Pensando el Presupuesto 2021

La semana financiera se vio alterada por el significativo aumento del tipo de cambio libre o paralelo; estas variaciones, podríamos decir, tienen escasa incidencia en la economía real pero es el termómetro de las expectativas del mercado, marcado por la gran cantidad de pesos emitidos, la falta de un plan económico y por supuesto no existe la confianza, primordial en cualquier economía. El dólar blue o paralelo durante este año subió mas del 140% y el oficial solamente un 31%; esto explica la necesidad de tomar medidas urgentes ya que las restricciones cambiarias y las últimas medidas anunciadas por el Gobierno no lograron detener el drenaje de reservas y aumentan las chances de un salto devaluatorio. Para evitar que siga aumentando la cotización del dólar paralelo y los otros en sus distintas versiones, para darle mas estabilidad a la economía, el gobierno tiene herramientas que podemos enumerar entre las más importantes, la primera devaluar, la segunda, implementar una política fiscal y monetaria creíble que sea respetada en el tiempo, la tercera tener dos tipos de cambio, uno oficial con todos los controles que le impone la autoridad monetaria que sirva para exportar e importar y el otro el financiero o turístico que incluiría a los otros tipos y una última herramienta que anuncio el Ministro de Economía en su último discurso para bajar la cotización de los distintos tipos de cambio y bajar la cantidad de dinero circulante fue la emisión de títulos públicos que se actualizan en distintas versiones: con la tasa de interés, con la cotización del dólar oficial o con la inflación. El gobierno en varias oportunidades ratificó que no habrá devaluación y quiere evitar el impacto negativo que esta provocaría ya que significa que al aumentar bruscamente el valor de la divisa estadounidense se producirá un incremento significativo de precios generando mayor inflación y pobreza. Pero no descartemos que sea una de las condiciones del FMI para seguir prestándonos dinero. Es opinión de varios analistas que la devaluación es inminente ante el avance de cotización del dólar blue que en estos momentos no tiene techo, aconsejando que se liberen los impuestos que gravan la compra de esta divisas, para tranquilizar el mercado y darle más certidumbre a la economía.
Un tema que se deberá resolver a la brevedad y tendrá que estar acompañada de un plan económico que por el momento desconocemos.


Para implementar una política fiscal seria y creíble, se deben disminuir los gastos, premisa ya contemplada en el presupuesto 2021 como por ejemplo los subsidios que se le paga a empresas estatales como YPF y Aerolíneas Argentinas. Esto, quede claro, no significa disminuir el presupuesto de la UNSA porque esto no es un gasto es una inversión; que quede claro, no sugiero quitar los IFE u otros subsidios que actualmente sirven a los argentinos para sobrevivir hasta que los beneficiarios obtengan un puesto de trabajo digno o sean emprendedores.
Lo que hay que restringir es el dispendio. La política monetaria tendrá que ser controlada; sin ir más lejos, en este año la emisión monetaria llegó a más de dos billones de pesos, si digo bien, dos millones de millones, y esta gran cantidad de dinero genera aumentos de precios. Por otro lado busca a través del incremento de la tasa de interés y la emisión de títulos públicos sacar dinero de circulación, ya la inflación en setiembre pasado fue del 2,8%, la más alta desde que el gobierno estableció controles de precios en el marco del aislamiento sanitario a partir del mes de marzo de este año.
Recordemos que al aumentar la tasa de interés los préstamos en los bancos son cada vez más caros destruyen sin piedad todos los incentivos al crecimiento de la economía. 
Dos tipos de cambio preludian un dólar comercial donde se apliquen los controles, cepos, impuestos... y otro financiero o turístico. Además, la supresión de cotizaciones como el contado con liqui o el blue o paralelo traerá confianza a la economía y seguramente cuando se libere y se legalice la cotización del dólar financiero, su valor tendera a bajar con reglas y políticas claras. El año pasado, la prioridad era la deuda externa. Hoy la hoja de ruta es distinta, se deberá analizar el régimen cambiario, la brecha, reactivación de la economía con incentivos a la producción por 10 o 15 años por ley como política de estado, agregar valor agregado, poder exportar y articular una discusión pública privada para crecer. El presupuesto 2021 al reducir los intereses de la deuda contempla un rubro importante ya que destinara $ 5.5 billones al pago de jubilaciones, asignaciones familiares, programas alimentarios de la economía social y otros, estos importes representaran el 65% de los recursos contemplados para 2021. El Presupuesto contempla solo para obras de saneamiento y cloacas un incremento del 500% con respecto al de 2019. Dejan muchas dudas las proyecciones inflacionarias.
Estas prioridades muestran una tendencia a aumentar la participación del estado en la economía. Hasta hace muy poco tiempo se consideraba que la intervención de los gobiernos en la economía tenía un alto costo ya que eran menos eficientes absorbiendo la desocupación, mayor burocracia, en algunos casos corrupción y poco crecimiento.
Pasamos de épocas donde afirmábamos que el Estado sabia hacer mejor las cosas que el sector privado, (1945 hasta el gobierno de Ronald Reagan que con sus consejos cambio el paradigma). Luego vino la teoría del “estado bobo” que proponía dejar al sector privado el rol de “motor del crecimiento”, pensamiento que se mantuvo hasta de la pandemia. El COVID está acelerando una transición a un nuevo paradigma que busca que la intervención del gobierno en la planificación económica pueda guiar una mejor oportunidad al sector privado, esto lo estamos viendo en el Presupuesto 2021.
 

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