "50 años de mutualismo en Salta" (elaborado por una comisión presidida por don Julio Barbarán Alvarado), el Centro Argentino de SSMM nació, en la Sastrería de don Gabriel Cano, con una leve connotación política que muy pronto fue dejada de lado en beneficio de los aspectos puramente mutualistas y solidarios. Sus inquietos fundadores fueron obreros, artesanos, pequeños comerciantes y algún que otro profesional de la enseñanza y del derecho.

La iniciativa salteña se inspiró en las ideas en boga acerca del mutualismo y cooperativismo. Su primer estatuto tomó como referencia el texto que por esa época habían preparado los tipógrafos salteños que, como ocurría en otras latitudes, conformaban la vanguardia de la incipiente clase obrera local.

Fueron el espíritu de solidaridad y la capacidad organizativa de sus promotores los factores que dieron nacimiento a un conjunto de prestaciones básicas para atender los infortunios más comunes que sufrían los socios: enfermedad, desempleo, soledad, muerte, accidentes de trabajo. Recuérdese que, en aquel tiempo, el Estado no contaba con ninguna prestación de las que más tarde constituyeron la seguridad social pública. Y también que la asistencia médica y social rudimentaria estaba a cargo de instituciones de la llamada beneficencia hasta que la misma fue reemplazada por el primer peronismo de Salta (1944/1951) que instituyó la Asistencia Pública en la ciudad capital y tejió una red de centros de salud en el interior, bajo la inspiración de los ministros José T. Solá Torino y Alberto F. Caro.

El Centro Argentino de SSMM desde su nacimiento atendió también las inquietudes culturales de sus socios y de la comunidad a la que servía, así como a los aspectos de la vida social y del ocio. Los banquetes anuales celebrados para conmemorar el aniversario de la institución fueron ocasión de confraternidad y de reconocimiento de valores e inquietudes comunes.

Si bien por su composición social y profesional el Centro podría encuadrarse dentro del amplio espectro de la izquierda democrática de raigambre europea, la institución se cuidó de tejer vínculos con las fuerzas que tradicionalmente gobernaban la Salta de entonces. El apoyo que recibieron del legendario senador Carlos Serrey y de Monseñor Tavella, prueban esta civilizada convivencia entre sectores y familias ideológicas.

Para tener una idea de las dimensiones del Centro hay que recordar que nació con 26 socios y que 50 años más tarde nucleaba a 1.200 personas en una ciudad con no más de 60.000 habitantes. Si la fuerza del movimiento mutualista y del espíritu que lo impulsaba se hubiera mantenido con el paso de los años, hoy el Centro Argentino de SSMM debería tener alrededor de 14.000 socios. Pero diversos factores han ido reduciendo la base societaria y hoy la permanencia de la institución, la conservación de su historia y de su patrimonio, y el cultivo de los valores que le dieron origen está a cargo de un reducido grupo de ciudadanos dignos de reconocimiento público. Y, si la asistencia a la Asamblea realizada el pasado mes de julio no nos engaña, la mayoría de los perseverantes asociados está formada por mujeres.

Aun cuando el Centro prohibió atinadamente que sus actividades se vieran enrarecidas o tensionadas por querellas políticas, religiosas o de nacionalidad, se reafirmó cada vez que fue necesario en sus convicciones republicanas y pacifistas.

Al día de hoy el Centro Argentino de SSMM dejó atrás la edad de oro que lideró don P. Martín Córdoba, pero si bien atraviesa dificultades, logró conservar su patrimonio y sobre todo, el histórico mausoleo social y la biblioteca Bartolomé Mitre que funciona en la sede de la avenida Sarmiento.

La conservación del fondo documental y bibliográfico y, si se quiere, el relanzamiento de la biblioteca son una tarea imprescindible y urgente que debería mover iniciativas de mujeres y hombres de la cultura y del trabajo. Una tarea cuyo primer eslabón ha de ser la reinserción de la biblioteca en la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip).

 

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