La perforación de pozos es la solución del agua para las comunidades

Leavy consideró como un contrasentido “que en una zona de la Argentina donde las empresas petroleras perforan a un promedio de 4.000 metros de profundidad para buscar gas y petróleo, donde tenemos la única carrera universitaria de todo el NOA y NEA de la que egresan los ingenieros en perforación, no se pueda perforar en forma rápida y eficiente pozos que no deben superar los 120 metros para encontrar agua abundante y sobre todo segura. Es un mito -precisó el legislador nacional por Salta- que en el Chaco salteño solo se encuentre agua salada. Las napas son diferentes, seguramente hay agua salada, debe haber otras con arsénico pero a partir de los 120 metros de profundidad el agua es segura, abundante y alcanzaría para que nadie en el norte corra riesgo en su salud por la falta o la mala calidad del líquido”.

Un costo 10 veces superior 

En esa línea, Leavy consideró que “con recursos provinciales se pueden comprar 5 equipos de perforación y montarlos sobre camiones ya usados para que se dediquen solamente a perforar pozos de agua en diferentes comunidades, escuelas, hospitales o centros de salud de toda la provincia. En la actualidad el costo para la perforación de un pozo de 180 metros no supera el millón de pesos, pero ese costo rige para los privados. Cuando el Estado contrata una empresa para hacer ese trabaja termina pagando 10 veces más, esa es la triste realidad. Entre licitaciones, adjudicaciones y muchas veces la connivencia de los funcionarios, el costo se eleva tanto que la única solución sería que el Estado provincial adquiera esos equipos que se dediquen a esto, solamente a perforar pozos de agua”. 

Para los establecimientos

El legislador nacional dio como ejemplo “los grandes establecimientos, como la empresa agroindustrial Desdel Sur, que tiene que conseguir agua para 50.000 cabezas de ganado como los que cuenta en la actualidad. Hace varios años perforaron pozos que no llegan a los 180 metros de profundidad y la cantidad y calidad de agua que disponen es por lejos superior a la que se consume en las localidades que dependen del sistema Itiyuro como Tartagal, Aguaray, Salvador Mazza y Mosconi. Si esos y todos los establecimientos cuentan con agua y están ubicados en los municipios de Tartagal y otros vecinos como en pleno Chaco salteño, cómo puede ser que no haya agua para las comunidades. La solución depende de una decisión política del Gobierno provincial y es perforar pozos y por supuesto mantenerlos como a cualquier otra instalación. Con agua suficiente y segura se solucionaría en gran parte el problema que aqueja no solo a las comunidades aborígenes sino a cientos de familias criollas a las que se les mueren los pocos animales con los que subsisten por falta de agua. Es gente que no puede disponer de un millón y medio de pesos para perforar un pozo. De hecho los finqueros no tienen problemas porque hicieron sus propios pozos, pero como son privados abonaron precios que son razonables por un trabajo que no supera las dos semanas”, explicó.

Sin embargo Leavy no desconoció que “por múltiples razones, lo que a un privado le cuesta un millón, cuando el que encara el mismo trabajo es el Estado termina pagando 10 veces más. Por eso creo que lo más acertado es que el Estado provincial disponga la creación de una empresa propia de perforaciones para que se ocupe de sumar pozos de agua y que las comunidades no tengan que depender del tanque de agua que les lleva cuando puede y tiene disponible la empresa Aguas del Norte. Un pozo al este de Tartagal puede producir 80 metros cúbicos/hora, lo que implica una cantidad tan grande de agua que a partir de allí podrían iniciarse múltiples iniciativas productivas. Pero si no se tiene agua no hay nada que pueda hacerse”.

El legislador recordó que es tan abundante el agua subterránea “que en el paraje Yacuy, perteneciente al municipio de Tartagal existe un gran acuífero, y por eso allí se perforaron una batería de pozos que abastecen y suman su caudal al sistema Itiyuro y por eso desde allí se está construyendo el acueducto Yacuy- Tartagal, que tengo entendido estaría en la última etapa”. 

No obstante, consideró que “la solución para las ciudades del norte debe ser independizarlas del sistema Itiyuro, que está superado en su capacidad, y a los parajes y comunidades deben venir con la perforación de pozos. Deberían consultar con los catedráticos de la sede regional de la UNSa cómo solucionar el tema”, di jo. 

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