La visita de Macri para participar del Milagro desnudó una inesperada grieta en la Iglesia

Una inesperada grieta en el seno de la Iglesia Católica de Salta quedó expuesta ayer luego de que se confirmara la visita del presidente Mauricio Macri para participar de la misa estacional que tendrá lugar a las 10 en la Catedral Basílica. 

La presencia del Presidente de la Nación obedece a una invitación cursada por la autoridad máxima de la institución en Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, no obstante, otros curas cuestionaron la llegada del mandatario nacional.

Macri llegará a Salta junto al senador Esteban Bullrich y el secretario de Culto, Alfredo Abriani, de acuerdo a la información difundida ayer por fuentes oficiales.

En una misiva fechada el 13 de septiembre, Cargnello sostiene: “Tengo el honor de dirigirme a usted para invitarlo a participar en las fiestas patronales en honor del Señor y la Virgen del Milagro que se han de celebrar el próximo 15 de septiembre en esta ciudad de Salta. Las misas concluyen con la procesión de la tarde y culminan en la celebración del pacto de fidelidad que marca la vida y la historia de esta ciudad de Salta”. 

“Su presencia nos honraría, por eso me atrevo a invitarlo”, continúa la carta enviada a Macri, y finaliza: “Permítame hacer propicia la oportunidad para saludarlo y renovarle mis expresiones de confianza en usted y en su gestión y mi compromiso de rezar por su servicio desinteresado al bien común de todos los argentinos”.

Cuestionamientos internos

En abierta contraposición con la invitación enviada al Presidente por monseñor Cargnello y una vez confirmada la presencia del mandatario nacional, el sacerdote Raúl Méndez, uno de los miembros de la Pastoral salteña, criticó fuertemente la llegada del mandatario: “Es oficial el anuncio de que Macri pretende venir para la misa del día 15 de septiembre. Junto con otros miembros del clero manifiesto mi oposición a tan inoportuna visita. En estas circunstancias su presencia será una provocación, que provocará (sic) la lógica reacción”.

No obstante, Méndez fue más allá en su mensaje y se adentró en cuestiones más vinculadas a la vida política que a la eclesiástica al agregar: “No tiene sentido venir a empañar la fiesta de los salteños. Lo más razonable es que suspenda semejante previsión y nos deje tranquilos. Mas bien que se ocupe de resolver los graves problemas en que embarcó al país”.

La invitación enviada por monseñor Cargnello al presidente Mauricio Macri. 

Pese al malestar de Méndez, el diácono Daniel Ochoa, a cargo parte de la organización de la festividad, explicó a El Tribuno que la invitación a las autoridades civiles (entre ellas el Presidente) es una cuestión de protocolo que se cumple todos los años.

El intendente y precandidato a gobernador de la Provincia, Gustavo Sáenz, fue consultado respecto a esta situación y señaló que lo único que espera es “que esto no empañe la fiesta de todos los salteños, que es el pacto de fidelidad”. 

Polémica nacional

La polémica trascendió al ámbito local y ayer el diario La Nación titulaba en su versión on line: “Mauricio Macri viaja a la Fiesta del Milagro en Salta y generó un cruce en la Iglesia local”. 

Toda esta insólita situación se generó en momentos en que monseñor Cargnello no estaba en la ciudad, ya que había viajado a Piquete de Anta, en Las Lajitas, donde ofició la celebración de la exaltación de la Santa Cruz en el segundo día del triduo del Milagro. La misa, que tuvo lugar en la parroquia que lleva el mismo nombre del lugar y en donde se encuentran las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, contó además con la participación del gobernador Juan Manuel Urtubey y de su esposa, Isabel Macedo.

Luego de la lectura del Santo Evangelio, Cargnello en su homilía explicó la importancia de la celebración de la Santa Cruz. Dijo que cada 14 de septiembre se cumple el aniversario de la consagración de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, celebrada en el año 335. También en este día se conmemora la recuperación de la Cruz de Cristo, ocurrida el año 628.

“Por nuestros pecados, la Patria está crucificada”

En la homilía, monseñor Jofré apuntó contra la ideología de género.

El obispo Samuel Jofré encabezó la misa. Jan Touzeau 

“Asumamos nuestra responsabilidad: nuestra Patria está crucificada por nuestros pecados, pero tiene arreglo, tiene salvación”. Ese fue uno de los duros mensajes que dio ayer durante la homilía monseñor Samuel Jofré, obispo de Villa María, Córdoba. 

En la segunda misa del Triduo del Milagro tuvo momentos polémicos. Jofré puso en un mismo renglón a la corrupción y a la denominada ideología de género. El sacerdote fue invitado por las autoridades eclesiásticas salteñas para la celebración que se ofició a las 10, con la presencia de miles de fieles dentro y fuera del templo. 

“Dios, podemos decir, no quiere nuestra pobreza, no quiere la violencia, los robos, la corrupción, el aborto, la ideología de género. No quiere las peleas entre argentinos. Dios quiere salvarnos, pero nos va a salvar por la cruz, no podemos renegar nosotros de esa cruz. Mucha gente está desesperanzada. Nosotros tenemos que decirle no a la desesperación”.

“Los males de nuestra Patria no nos han venido de Marte ni han venido por la maldad de algunos personajes extranjeros. Nuestra Patria es lo que nosotros hemos hecho de ella, tenemos que asumirlo”, afirmó desde el atrio.

“Dios no quiere el dolor la enfermedad, la pobreza, los terremotos, ni la muerte. Pero es verdad que los permite... porque nos quiere libres y respeta nuestra libertad”, enfatizó. 

 

 

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