"Los niños, niñas y adolescentes que viven separados de sus familias hoy son todos pobres"

Mariana Incarnato es psicóloga, especialista en trabajo con niños, niñas y adolescentes, y fundadora de la asociación civil Doncel que desde 2004 busca mejorar la transición de jóvenes que han vivido en dispositivos de cuidado formal, hogares, separados de su familia, hacia su vida adulta, para que puedan acceder a sus derechos de obtener una vivienda, trabajo y educación.

La profesional visitó Salta, donde se implementan proyectos de la organización y dialogó con El Tribuno.

¿Cómo surgió Doncel?

Doncel se fundó con el objetivo de acompañar a adolescentes y jóvenes sin cuidados parentales, es decir, todos aquellos que están separados de su familia y viven alojados en dispositivos de cuidado, a cargo del Estado, ya sean dispositivos residenciales, hogares convivenciales o familias de acogimiento. En el momento en el que empezamos a trabajar nos dimos cuenta de que a la edad de 18 años se terminaba el apoyo del acompañamiento que el Estado daba a estos adolescentes entonces ese proceso quedaba interrumpido y los chicos y las chicas salían a la vida en situaciones de mucha vulnerabilidad. Con los años empezamos a trabajar en un área de formación para equipos, cuidadores, operadores.

Existe una ley que reconoce el derecho a tener un apoyo económico y emocional a estos jóvenes...

Sí. En el 2015 iniciamos un trabajo de incidencia pública, política desde el área de incidencia legislativa que incluyó sobre todo el impulso de la Ley 27.364 de Egreso Asistido, que tiene vigencia desde el año 2017 y que implica que todos los adolescentes en todo el territorio tienen derecho a tener un apoyo económico y emocional hasta los 21 años, y hasta los 25 si está estudiando para transitar el acceso a la vida adulta. Actualmente, el Programa Nacional de Acompañamiento al Egreso, creado por esa ley, comienza a implementarse en algunas provincias.

Quiero destacar que el programa que crea la ley es de desinstitucionalización, es decir, sobre una política amplia que debería tener el Estado nacional de decir: "Bueno, un niño, niña o adolescente no puede permanecer más de 180 días, que es lo que establece el Código Civil".

¿Cuántos jóvenes hay en esta situación?

A nivel nacional el último relevamiento que hizo la Secretaría Nacional junto con Unicef estableció que son 9.648 de los cuales casi el 40% se encuentra entre la provincia y la ciudad de Buenos Aires. En Salta tengo entendido que eran un poco más de 220 al momento de ese relevamiento.

Incluidos en el Programa de Acompañamiento al Egreso (PAE) en este momento hay más de 200 a nivel país y en Salta creo que son 18 los jóvenes que recibieron este recurso que implica un 80% de un salario mínimo entre los 18 y los 21 años y un referente, sin embargo, la implementación es lenta. Había una proyección para 2019 de que hubiera unos 500 jóvenes ya incluidos en el programa. Estamos esperando que durante este año este numero escale.

¿Como trabaja la organización en Salta?

Hay algunos proyectos que nosotros venimos acompañando en la provincia junto con Unicef que por un lado capacita en equipos. Por otro lado hay un programa que se realizó en 2019 que se llama "Servicios para la Autonomía" cuyo fin es que los jóvenes tengan un acceso al empleo y por último, porque existe en Buenos Aires y queremos que se replique en todo el país, un programa de acompañamiento entre pares que se llama "Guía y Egreso" que tiene el objetivo de que los jóvenes se nucleen, se reúnan y se acompañen entre sí y además luchen por sus derechos como un colectivo. Aquí en Salta hay un grupo de jóvenes que esta empezando a liderar estos procesos y es muy importante darle fortalecimiento y apoyo.

¿Cómo es su visión sobre Salta?

Sobre lo que vi en Salta hasta ahora, considero que lo primero que hay que hacer es transformar el sistema de cuidados alternativos. Los niños, niñas y adolescentes que viven separados de sus familias hoy son todos pobres. Sus familias, una vez que el niño o niña sale del contexto familiar, en general, no recibe apoyo, ayuda para volver a recibirlo. Este trabajo es clave en la transformación porque nos tenemos que basar siempre en el derecho a vivir en familia. Puede ser la biológica o no. El segundo elemento es la creación de un sistema de familias de acogimiento que sea un dispositivo más del Estado. Éste debe financiar, auditar y acompañar como se hace en muchos países del mundo donde la mayoría del acogimiento es familiar y no residencial. Una tercer cuestión es que hacemos con los adolescentes que requieren de un tratamiento de salud mental, médico y ahí la articulación entre desarrollo social y salud es importantísima.

Como en el caso de Salta y de la mayoría de las provincias no estamos hablando de una población de escala imposible de abordar.

¿Cuáles son las necesidades urgentes?

Las urgencias principales están ligadas a la vivienda, el acompañamiento de un referente, es decir una persona que ayude y enseñe a vivir fuera de una institución, además de la terminalidad educativa. Doncel ha hecho varias investigaciones con egresados preguntandoles como esta su vida hoy y dan cuenta de que mas de la mitad tuvo que dejar los estudios por apremios económicos.

Debería haber viviendas asistidas, casas de preegreso. Por el otro lado algo que es muy importante y que lo vemos con mucha preocupación es que la calidad del cuidado no esta medida, es decir, es muy heterogénea en algunas provincias, deficitaria. Los chicos no tienen la alimentación, el trabajo de acompañamiento técnico ni la infraestructura que necesitan.

¿Cómo se seleccionan los referentes para los jóvenes?

Esto está todo a cargo de la Secretaria de Niñez. Dentro de Salta hay una Coordinación del PAE. Se seleccionan referentes como se selecciona personal para otros programas. Estos se tienen que capacitar a través de una plataforma virtual y aprobar un curso de formación. A partir de ahí ingresan a una nómina y luego los jóvenes son derivados al programa y reciben un referente.

¿Qué es lo que más requieren los niños y adolescentes?

En el país todavía es muy ausente, deficitario preguntarle a los niños, niñas, adolescentes como se sienten, que piensan, que valoración hacen de lo que reciben del Estado y darles información sobre por qué están en el lugar donde están, quien es la persona encargada de defenderlo. Un niño que vive lejos de su familia es un niño que sufre mucho. Por eso los colectivos de jóvenes que han pasado por el sistema son tan necesarios para entender como vivió un adolescente esa vida institucional y que hubiera querido que no tuvo.

Cuando vos le preguntas a un adolescente que piensa de determinadas cosas que le pasan a en su vida diaria siempre tiene opinión para decir. No hay que subestimar su palabra. Un niño que no comprende cual es su realidad es un niño que se encuentra desorientado. Un niño que además vive por tiempo indeterminado en un espacio que no esta definido para crecer es un niño que cuando sale lamentablemente está peor que cuando entró.

El sistema es un sistema hoy que no esta pudiendo cuidar con calidad entonces la ley de egreso viene de alguna manera a transformar el final del camino pero falta todo lo previo. En esto hay que ser muy contundente. Estos son derechos y compromisos que los estados tienen porque los ha asumido. Esto no es voluntarismo como se pensaba en otra época el cuidado de los niños. Hoy sabemos que si no estamos cuidando bien las consecuencias las van a tener en la vida adulta y también las tenemos como sociedad. Siempre hay que volver a preguntarse dónde el Estado no estuvo cuando hay un niño o niña sufriendo.

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