Güemes: excombatientes donaron cajas navideñas

Excombatientes de Malvinas con residencia en el departamento de Güemes realizaron la donación de 40 canastas navideñas a un merendero vecinal, para colaborar con las familias carenciadas residentes en los barrios San Pantaleón y 1° de Mayo, cuyos hijos son asistidos en forma diaria con una merienda. 

Este gesto solidario por parte de quienes en su juventud no dudaron en exponen sus vidas para defender el amplio territorio de nuestra patria, surge de la necesidad de devolver parte de lo que la sociedad hizo por ellos, brindándoles un reconocimiento en los momentos que más lo necesitaron, además de no permitir que ese sacrificio realizado durante la gesta de 1982 sea olvidado. “Nosotros también debemos ser agradecidos porque si bien fuimos partícipes de una guerra que nunca quisimos, y donde luchamos en forma desigual contra un poderoso enemigo, nuestra gente supo reconocer ese valor desplegado en los campos de batalla. En los años posteriores a la guerra de Malvinas, la batalla contra el olvido se luchó en las escuelas, colegios, en el corazón de la gente”, expresó Arturo Barrionuevo.

De sus bolsillos

El grupo de excombatientes güemenses tuvo una cierta continuidad en la realización de actos solidarios similares al que tuvo lugar en el merendero: “Nosotros reunimos fondos de nuestros propios bolsillos para la compra de los insumos, si bien existe una entidad que nos agrupa a nivel provincial, a nivel departamental estamos solos, pero somos muy unidos y decimos presente en cada propuesta solidaria”.

El merendero, ubicado en barrio San Pantaleón, nació para poder hacer frente a una crisis que estaba golpeando a los más pequeños. La señora Irene Mamaní convocó a su casa a aquellos niños que no tenían la posibilidad de una buena alimentación. 

Lo único que estaba a su alcance era una merienda con pan que amasaba junto a su familia. 

La cantidad de niños que comenzaron asistir a su merendero fue creciendo rápidamente, se hizo necesario entonces salir a buscar colaboración.

“Por suerte hoy tengo ayuda del municipio y de varias familias solidarias, eso nos permite dar la merienda a 120 niños y también a personas mayores que lo solicitan, aquí no cerramos la puerta a nadie”, expresó Irene.

Un año más difícil

Durante este último año también comenzaron a dar un plato de comida como almuerzo, solo tres días a la semana, pero la intención es poder brindar el almuerzo todos los días de la semana: “Por suerte la colaboración que conseguimos más el aporte nuestro, nos ha permitido elaborar un plato de comida, por la pandemia este año vimos más gente necesitada y la tuvimos que sumar. Tanto el desayuno como el almuerzo eran retirados por las familias, esperemos que el año que entra sea muy distinto”, manifestó Irene, quién cada vez que puede intenta mejorar su humilde vivienda, para darles una mayor comodidad a los niños del merendero. 

“Estamos construyendo un tinglado, todo con material donado, también nos conectamos a la red cloacal para eliminar el pozo ciego”, dijo.

“De a poquito vamos acondicionando este lugar para que todos estén más cómodos y contentos a pesar de las circunstancias”, finalizó. 

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