“Nos estamos preparando para una situación catastrófica”

Trabaja hace diez años en el Same -el servicio de emergencias médicas de la Ciudad de Buenos Aires- y ahora integra uno de los diez equipos que buscan en ambulancia a los pacientes con síntomas de coronavirus en la capital del país. Está literalmente “en la primera línea” de riesgo en la ciudad con más contagiados. Una primera línea donde la urgencia por atender al otro no puede hacer olvidar los detalles del autocuidado.

Hace diez días, cada vez que sale y la noche lo encuentra en la calle, escucha los aplausos. También ve a quienes salen de sus casas sin necesidad, a pesar del aislamiento preventivo. 

Si bien su trabajo es frenético, Gonzalo Figueroa Castellanos se escucha sereno en una entrevista telefónica que tuvo que hacerse en dos momentos por una llamada de emergencia que lo requirió.

Gonzalo tiene raíces salteñas. Su papá, Carlos Figueroa nació en Salta, se fue a estudiar a Córdoba y más tarde, por trabajo, se radicó en Buenos Aires donde nacieron sus hijos.

Trabajás subido a una ambulancia del Same ¿cómo están con el coronavirus?

Hace dos semanas diez ambulancias están abocadas a casos de coronavirus, y yo estoy en una de esas diez.

¿Todos los días?

Son guardias de 24 horas, dos veces por semana.

¿Y cómo están hoy?

Por ahora estamos en una fase inicial de detección de casos. Si un paciente presenta los síntomas: fiebre, dolor de garganta, tos, decaimiento y falta de aire, llama al 107. Ahí le hacen las primeras preguntas: si estuvo de viaje o en contacto con alguien que haya estado de viaje, o con un caso confirmado o sospechoso, entonces se cataloga y si es positivo, se activa el protocolo y nos mandan a nosotros. Nosotros tenemos que buscar al paciente, lo aislamos dentro de la ambulancia y lo derivamos según tenga obra social, o prepaga o tenga que ir al hospital público. En el lugar donde lo entregamos le hacen el hisopado para tener el diagnóstico definitivo, y se aisla.

¿Cuántos pacientes te tocaron en estas dos semanas?

Y... unos 30, 30 y pico, en cuatro días.

¿Es mucha cantidad?

Es bastante, en realidad. Por suerte pusieron más ambulancias y ahora somos diez.

En el Same ¿qué sienten frente a la pandemia? ¿están con temor? 

Un poco de temor hay, si bien la mayoría somos jóvenes y no entraríamos en el grupo de riesgo. Pero llega información de colegas de otros países o en otros hospitales de pacientes jóvenes -como en Nueva York- con cuadros graves, entonces uno se preocupa un poco más. La verdad que si bien estamos todos con elementos de protección y somos cuidadosos, somos los primeros que estamos en contacto con los pacientes y el virus, y tenés la posibilidad de enfermarte...

¿Tienen suficientes elementos para trabajar?

Sí, por ahora tenemos. Estamos pidiendo a la comunidad que colabore donando barbijos, camisolines y esas cosas para los hospitales porque muchas veces no se consiguen. Es que están tratando de racionar porque se espera que va a haber un consumo enorme. Y se están armando cadenas de personas que colaboran cosiendo ropa para protección personal, barbijos, camisolines, cofias y botas. Estamos esperando que sea un aluvión tan grande que no sé... esperemos dar a basto.

¿Temen no dar a basto?

Sí estamos con ese temor. 

¿Sabés si van a sumar más ambulancias cuando llegue el pico de la enfermedad?

Sí, sí. El sistema se está armando de a poquito. Según la demanda se van incrementando. En esta primera fase vamos a buscar los pacientes al domicilio y los llevamos al hospital. En una segunda fase o tercera fase posiblemente eso cambie y el paciente que esté en buen estado quedará en el domicilio y el paciente grave será derivado. Pero eso va cambiando según las indicaciones del Ministerio de Salud.

¿Reciben apoyo psicológico?

Sí, tenemos bastante contención. Tenemos la posibilidad de hacer una consulta con gente de Factores Humanos que es un grupo de apoyo psicológico. En los hospitales también hay gente destinada a contener a los equipos de salud que están en la primera línea, donde puede surgir miedo, angustia.

¿Qué sentís cuando a la noche los empiezan a aplaudir?

Qué se yo... me emociona. Lo agradezco; agradezco el reconocimiento. Y siento que toda la sociedad está muy movilizada. A los médicos nos toca estar porque es nuestra área, pero toda la sociedad está involucrada y es bastante emocionante ver a todos en esto.

¿Les afectaron los casos de las enfermeras suicidadas en Italia?

Son cosas que te llegan y uno trata de imaginarse lo que se viene, poniendo su expectativa o su fantasía. La verdad que aún no lo vemos. Nosotros nos estamos preparando psicológicamente para una situación bastante catastrófica, así que sí, es como un dato más del problema que tenemos adelante y te genera mucha ansiedad, miedo..., es decir, es inevitable. 

¿Qué sentís cuando ves gente que sale en pleno cuarentena?

Me da la sensación de gente que no está dimensionando realmente lo que puede pasar. Hay un montón de gente que le gustaría salir, que no puede ver a su familia, por ejemplo a mis padres no los veo hace casi un mes y no los voy a ver hasta que esto termine. Son gente grande y me gustaría llevar a mi hija y a mi hijo que está cerca de nacer para que lo puedan conocer y eso no va a suceder. Todos tenemos que hacer un sacrificio. Me molesta un poco que haya algunos que no lo hagan, pero bueno entiendo que quizás no lo están dimensionando porque todavía no tenemos una cantidad de muertos o casos confirmados que sea catastrófica.

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