Menos ingresos y dificultad  para obtener alimentos

Según el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), que reúne información sobre las villas y asentamientos de Argentina, existen 154 barrios populares o asentamientos en la provincia de Salta, en los que las personas no tienen acceso regular a los servicios básicos. En muchos casos no cuentan con un título de propiedad y sufren situación de emergencia o precariedad habitacional.

A un contexto que ya era difícil, se sumó la pandemia por el coronavirus, que está haciendo estragos en estos lugares.

Con el objetivo de comprender de mejor manera qué era lo que estaba sucediendo en los barrios populares, la organización Techo llevó adelante un estudio sobre los efectos de la pandemia COVID-19. Encuestaron a 956 vecinos de diferentes barrios populares de 13 provincias del país, incluida Salta.

Los resultados fueron impactantes. "Consultadas sobre las principales dificultades que enfrentan actualmente, el 60,46% de las personas encuestadas respondió que es la disminución de los ingresos del hogar. En esta misma línea, el 42,6% identificó la dificultad para obtener suficientes alimentos como el principal desafío. Este es un dato bastante duro", explicó el director general de la sede Salta de Techo, Carlos Durán.

Ante la pregunta de cómo se vio afectada la situación laboral por la COVID-19 y la cuarentena, solo un 8,6% respondió que pudo seguir trabajando.

"Este es otro indicador muy fuerte, complejo, porque sabemos que antes de la pandemia más del 70% de las personas se encontraba trabajando. Vemos que el sector informal fue el más afectado por esta situación", indicó.

Hacinamiento

La falta de viviendas adecuadas para cumplir el aislamiento se hizo sentir desde el inicio. Del total de las personas que participaron de la encuesta, el 89,5% consideró que la situación de su inmueble hizo más difícil sostener la cuarentena.

Al ser consultadas sobre las razones por las cuales consideraron que la situación habitacional dificultó su capacidad para afrontar el aislamiento, el 41,3 % respondió que fue debido a la cantidad de personas que viven en la misma casa, mientras que el 37,3% destacó como inconveniente el espacio reducido.

Por otro lado, un 32,3% se refirió a los materiales de la vivienda como uno de los problemas para afrontar al coronavirus.

"Esto nos habla de una situación bastante compleja, mucha gente viviendo en casas que no son adecuadas", dijo Durán.

Otro de los aspectos que cobró vital importancia tiene que ver con la conectividad. Si bien el 79,8% de las personas encuestadas declararon tener acceso a internet a través de wifi o datos móviles, el 63% consideró que la calidad del acceso a internet es mala. Como consecuencia de esto, acceder correctamente a las aplicaciones necesarias para realizar el autodiagnóstico, tramitar permisos de circulación, acceder a beneficios estatales, y/o a la educación a distancia, entre otros, se hace muy difícil.

El acceso al agua potable y segura es primordial y más aún en estos tiempos de pandemia para la higiene. Sin embargo, el 51% de las personas encuestadas reconoce la falta de agua potable como uno de los mayores obstáculos del barrio para hacer frente a la COVID-19. El 45% también identificó los problemas de desage.

"Esta pandemia se enfrenta con la higiene constante y más de la mitad de las personas no cuenta con agua potable. Este es un problema que debe estar dentro de la agenda política", recalcó el ingeniero.

El IFE

Por otro lado, se indagó sobre el conocimiento que las personas que habitan los barrios populares tuvieron sobre las medidas que se tomaron desde los distintos niveles de gobierno para sus comunidades. Solo un 35,1% afirmó conocerlas.

De las personas que contestaron afirmativamente, un 76,5% mencionó la ejecución del Ingreso Familiar de Emergencia.

También, un 55%, mencionó el refuerzo a la tarjeta Alimentar y un 51,7% la entrega de alimentos en las escuelas públicas. Al mismo tiempo que el 73,2% afirmó acceder a alguno de los programas estatales de apoyo frente a la pandemia.

Organización comunitaria

En el 100% de los barrios que participaron del relevamiento la comunidad se organizó de alguna forma para paliar los efectos de la crisis. El 41,8% de las personas encuestadas destacó eso como una fortaleza para hacer frente a la cuarentena.

"Las familias de barrios populares no se quedaron de brazos cruzados. Sus comunidades se organizaron de alguna forma para hace algún proyecto tendiente a paliar las necesidades. La principal medida que se tomó fue la creación de merenderos y ollas populares", dijo el referente de Techo. Y agregó que se rescata mucho la existencia de redes de solidaridad en los barrios.

 

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