Hace pocos días se llevó adelante la 26´ Conferencia Industrial de UIA, bajo el lema "#Produciendo Argentina", evento que se caracterizó por la virtualidad y el desarrollo de "una agenda federal, abierta y participativa del sector productivo, como aspecto clave para la reactivación económica y su consolidación". Esta nueva dinámica de la virtualidad que se introduce a partir de la pandemia puso de relevancia el verdadero sesgo y agenda federal del evento en cuestión, en cuanto a que permitió que fuera transmitido en vivo para todo el país vía plataforma digital de la misma Institución, el programa con las actividades que se llevaron adelante en Buenos Aires, Jujuy y Santa Fe. Me detengo en el segundo día del Programa que se desarrolló en Jujuy, que permitió reflejar una vez más las distintas necesidades y demandas así como las actuales e históricas asimetrías y desequilibrios entre las distintas regiones del país, en particular respecto a temas como ser: infraestructura, servicios públicos (en particular, gas y energía eléctrica), conectividad (brecha digital, fibra óptica, acceso a internet), logística y transporte multimodal, hidroviario, vial y ferroviario, pérdida o falta de competitividad, costos de producción, falta de financiamiento para el incentivo de inversiones, distorsión impositiva y presión fiscal, entre otras. Los referentes del sector público y los del sector privado coincidieron en todos los conceptos aquí mencionados, así como la necesidad de poner foco y especial atención en los mismos, a partir de una correcta asignación de recursos y esfuerzos comunes. Pero también quedó en claro el enorme potencial de las actividades industriales y las economías regionales, es decir, del interior del país. así como la necesidad y posibilidad real de profundizar y desarrollar el agregado de valor en origen a partir de la reconversión industrial que revaloriza las producciones primarias. Esto permite generar nuevas oportunidades en el lugar, cuya consecuencia es el empleo genuino y, por tanto, arraigo y permanencia de las personas en su lugar de origen, evitando así traslados a los grandes centros urbanos. También se destacó especialmente la enorme oportunidad que implicará la concreción del corredor bioceánico para articular y desarrollar el entramado logístico de la región, y que permitirá avanzar sobre el histórico anhelo de la "salida al Océano Pacífico" de los productores locales, que reconocen la importancia del continente Asiático como un importante aliado estratégico. Esto permitirá achicar brechas con otras regiones y acortar distancias y tiempos de transporte logístico, todo lo cual repercutirá en una amplia mejora de la competitividad de la región. Así se pudo demostrar que hay un sector productivo pujante con propósitos y objetivos claros, y que existe también una importante dinámica de unión entre los distintos sectores y representantes de las gremiales empresariales -en particular entre todos los que forman parte de las distintas provincias del NOA y NEA- a la hora de clarificar cuáles son las prioridades y demandas urgentes a atender, pero también los caminos y alternativas de solución planteadas. Siempre con la pretensión de ser parte de un debate propositivo, de construcción y consenso. Hace poco tiempo volvía a leer un recorte antiguo que habla de las expectativas sobre el futuro de la Argentina, allá a principios del siglo XX, que decía: "Todo hace creer que la República Argentina está llamada a rivalizar en su día con los Estados Unidos de la América del Norte, tanto por la riqueza y extensión de su suelo como por la actividad de sus habitantes y el desarrollo e importancia de su industria y comercio, cuyo progreso no puede ser más visible". Ojalá este aspiracional, profundamente federal, nacional y productivista, se traduzca en hechos concretos, para que el citado lema del reciente evento aquí comentado pueda convertirse en una realidad.

 

 

 

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