Femicidio de Jéssica González: Raúl Pérez, entre el perdón de  Dios y el castigo terrenal

"Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale". La frase pertenece al libro de Lucas, capítulo 17, versículo 3 de la Santa Biblia y refiere al perdón de Dios. Es justamente lo que la familia y amigos de Jéssica González hicieron con el hombre que le quitó cruentamente la vida a la mujer. Raúl Antonio Pérez (41) está siendo juzgado desde el miércoles en el Salón de Grandes Juicios del Poder Judicial de esta capital acusado por el delito de homicidio agravado, por tratarse de un femicidio.

En la segunda audiencia de debate desarrollada ayer, a cargo de la Sala IV del Tribunal de Juicio, se sentaron al frente de los magistrados cuatro personas, dos de ellas hermanos en el espíritu de la víctima, quienes compartían el mismo culto en una iglesia evangélica, y dos empleados del motel de la zona sur de la ciudad, donde Pérez asesinó a Jéssica, en septiembre del año pasado.

Los testigos Néstor Gustavo Álvarez y Luis René Sosa coincidieron en señalar que González nunca dio indicios de haber tenido algún tipo de relación amorosa con el imputado. Sus dichos coinciden con el requerimiento fiscal leído en la jornada del miércoles. De la investigación surgió que Pérez mató a cuchillada a la mujer "por obsesión".

El primero declaró que el jueves 20 de septiembre de 2018 vio a Jéssica entre las 19 y 19.30 en una parada de colectivos en Villa Lavalle, sobre avenida Tavella. En ese momento, la joven se encontraba sola. Sosa, por su parte, contó que la mujer le había pedido que hablara con Pérez luego de que éste le hiciera una escena de celos y le insinuara que estaba enamorado de ella. "Yo le dije que me copó", fue la frase que deslizó el testigo según lo expresado por el imputado. ""Cómo vas a hacer eso', le dije porque me podía complicar a mí con la pastora de la iglesia", recordó Sosa.

Según el testigo, la charla con Pérez fue el martes 18 de septiembre por la noche, después del culto. El joven refirió que Pérez además de haberle confesado el amor que sentía por Jéssica también le preguntó a él si tenía interés o estaba interesado por ella. Para Sosa, la mujer fue "acosada" por Pérez, y a su juicio "no fue lo suficientemente hombre para hablar bien y aclarar la situación" con la mujer.

Durante la mañana del viernes 21 de septiembre, Sosa recibió una llamada de la prima de Pérez, a quien dijo que eliminó del Facebook porque no quiere tener ningún tipo de contacto con ella ni con la familia del acusado. Después de preguntarle qué sabía de Jéssica y Pérez, a través de un mensaje vía messenger le dijo: "Raúl mató a Jéssica". Llorando en la sala frente al Tribunal, Sosa apuntó: "Fue una sensación de tristeza, me quebré en llantos, era una persona buena y no se merecía lo que le pasó. Le dije a mi mamá: Jéssica está muerta y nos pusimos a llorar". El testimonio de esta persona conmovió a los presentes.

Empleados del motel

La primera declaración de los empleados del motel donde fue encontrado el cuerpo de González junto al del imputado, quien se autolesionó en el cuello y el brazo, la hizo una mujer encargada del turno. La testigo sostuvo que la supuesta pareja llegó en un auto oscuro cerca de las 20.30 y a medida que se iban agotando los turnos Pérez extendía la estadía, incluso hasta pasada las 23, cuando terminó su turno. Antes de retirarse, señaló que se acercó hasta el auto con vidrios polarizados para certificar que el cliente seguía en el lugar, y dijo no haber escuchado nada.

Al turno siguiente lo ocupó Marcelo Caballo, quien recordó que le solicitó a la mucama que se acercara a la habitación para anunciarle a sus ocupantes que tenían dos turnos vencidos. El hombre le respondió que se quedaría más tiempo. Tras cumplirse los dos nuevos turnos, la empleada volvió a llamar a la puerta y esta vez desde el interior de la pieza sintió que el cliente le dijo que "no se podía mover". Fue eso lo que hizo sospechar que algo grave había sucedido.

Todo indicaría que el hombre planeó el crimen    

El testimonio de Marcelo Caballo fue el que más concitó la atención de los jueces del Tribunal de Juicio y de los asistentes al debate. Explicó que luego de que la mucama escuchara que desde la habitación Raúl Pérez manifestara que “no se podía mover” llamó de inmediato a su jefe y este le ordenó que diera la voz de alerta a la Policía. Los primeros en arribar al motel fueron los efectivos del destacamento policial de Villa Palacios.
Caballo contó que él se encargó de forzar la puerta que estaba trabada con pasadores por dentro, lo mismo que las ventanas. Recordó que al observar el interior de la habitación vio a la mujer tirada en el piso, llena de sangre e inmóvil. Indicó que el hombre estaba recostado sobre la cama, también en medio de un charco de sangre. 
El testigo sostuvo que junto a Pérez estaba el cuchillo con el que atacó a Jéssica y se provocó las lesiones con la intención de quitarse la vida. Caballo dijo que el cuchillo era de grandes dimensiones y parecía nuevo. Al respecto, sostuvo que en el interior del vehículo en el que llegó Pérez con la víctima se encontró una boleta con el membrete del negocio donde habría comprado el arma.
Este dato indicaría que Pérez habría planeado el asesinato de la mujer. De acuerdo con la investigación, el imputado habría hecho subir con engaños a la mujer en una parada de colectivos en Villa Lavalle. Lo que se sospecha es que la víctima fue atacada dentro del vehículo y que Pérez la llevó posiblemente inconsciente al hotel alojamiento donde la habría ultimado.
 

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