La reforestación

La fuerza natural de la tierra está haciendo sentir su trabajo. La amenaza del cambio climático, nos indica que hay que trabajar en forma urgente. Es una amenaza existencial. Es hora de construir economías sustentables. Hay necesidad de actuar ya. El incendio del Amazonas y el de Australia están informando de esta realidad.

Hay países que ya trabajan en proyectos de reforestación espectaculares, que deben servir de ejemplo para todos los pueblos del mundo.

En la India, con índice de contaminación preocupante, se está desarrollando uno de los proyectos de reforestación más grande de la historia. En el norte de China, ante el avance del desierto del Gobi, las autoridades decidieron el mayor proyecto de reforestación del mundo, construyendo un gigantesco muro de árboles, que le pongan cerco al desierto. Filipinas, con su programa nacional de reforestación, logró 1.500 millones de árboles en un millón y medio de hectáreas. Filipinas no sólo ha recuperado los árboles perdidos, sino que los ha multiplicado. Los bosques de Madagascar, la isla nación africana ubicada en pleno Océano Índico, fueron considerados un vivero de especies naturales. El mal uso de la tierra, la quema de madera y la tala sistemática, ha reducido la masa arbórea. En 2007 se han plantado 80 millones de árboles a lo largo de la isla, recuperando parajes, ecosistemas y generando puestos de trabajo. La Segunda Guerra Mundial y la posterior guerra civil, había dejado a Corea del Sur con sus bosques disminuidos. El desarrollo económico y la estabilidad gubernamental, produjeron el milagro de la reforestación que recuperó la masa forestal, logrando que dos tercios de su territorio sean bosques. 11.000 millones de árboles, un esfuerzo de medio siglo, como uno de los emprendimientos más notables de la historia. La zona arbórea de La Mixteca, en México, había sufrido una alta degradación, por el mal uso de los suelos; se programó una revolución verde, plantando más de cuatro millones de árboles, que fueron reverdeciendo la zona. Los montes Apalaches, en la costa este norteamericana, fueron durante siglos fuente de riqueza minera, contribuyendo a espolear el crecimiento industrial de EEUU gracias a sus amplias reservas de carbón. El precio a pagar, la degradación de tan especial paraje natural, acabando con miles de bosques. Desde 2005, distintas organizaciones conservacionistas, ha implantado programas de reforestación. El resultado, más de 60 millones de nuevos árboles en apenas 35.000 hectáreas. Estos ejemplos son dignos de reconocer por el valioso trabajo que hacen restaurando el medio ambiente cada vez más degradado. En nuestro país deben surgir proyectos nacionales, provinciales, municipales, apuntando a enaltecer la naturaleza. Está comprobada la importante función de los árboles. Es menester inculcar a los niños de todas las escuelas y colegios, que se deben cuidar los árboles, porque son fuente de vida. El clima está complicando la vida sobre la faz de la tierra. Los árboles cumplen una función irremplazable para sostener el sistema natural.

Se requiere una acción conjunta de la ciencia, la política, los intereses, donde converjan gobiernos, universidades, colegios, organismos nacionales, internacionales, buscando soluciones a este concreto y tocante problema que aqueja a todo el planeta tierra. Hay que generar conciencia y trabajar para que la casa esté en orden. No tenemos derecho en embargar el futuro a las próximas generaciones. Que las urgencias de los negocios y los resultados no empañen la alegría de la vida. Debe prevalecer la armonía en el uso de los recursos naturales. La química del mundo moderno y el dinero nos van talando la vida y los sueños. Despertemos a tiempo, antes de que esto sea más complicado.

 

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