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Roxana, un testimonio de sobrevida en la lucha contra el cáncer de mamas
El dolor en el pecho izquierdo se presentó a los 41 años. Lograron diagnosticarlo y operarla 8 meses después. Cuatro años más tarde, cuenta su experiencia y transmite las ganas de vivir que no perdió  nunca. 


Este 19 de octubre se conmemoró a nivel mundial el Día de Lucha contra el Cáncer de Mamas. Una dolencia, que en medio de la cuarentena, sigue presentándose. Desde la Sociedad de Mastología advierten que la falta de controles puede llegar a generar casos en estado avanzado de cáncer. En esta búsqueda de concientizar a las mujeres para que no dejen de realizarse los controles periódicos, y que no abandonen los tratamientos, es que también desde Salta se llevaron adelante campañas en los hospitales de la provincia. Uno de estas propuestas se presentó en el hospital San Bernardo de la ciudad de Salta, donde hoy se presentó la exposición denominada “Octubre en tu Seno”, a cargo del fotógrafo Javier Corbalán y con la producción de Karina Britos.
La propuesta tuvo como objetivo sensibilizar a través del arte sobre una temática tan importante, conjugar la fotografía con mensajes que promuevan la salud; visibilizando la lucha y la empatía con aquellos que padecen esta patología y fomentar el autocuidado y la detección precoz.
Esta iniciativa pretende, hacerse extensivo a hospitales del interior compartiendo la imagen y el mensaje de “Octubre en tu seno” que tiene como misión sensibilizar a la comunidad sobre la importancia del autocuidado, el autoexamen mamario, en el contexto de pandemia, donde se torna dificultosa la consulta al especialista.
La partícipe central de esta muestra fotográfica es Roxana Vilte, hoy de 45 años y que fue paciente de cáncer de mamas hace 4. Es madre de dos hijas, está separada, no tenía antecedentes de cáncer en la familia. “Esto ocurrió hace 4 años atrás, y fue una larga búsqueda de saber qué era lo que tenía en el pecho”, recordó la diseñadora de indumentaria y artista. 

 

Roxana Vilte, en la muestra fotográfica "Octubre en tu Seno", de Javier Corbalán.

 


Roxana venía de un año difícil luego de transitar la separación de quien fue su pareja por 17 años. Saliendo de esa depresión, como ella lo definió, un día descubrió una mancha en el pecho derecho. “Siempre me hacía los controles anuales y en mi familia no hay casos de cáncer, pero igual fui al médico, en el Materno Infantil, porque no tengo obra social”, contó Roxana, que entiende que todo lo que pasó fue un milagro. 
En primer profesional que atendió su caso le aseguró que se trataba de un nódulo que solo requería de tratamiento. Le hicieron una mamografía y varios análisis y todo salió normal. Eso fue en octubre de hace 5 años. El 26 de enero tuvo un nuevo turno para otra mamografía de control. En aquel momento, con el resultado en mano, la derivaron a la guardia para que le saquen un absceso. “En ese momento estaba sola así que llamé a mis hijas para avisarles lo que pasaba”, recordó Roxana que asegura haber escuchado que el profesional que la operó dijo que era cáncer. 
La semana siguiente, la mujer fue a un control, y nuevamente resolvieron que tenía un nuevo absceso. Ya era abril, y el pecho derecho de Roxana ya tenía un nódulo grande y todo el pecho rojo. El profesional sospechó que era una mastitis, y le recetó antibióticos. La semana siguiente, esta mujer resolvió buscar otro médico y se presentó en la guardia. 
Ese día, la suerte puso en su camino a una profesional que se negó a sacarle el absceso y la derivó a un mastólogo, incluso le sacó el turno. Así Roxana Vilte conoció al doctor Nieves, que resolvió realizar una biopsia. Ya era 25 de mayo. El resultado fue cáncer.
“El temor me invadió. Tenía miedo de que el cáncer ya se hubiera expandido. El doctor resolvió hacerme más estudios, y llegó el momento de decirle a mis hijas”, recordó Roxana. En aquel momento, una de sus hijas cursaba el quinto año y la otra cursaba primer año de instrumentista. 

 

La cirugía y la quimio


“Este será un proceso largo”, le dijo el doctor Nieves, que no pudo dilucidar por qué después de 7 meses no había logrado detectar su enfermedad. Roxana perdió todo su pecho derecho porque estaba todo tomado y además le sacaron muestra de las glándulas axilares, para saber si el cáncer no había llegado hasta ahí. 
La cirugía se concretó finalmente en junio. A una semana de la operación comenzó la quimioterapia. Roxana recuerda que el doctor Arenas estuvo a cargo de sus quimioterapias, y le adelantó que lo que venía “no era fácil”.
“Él médico me habló con claridad y me advirtió que podría bajar de peso, que a lo mejor perdía el cabello y que tendría vómitos. Pero también me dijo: ‘Todo depende de cómo lo tomes’. Esto me ayudó muchísimo”, contó esta sobreviviente que no bajó nunca los brazos y se dedicó a cumplir con cada paso de esta pelea contra el cáncer de mamas. 
En la enfermedad y en el proceso de hacerle frente, Roxana también tuvo que darle fuerzas a sus hijas que temieron lo peor. “El día que le dije estaban haciendo una pizzeada con los compañeros. Y se pusieron a llorar. Yo nunca lloré y les aseguré que lucharía hasta donde pueda”, rememoró. 
Hoy Roxana no volvió a presentar nuevos tumores, pero la medicación a la que fue sometida le generó pólipos en el útero, que la llevaron a cirugía 4 veces. Incluso ahora, está esperando realizarse nuevos estudios para decidir junto a su médica si se resuelve extraer útero y ovarios. Estas complicaciones y el COVID-19 frenaron una posible cirugía reconstructiva y el control de mamas que debía hacerse en abril. Por ahora, lo más importante para Roxana Vilte es resolver las pérdidas de sangre que provocan los pólipos y luego vendrá la cirugía. “A esto lo veremos más adelante. Por ahora no me molesta mi cuerpo y tengo otras cuestiones que resolver antes”, expresó. Con una fuerza ejemplar Roxana todavía transita el paso del cáncer de mamas en su cuerpo. Recordó que cuando perdió el cabello por las quimioterapias, una amiga le trajo una serie de pelucas, que lució sin vergüenza.

 

“Preferí eso a los pañuelos, porque la gente te ve y dicen ‘pobrecita’ y yo no quiero dar lástima. Nunca lo hice. Tuve hasta COVID y acá estoy, trabajando como nunca antes”, dijo.