Paola Ramos, una joven madre que vive en el barrio Norte Grande, asomaba por la puerta de un aula para observar a sus tres hijos: dos niños de 8 y 5 años y una niña de 3. Los contemplaba detenidamente mientras ellos saboreaban contentos un salpicón de carne, arroz y verduras, acompañado de pan y agua, ayer al mediodía, en la escuela 4.691 Almirante Cristóbal Colón, del barrio de la zona sudeste de la ciudad, una de las más castigadas por la pobreza.

"Estoy feliz de que mis hijos puedan almorzar hoy en la escuela porque con la situación económica y familiar que estoy pasando no tengo para darles de comer. Estoy muy complicada. Me separé por un tema delicadísimo", contó la mujer a El Tribuno.

Tomar té, a veces, con suerte, acompañado de un poco de pan ayudaba a la familia a mitigar en algo el hambre.

"Mi hijito me decía que ya no le importaba levantarse en casa a tomar té y quedarse con un solo pancito. El otro se lo convidaba a su hermanita. Por ahí yo conseguía algún trabajo en limpieza y podíamos comer, pero últimamente no y con lo que logro juntar apenas llego a pagar el alquiler de 3.500 pesos. Hoy mi hijito se comió casi tres platos de salpicón. Está chocho", relató.

Desde ayer, 139 escuelas de la provincia ubicadas en zonas vulnerables abrieron sus puertas para que los niños puedan comer, en el marco del Plan Alimentario Salteño (PAS) que se extenderá hasta el último día de clases: el 19 de diciembre. De ese total de escuelas, 23 están situadas en la capital salteña. En las escuelas las historias muestran la peor cara de la crisis que vive el país y la provincia, donde el 50% trabaja en negro y la desocupación se ubica en el 12,7%.

La ministra de Educación, Analía Berruezo, junto al ministro de Salud Pública, Roque Mascarello, visitaron ayer la escuela de Norte Grande. Berruezo indicó: "Las expectativas del plan son el acercamiento de aproximadamente 50.000 chicos a este refuerzo alimentario". Y manifestó: "Durante toda la semana hemos recorrido escuelas para ver cómo se estaban preparando y, por ejemplo, el personal de maestranza que es el que sirve la comida de lunes a viernes manifestaban una preocupación grande en relación al día lunes que era cuando los chicos más veces repetían la comida porque tenían algún problema el fin de semana, entonces entendemos que acompañar y cumplir el objetivo de que la mayor cantidad de chicos este atendido es lo que viene a paliar este plan alimentario salteño".

La directora de la escuela, Nora Arias, explicó que unos 270 niños concurrieron para almorzar ayer, entre alumnos y sus hermanitos. Se les proporcionó fruta de postre. Para hoy el menú es pizza casera y también una fruta. De lunes a viernes ya funciona un comedor en la institución, que es para los que tienen jornada extendida. La matricula es de 750 chicos, pero se quedan a almorzar durante la semana 370.

"Considero que para la zona donde está inserta esta escuela, que tiene una población vulnerable, es una muy buena opción el plan ya que nos garantizamos que el niño tenga el almuerzo de cada día, la comida y nutrición que necesita para su edad de crecimiento", sostuvo Arias.

Desde la escuela 4.048 Provincia de Salta, ubicada en el barrio Santa Cecilia, también en la zona sudeste, informaron que unos 50 niños asistieron para almorzar arroz con salsa de carne, a las 11.30. Varios llevaron sus platos para comer en la escuela y algunos fueron con tapers para llevar la comida a sus hogares. También se les proporcionó pan y una banana de postre. "Lo que sucedió es que recién se está interiorizando la gente sobre el plan. Ahora ya saben que además de los talleres que se dictan como folclore y ritmos se va a proporcionar el almuerzo los fines de semana", señaló Carina Cruz, docente de nivel inicial.

A otra institución que se encuentra a unas cuadras, en el barrio Juan Calchaquí, la escuela 4049 Independencia Nacional, concurrieron 150 niños para el almuerzo, según explicó la supervisora Sandra Ríos. El menú consistió en hamburguesa de carne con arroz primavera, pan y de postre mandarina.

La directora de la escuela, Claudia Garnica, manifestó: "Si bien temprano en los talleres de folclore, ajedrez y ritmos habían menos chicos, a las 12 del mediodía, hora en que se sirvió la comida, llegaron muchos más. Es altamente positivo el plan alimentario".

Dicha escuela ya cuenta con el proyecto de Escuelas Abiertas por el que unos 120 chicos concurren todos los sábados.

Blanca Reyes, de 58 años y vecina del barrio 26 de Marzo, fue con sus cinco nietos de entre 6 y 10 años para comer en la escuela barrial. "Yo estoy sola a cargo de ellos. Me parece hermoso que abran la escuela para comer. Es una gran ayuda. Nosotros vivimos gracias a la pensión que tengo de madre de siete hijos, pero los chicos están mediante el Juzgado y yo no cobro asignación por ninguno. En casa tengo en total 11 nietos, además de mis cuatro hijos. Somos familia numerosa y dos de las niñas son especiales", relató la señora Reyes.

 

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