Tiene cáncer y no le autorizan el tratamiento

Miguel y su señora Antonia siempre estuvieron ayudando al necesitado con campañas solidarias en Rosario de Lerma. Durante muchos años sus buenas intenciones muy conocidas en esta comunidad acompañaron a los desprotegidos. Hoy la vida puso a esta pareja entre la espada y la pared. En estos momentos se invirtieron los roles. Y los apremia el tiempo.

Miguel Ángel Arjona es trabajador rural en un tambo de Campo Quijano. Antonia Jaime está en Buenos Aires junto a una de sus hijas mayores. Viajó para acompañar en las tareas del hogar a la familia y compartir momentos con su nieta. Apenas comenzó la pandemia los problemas de salud abordaron a la mujer. En octubre y tras recaídas le detectaron cáncer de hígado. Fue de repente.

Miguel, enterado, quiso que su mujer retorne a Salta, pero fue imposible. El traslado con los protocolos imperantes hicieron que la vuelta de Antonia a la provincia no se realizara hasta el día de hoy. La razón raya lo absurdo y la intolerancia administrativa de una obra social que tiene de rehenes a Miguel y Antonia. La Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina (Osprera) no autoriza ningún tratamiento o compra de medicamento a la mujer enferma porque ella es de Salta, por lo tanto debe la sede salteña dar una especie de pase a Buenos Aires para poder utilizar la obra social.

"Le llaman traspaso de boca de expendio. En la sede de Osprera Salta me atendieron bien y me hicieron supuestamente el trámite, pero en Buenos Aires la obra social no me contesta los correos electrónicos ni los llamados a los teléfonos que ellos dicen que debemos los afiliados llamar. Ya pasaron tres meses y nadie nos da respuesta, mi señora no tiene tratamiento oncológico por una cuestión burocrática de la obra social de los peones rurales argentinos", cuenta desesperado Miguel.

Como salida a la falta de respuestas, Arjona está enviando notas de reclamo a la Superintendencia de Servicios de Salud en busca de agilizar trámites. Su angustia lo llevó también a pedir ayuda a su gremio de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre). "Ni siquiera de mi gremio que me representa y donde hago los aportes he tenido apoyo o ayuda en este caso tan especial de mi señora", sostuvo.

Antonia, entre tanto, está sin tratamiento y penando por algún medicamento que sea autorizado. Sin obra social que la respalde la mujer está al cuidado de su hija.

 

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