Fútbol y cine: las películas que podés mirar para pasar la cuarentena

Cuando quedarse en casa es la mejor táctica para intentar vencer a la pandemia, el cine puede ser el mejor refuerzo. Con las ligas suspendidas en casi todo el planeta, no solo de repeticiones de partidos históricos puede vivir el hincha del fútbol, también de la prolífica relación entre el deporte de multitudes y el cine.
En la historia del séptimo arte, hubo encuentros de todo tipo. Algunos con grandes estrellas e historias épicas, otros con el balón de fútbol como apoyo para hablar de amistad y superación, incluso películas de animación. Y para mitigar el aislamiento social, a continuación se detalla un listado de películas que llevaron el fútbol a la gran pantalla.

Victory (Escape a la victoria, de 1981): Una de las últimas películas dirigidas por John Huston y una de las menos aclamadas de toda su filmografía. Sin embargo, pasó a la historia del cine futbolero y nostálgico por su temática y su reparto. En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros aliados de un campo de concentración juega al fútbol. Al comandante nazi del campo, un ex jugador de fútbol, se le ocurre organizar un partido entre los prisioneros y la selección alemana que los aliados ven como una opción de fuga. Actores como Sylvester Stallone, Max von Sydow y Michael Caine se mezclan con exfutbolistas míticos como Pelé, el argentino Osvaldo Ardiles o Bobby Moore para firmar una película entretenida con un final inolvidable.

El milagro de Berna (2003): Película que narra un acontecimiento histórico en la historia del fútbol: el llamado “Milagro de Berna” o la final del Mundial de 1954 que ganó Alemania contra todo pronóstico a la gran Hungría de Ferenc Puskas, Sándor Kocsis o Zoltán Czibor, uno de los mejores equipos de de todos los tiempos.
El director alemán Sönke Woortmann narra el acontecimiento como fondo de la historia de un niño de once años, Matthias, apasionado por el fútbol que vive el regreso de su padre de un campo de concentración de la Unión Soviética mientras espera con entusiasmo la celebración de la Copa del Mundo.

El partido de sus vidas: Para el cuarto Mundial de la historia, el que se disputó en Brasil en 1950 tras el parate obligado por la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos acudió a la cita como invitado por la organización. 
Sin presupuesto ni equipo oficial, el combinado estadounidense lo formaron unos jóvenes de Saint Louis reclutados a última hora para enfrentarse a los mejores equipos del planeta. Pese a que los productores redujeron su presupuesto a la mitad, el director David Anspaugh sacó adelante una película que tuvo que reducir media hora en su duración y que culminó con la brillante narración del único encuentro que ganó Estados Unidos en ese Mundial. Su víctima, fue una selección histórica.

El penal más largo del mundo (2005): Se trata de una comedia cuya historia es sencilla pero entretenida: Fernando, un tipo gris que trabaja en un supermercado de barrio es el arquero suplente de un equipo de Tercera Regional que no ha jugado ni un minuto a lo largo de la temporada.
En el último encuentro, en el que se juega el ascenso, el titular se lesiona en el último minuto cuando el equipo contrario va a lanzar un penalti. Si lo para, su club asciende. Sin embargo, unos hinchas invaden el terreno de juego y se suspende el lanzamiento del penalti hasta el domingo siguiente. Durante siete días, es el héroe del barrio.

Quiero ser como Beckham (2002): Sorprendió en la taquilla inglesa al saltar al número uno de las más películas vistas por delante de grandes producciones estadounidenses. No fue una casualidad. El “boca a boca” la convirtió en una de las comedias más taquilleras en Gran Bretaña.
Buena película para reflexionar sobre la tolerancia y que aborda con humor y emoción las expectativas fomentadas hacia la mujer. Todo está enfocado en la historia de su protagonista, Jess, una chica de familia india que sueña con jugar al fútbol y ser como David Beckham ante la poca tolerancia de sus padres, que no entienden por qué juega al fútbol en vez de estudiar Derecho y aprender a cocinar.

Buscando a Eric (2009): El exfutbolista francés Eric Cantona, ídolo del Manchester United inglés de los años 90, dejó a un lado su fama de tipo hosco y conflictivo para formar parte de “Buscando a Eric”, una película que el propio delantero francés propuso al director británico Ken Loach, una referencia del cine social.
La historia retrata a un cartero de Manchester en crisis, que pregunta qué haría en su lugar el delantero del United. Acto seguido, Cantona se presenta en su casa y se convierte en una especie de guía espiritual, en un estilo humorístico e incluso autoparódico. “No soy un hombre, soy Cantona‘, llega a decir. Ganó un premio en Cannes, pero no triunfó en taquilla”.

El nuevo entrenador (2009): El histórico y controvertido técnico inglés Brian Clough, ganador de dos Copas de Europa con el Nottinghan Forest a finales de los 70, fue retratado en uno de los momentos más bajos de su carrera en una de las mejores películas sobre fútbol, dirigida por Tom Hooper.
La historia se centra en el paso de Clough por el Leeds United, al que llega tras haber triunfado con el Derby County. 

Camino hacia la gloria (2000): El ganador de un Oscar Robert Duvall encarna en esta película a una antigua estrella del fútbol escocés que es elegido como entrenador de un equipo de segunda división en malos tiempos, propiedad de un inversor estadounidense (Michael Keaton). Esta película pone en el papel del indisciplinado delantero estrella del equipo, que tiene una relación con la hija del entrenador, al exdelantero escocés Ally McCoist, jugador histórico del Glasgow Rangers, que protagonizó el filme justo antes de terminar su carrera profesional.

Maradona (2008): Muchos documentales se han hecho sobre las grandes estrellas del balompié, pero el del director serbio Emir Kusturica es particularmente interesante por las conversaciones que recoge con Diego Armando Maradona y su entorno, el retrato de un ídolo excesivo en todos los sentidos, contado en primera persona por su director.
La cinta que retrata al “Pelusa”, su ascenso a los altares del fútbol y su descenso a los infiernos de la droga, así como sus afinidades políticas, no dejó indiferente a nadie y llevó al astro argentino al Festival de Cannes, donde se exhibió fuera de concurso.

Metegol (2013): El director argentino Juan José Campanella, ganador de un Oscar por “El secreto de sus ojos” (que tiene una de sus escenas principales en un plano secuencia en el estadio del Huracán argentino) se lanzó a unir el fútbol y la animación como esta película sobre el juego del metegol.
La historia, inspirada en el cuento “Memorias de un wing derecho” del escrito argentino Roberto Fontanarrosa, da vida a las figuras del popular juego en una historia sobre amor, amistad y pasión. Fue récord de taquilla en Argentina y consiguió llegar a territorios inexplorados para los cineastas del país, como China. 

El fútbol o yo (2017): Se trata de una comedia argentina, quizá el país donde se vive el fútbol de una manera más intensa, dirigida por Marcos Carnevale. La misma está protagonizada por Adrián Suar y Julieta Díaz. En la trama, Pedro (Suar), es un fanático del fútbol que mira partido a toda hora y sin distinción de colores, lo cual lo lleva a perder su trabajo y su familia. Este filme luego originó una disputa judicial contra sus directores y productores por plagio.

La lista de películas puede extenderse con otro título argentino como “Papeles en el viento (2015)”, basado en una novela de Eduardo Sacheri, con las actuaciones de Diego Torres, Diego Peretti, Pablo Raggo y Pablo Echarri, y los filmes mexicanos de “El Chanfle”, una comedia del majestuoso Chespirito (Roberto Gómez Bolaños) o Rudo y Cursi (2008), con Guillermo Francella como uno de los protagonistas.    
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