Quieren cambiar la forma de construir casas en la Quebrada del Toro

El clima está alterando la vida cotidiana de cientos de personas que viven en la extensa geografía de la precordillera entre la Quebrada del Toro y los parajes que llegan hasta la zona del nevado del Chañi. Los techos de barro y paja no son impermeables a tanta lluvia y granizo que azotan la región en estas nuevas épocas.

La alteración del tiempo ha incidido notoriamente en la vida de los lugareños dedicados a la economía de subsistencia agrícola y pastoril. Antes, sus viviendas de adobe y techo de barro aguantaban los embates de la naturaleza. El clima ha cambiado y los techos de las casas en medio de los cerros terminan cediendo y provocando daños estructurales insalvables para los pobladores.

Ante esta coyuntura análoga en la zona, el Consejo del Pueblo Tastil está buscando alternativas de construcción y financiamiento que mejoren las viviendas en estas tierras pegadas a la Puna salteña, conservando el valor cultural y su arraigo patrimonio étnico.

"No podemos suplantar techos de barro por chapas de zinc. Se pierde desde el valor cultural que aún poseemos hasta por cuestiones térmicas. Sabemos que podría ser costoso, pero alguna solución inmediata podemos agilizar para nuestros hermanos de la quebrada. El clima ha cambiado mucho en verano, con lluvias torrenciales y dañinas", contó a El Tribuno, Manolo Copa, inquieto integrante de la comunidad de Tastil.

Las lluvias de estas semanas no han dado tregua. Algunos pobladores de diferentes parajes sufrieron daños en sus techos, otros tuvieron que remendarlos con chapas y, en el peor de los casos, pusieron plásticos de grueso espesor para soportar las tormentas. "Hay gente que sin conocer la zona propuso en su oportunidad viviendas del tipo Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). La realidad es otra. El barro confeccionado como lo hacen los lugareños permite tener un pequeño espacio abrigado y acogedor. Pero los techos como se hacían antes no son los ideales para estos tiempos de climas demasiados violentos", dijo.

Una mejor estructura

A doña Eluteria de Zalazar, en la zona de la Quesera, en cercanías a Santa Rosa de Tastil, el techo de barro le quedó hecho añicos con la última tormenta. Estaba confeccionado con una torta de barro sujetada por cañas, madera de cardón y rematadas con paja. “Estamos en contacto con organismos nacionales para que nuestros lugareños sigan conservando estas típicas casas de adobe y techo de barro, pero con una mejor estructura. Reforzar los techos y paredes de las precarias viviendas con el mismo material que se encuentra en la zona. La ingeniería debe soportar los nuevos embates de la naturaleza”, acotó Copa.

Construcciones ancestrales

 Los vecinos por estos lugares conocían del clima seco, ventoso, con escasas lluvias, pero desde hace un tiempo las cosas han cambiado. Las estructuras ancestrales de adobe, pircadas con barro y paja no soportan las recurrentes precipitaciones. Los techos soportados con tirantes de cardón sucumben fácilmente ante el cambio dramático del clima.

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