Caos y descontrol para el pago al sector más vulnerable frente a la pandemia

Jubilados que cobran la mínima y beneficiarios de planes sociales debieron sufrir ayer una jornada caótica y hacer interminables filas desde la madrugada para intentar cobrar un subsidio de $10.000 como ayuda económica para paliar en parte el impacto de la cuarentena.

Más de 11 millones de personas se habían anotado para cobrar, como había informado el propio titular de la Anses, Alejandro Vanoli, y el Gobierno dispuso un calendario de cobro que reunió en un solo día cuatro terminaciones de DNI y juntó a abuelos -principal grupo de riesgo- con beneficiarios de la AUH.

Cualquier cálculo no demasiado profundo hubiese concluido que si se incluía tantos DNI en un solo día, serían millones los que acudirían a los bancos, más allá de que sólo se contemplara a quienes no tenían tarjeta de débito, que parecen ser muchos entre los sectores vulnerables.

El esquema dispuesto por el Gobierno, que falló y fue criticado casi en forma unánime desde distintos sectores políticos, económicos y sociales, desata temores de que el enorme esfuerzo realizado por la población soportando 14 días de cuarentena, termine cayendo en saco roto y se disparen contagios masivos del coronavirus ante la desorganización observada ayer en las calles de la Argentina.

Ante semejante desborde en medio de la emergencia sanitaria, el presidente Alberto Fernández -quien monitoreó desde temprano la situación y habría tenido muestras de enorme fastidio- ordenó al Banco Central que las entidades financieras sigan atendiendo también este fin de semana.

Las largas colas en las sucursales de todo el país -que en muchos casos superaban las diez cuadras- se dieron tras una organización que falló en toda la línea.

Los bancos reabrieron ayer sus puertas exclusivamente para pagar jubilaciones, pensiones o planes sociales de personas con DNI terminados en 0, 1, 2 ó 3, que "no posean tarjeta de débito", en el marco de la aplicación de supuestos "estrictos controles" para no perjudicar la cuarentena, pero no hubo nada que alcanzara ante la desorganización y la enorme cantidad de gente agolpada frente a las sucursales.

Desbordadas, y ante la creciente cantidad de personas en medio del distanciamiento decretado por la pandemia, algunas entidades financieras comenzaron a repartir números, en un intento por organizar la atención por ventanilla.

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina, Claudio Cesario, pidió que "aquel que no tiene que cobrar la jubilación, no vaya" a los bancos. "Los que están haciendo otro trámite, como depositar efectivo, vuelvan en otro horario y no hagan cola. Tratemos de cuidar a los abuelos", pidió.

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