Pedido del Ejército en la calle, uso de  barbijo y aporte solidario, los discursos

"Que la historia nos juzgue por haber hecho cosas de más". Esta frase repite en todo momento el gobernador Gustavo Sáenz, respecto de las medidas que tomó en la provincia por el avance del COVID-19. En poco más de cinco meses de gestión, el mandatario provincial tuvo que afrontar dos emergencias: primero la crisis alimentaria y sanitaria del norte de la provincia y desde marzo la emergencia por el coronavirus.

En la actualidad, la situación epidemiológica de la provincia es buena, ya que solo siete personas se contagiaron de coronavirus: de ellas cuatro están de alta. Desde que decretó la emergencia sanitaria el pasado 13 de marzo hasta anoche cuando se refirió a las tomas ilegales de tierras que se dieron en los últimos días en la ciudad, el tono de los discursos del mandatario provincial fueron cambiando. Hubo altibajos y hasta momentos de enojo.

Uno a uno

"Es importante llevar tranquilidad al pueblo de Salta, estamos trabajando con los protocolos correspondientes en consonancia con el Gobierno nacional, ya que las decisiones aisladas pueden ser perjudiciales", señaló el mandatario cuando decretó la emergencia sanitaria. El tono era calmo, en ese momento.

Aunque dos días antes había señalado que no había novedades de la suspensión de clases, el 15 de marzo Gustavo Sáenz dio un discurso donde informaba la interrupción del período lectivo en todos los niveles.

"Estamos viviendo una situación de crisis, hay que tomar decisiones que afectan intereses, pero que no pueden ser más importantes que el derecho a la vida y al interés colectivo de todos los salteños", aseguró.

El primer caso positivo en Salta caló hondo. Y el gobernador dio un mensaje la noche del 17 de abril, en el que anunció la suspensión del servicio masivo de transporte y el cierre de los comercios y centros comerciales. La cuarentena arranca en Salta antes que a nivel nacional. "Por eso quiero pedirte desde el corazón, quedate en tu casa, por tu viejo, abuelos, hermanos y amigos, pero principalmente por vos y tu patria", finalizó su discurso.

El 23 de marzo, con el aislamiento instaurado por el presidente Alberto Fernández, el discurso se endureció. El gobernador llamó "imbéciles" a las personas que circulaban por las calles y pidió al Presidente que "el Ejército circule por las calles y en las fronteras".

Ya el 7 de abril, el mandatario dio un discurso hablando siempre desde la prevención. Anunció que a partir del lunes siguiente todas las personas deberían salir a la calle con tapaboca, sino serían multados.

El 12 de abril cuando ya se estaba por cumplir un mes de negocios cerrados, Sáenz informó que se crearía un fondo solidario de emergencia para ayudar a las pymes. El mismo se iba a componer de aportes realizados por los empleados públicos. Tras el anuncio y por el reclamo de los gremios tuvo que aclarar que el aporte era voluntario y no obligatorio.

El 26 de abril tuvo un tono duro. Llamó "delincuente" a un trabajador golondrina que vino de "polizón" en un colectivo de larga distancia desde Río Negro y luego dio positivo de COVID-19. Y dijo que no entraría ningún colectivo de larga distancia. Eso se materializó en más controles.

Y el 10 de mayo, con pocos casos de coronavirus, anunció que la gente podía comenzar a hacer salidas recreativas y deportes, por número de DNI. La "nueva normalidad" se vive a pleno en la provincia. Solo hay que tener un ojo puesto en la cantidad de personas en cuarentena que vinieron de zonas con circulación comunitaria.

 

 

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