Proliferan las quejas por la falta  de agua en casi toda la provincia

Sistemas obsoletos, cañerías rotas, desinversión, estafas. El reclamo de los usuarios y el camión aguatero, como un placebo, lleva algo de remedio entre el calor y la crisis. Todos los elementos parecen conjugarse para hacer que la falta de agua termine siendo, después del COVID, el factor común de las quejas de la gente en gran parte del territorio provincial.

La situación se exteriorizó hace unas semanas en Rivadavia Banda Sur, donde los vecinos salieron a movilizarse en La Unión, en reclamo de agua para beber, ya que las necesidades de higiene y provisión para el ganado o los cultivos, quedaron relegadas. Pocos días tardó la crisis en trasladarse a otros puntos del norte provincial.

La semana pasada, con la participación del intendente de Aguas Blancas, Sergio Oliva, los concejales y el titular de la oficina Orán de Aguas del Norte, ingeniero Marcelo Quiroga, se cumplió en el recinto del Concejo Deliberante una reunión en donde hubo quejas formales por el deficiente servicio de agua potable. "Hay días en que no tenemos agua, la presión es muy baja en algunos sectores del municipio, sin contar con la calidad del agua que es malísima", expresaron los habitantes de la localidad fronteriza. El reclamo viene desde hace muchos años y lo que están solicitando es la perforación de un nuevo pozo y las inversiones para mejorar el servicio.

Cerca de allí, a 30 kilómetros de la ciudad de Orán se encuentra un paraje donde el agua es un verdadero privilegio desde hace años: Solazutti. Allí, unas 40 familias de comunidades originarias trabajan como peones del agro. Para esos pobladores, la distancia para conseguir agua les es enorme y por eso dependen únicamente del camión que envía el municipio de Orán, de vez en cuando.

La mayoría acopia el agua para que les alcance varios días y lo hacen en bidones y tachos que son descartados de las fincas del lugar. "Por allí pasa el arroyo Solazutti, pero desde hace algunos años ya no lleva agua ni siquiera en los períodos estacionales de lluvia", dijo.

La obra de agua potable debía hacerse con el Fondo de Reparación Histórica que aprobó la Provincia en 2012, pero jamás se concretó el pozo de provisión y la cámara potabilizadora. La escasa población no es lo determinante en ese lugar, ni en muchos otros donde se ve claramente que la demanda no alcanza a ser satisfecha. Para el caso, el último pozo de agua que se inauguró en la ciudad de Orán fue en el 2018.

En la ruta 51

El lunes por la tarde vecinos residentes de San Luis, Villa Lola y La Merced Chica se juntaron para hacerse escuchar e interrumpieron la circulación de manera intermitente sobre la transitada ruta 51. Denunciaron que desde hace un mes y medio la distribución de agua se está haciendo de manera irregular. Desde Aguas del Norte salieron al cruce y advirtieron que no tienen contrato con esos loteos y que es el loteador quien debe proveerles.

En el sur

Desde hace siete meses vecinos del barrio Yatasto, el histórico paraje ubicado al sur de Metán, vienen sufriendo la falta de agua debido a que el pozo del que se abastecían, perteneciente a una empresa agropecuaria, dejó de funcionar.

"Necesitamos una solución urgente porque son varias las familias afectadas. Tenemos un proyecto y presupuestos para la construcción de un pozo, pero seguimos esperando las respuestas", dijo Josefina López, vecina de Yatasto.

El intendente, José María Issa, dijo que se vienen realizando las gestiones ante la Provincia para buscar una solución. Mientras tanto se está llevando agua en tanques a la zona.

En el barrio Los Laureles, al oeste de Metán, tienen conexiones con mangueras desde hace años. Ellos son también usuarios que imploran por una solución.

Muchas pérdidas y poca presión 

En Rosario de la Frontera, las mayores problemáticas en relación al agua son las pérdidas en muchos barrios al igual que en otros la poca presión, principalmente en días de calor. Los barrios más afectados por cortes intermitentes y poca presión son Nuevo Hogar, 200 Viviendas y 64 Viviendas.
En la zona de El Bajo, San Antonio, Obras Sanitarias, Ramón Abdala y alrededores del casco céntrico, las pérdidas prácticamente son permanentes.

Agua con barro y mal olor 

La foto fue enviada a la redacción de El Tribuno por parte de un vecino de la localidad de Saucelito, frente a Colonia Santa Rosa, a dos kilómetros de la ruta 34. “El agua que sale de los grifos es directamente imbebible. Sale puro barro y con muy mal olor”, afirmó.
 

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