La pandemia en Salta

A los humanos de este tiempo nos toca vivir esta cruel pandemia que quedará en la historia. Este virus, desconocido y muy contagioso, demanda recursos humanos notables; nuevos dispositivos y una economía interrumpida, nos mueve buscando la manera más correcta de atajar la crisis. Miles de personas mueren por día, en un mundo deprimido, angustiado, asfixiado; las urgencias de los contagiados, los elementos necesarios como los respiradores, la gente que vive el día a día y el esfuerzo de médicos, enfermeros, policías.

¿Este es un fenómeno provocado o accidental? ¿Es una guerra para controlar servicios y recursos?

Hace falta un cambio profundo de mentalidad. El resultado final será construir un mundo nuevo, que incluya el progreso de todos, porque es un momento para aprender que todos somos uno. El dolor nos hermana, borra fronteras geográficas y étnicas; asomó notoriamente la vulnerabilidad de nuestra sociedad y el daño que produce la desconfianza; que nos enseñe a respetar a los más humildes y a sostener los valores esenciales, para proteger nuestra desnuda fragilidad. Con amor y esfuerzo, superaremos esta crisis.

Está demostrado que el ser humano es el animal más destructor del planeta. Los daños están a la vista.

La finitud del conocimiento humano desbordado por estos episodios increíbles y misteriosos. La materia es un mundo desconocido e inexplorado, a pesar de tanta ciencia. Estamos en guerra contra un enemigo invisible, que nos exige capacidad.

El equilibrio de poner el precio justo de las cosas. Descubrir la importancia de cada rol entre los hombres y valorar con exactitud cada servicio. La axiología debe progresar en términos más justos. Muchas teorías de alto nivel, pero pobres resultados.

La cuarentena obligatoria implica cambios en el diario vivir e incertidumbre sobre el futuro. Impone pausa y exige desarrollar la paciencia y la capacidad de espera. Algunos se apoyan en las creencias, otros visualizan un mundo pequeño y pocos miran al hombre universal que camina por la tierra. Hasta los animales están sintiendo el cambio de este momento. Vimos en la ciudad de Salta, los patos del parque San Martín desorientados buscando la vecindad que no está. Una foto de Junín de los Andes, muestra a los ciervos bajados de la montaña y estacionados en la ruta frente al pueblo, como averiguando qué sucede.

¿Cuánto vale la ternura en tiempos complicados? Enseñanzas profundas del bien y del mal, del alfa y el omega, del pasado y del presente, de los caminos que se bifurcan. A pesar de todo, siguen los enfrentamientos políticos y los proyectos de guerra. El sistema de salud trabaja heroicamente, arriesgando todo.

Esta plaga nos tocó a todos, pobres y ricos, personas con mucho trabajo y personas sin trabajo, de todas las edades. Una gran campanada que enseña y llama la atención. Tiempo de reflexionar y cambiar muchas cosas en la relación con la tierra, que está enferma y se defiende.

A pesar de la calma, la angustia crece y desborda ante el panorama del futuro con enfermedad y muerte. La consigna es cuidarse con amor, respeto, dedicación, tolerancia. Cuidarse implica responsabilidad con nosotros mismos. La actitud inteligente: tratar de evitar lo que nos produce malestar. Momento para hacer resurgir nuestra capacidad para darle mayor sentido a nuestra existencia. Aprender a cuidarnos para cuidar mejor a los demás.

Hay ocasiones como esta, en las que encerrarse constituye un impulso para ir más lejos. El cuidado personal es ofrecerle al mundo lo mejor de ti. Cuidarse es quererte y amar a los que te rodean. Protege a quienes amas, quédate en casa, el único plan posible.

 

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