Sobre el sacerdote detenido en Salta pesan 3 denuncias de abuso

El sacerdote Horacio Chauque Perales, acusado de abuso sexual a dos menores, quedó alojado en la Alcaidía tras ser detenido por orden de la jueza interina de Garantías 5, María Edith Rodríguez, a pedido del fiscal penal 2, Rodrigo González Miralpeix.

Chauque Perales afronta otro proceso en el fuero canónico, que está cerca de tener sentencia. El joven religioso tiene tres denuncias, dos de ellas son de menores. Estas se radicaron en noviembre del año pasado y la última este mes.

"Está acusado provisoriamente de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización y duración agravado (dos hechos)"; y "abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por ser el imputado ministro del culto católico", informó ayer el Poder Judicial. La causa se lleva a cabo bajo una estricta reserva.

El religioso fue ordenado hace tan solo cinco años. Según indican fuentes cercanas a la iglesia, Chauque Perales ya había sido cuestionado en el seminario en el que fue formado. "Se presentaron informes sobre su comportamiento durante los años del seminario, pero lo ordenaron igual", aseguran.

El sacerdote había estado en la iglesia de villa Primavera y luego en la iglesia Nuestra Señora del Tránsito, donde fue su último destino. Ante las denuncias, el Arzobispado lo suspendió.

En el fuero canónico se cursa un "proceso administrativo", que es más breve que el juicio eclesiástico. Se decide por esta vía cuando se considera que "las pruebas son claras". Sin embargo, como en el juicio, la apertura de este proceso también debe ser autorizado por el Vaticano, más precisamente por la Congregación para la Doctrina de la Fe. La diferencia entre un juicio eclesiástico y el proceso administrativo es que no hay fiscales ni jueces, y el que dicta la sentencia es el arzobispo, en este caso Mario Cargnello, asesorado por dos personas externas al caso. Aseguran que la sentencia está próxima a dictarse.

Otra de las diferencias entre las dos vías canónicas es que en el administrativo no se pueden dictar penas perpetuas como la expulsión del estado clerical. Aunque con dispensa de la Santa Sede podría hacerse.

Bajo este proceso, Chauque no tiene abogado canonista defensor, como los otros sacerdotes que fueron juzgados por el Tribunal Eclesiástico que funciona desde 2017 y ya dictó sentencia para el cura Néstor Aramayo, Emilio Lamas y la reciente expulsión de José Carlos Aguilera.

Al no haber juicio, el religioso no cuenta con representación, pero sí con asesoría, que en este caso está siendo llevada a cabo por el cura Jorge Antonio Manzaraz, que fue rector de la Universidad Católica de Salta desde 2011 al 2015 y actualmente reside en la iglesia Santísima Trinidad del barrio Solidaridad. Este matutino intentó comunicarse con el religioso que se negó a dar información.

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