Desde hace más de dos meses, José Alberto Rojas espera que la Provincia acepte la donación de ocho pallets con cientos de cajas que contienen elementos de protección personal e insumos médicos para hospitales públicos. 

Él vive en Atlanta, Estados Unidos, y a lo largo de los últimos años acopió más de 700 kilos de productos que vende la empresa en la que trabaja, que importa desde China materiales descartables para la atención de la salud. Lo hizo gracias a la colaboración de vendedores, de clientes y del mismo dueño.

Desde que llegó al país norteamericano, Rojas sueña con colaborar de alguna manera con sus comprovincianos y la pandemia fue una ocasión ideal para hacerlo.

Sin embargo, la demora en los trámites para importar los materiales lo está desanimando y, si no hay novedades pronto, planea enviarlos a Perú, donde seguro serán bien recibidos.

Desde Salud Pública manifestaron que están expectantes ante la llegada de esta donación y explicaron las gestiones se demoraron porque deben intervenir Cancillería y Aduana para garantizar el ingreso seguro de los productos.

Espera desesperada

Batas de cirugía, mascarillas para terapia intensiva, agujas para toma de muestras, apósitos para heridas, bolsas colectoras de orina, gasas, jeringas para irrigación, catéteres de succión cerrada, glucómetro, vaporizadores, estetoscopios, baberos y accesorios descartables para cirugía en general son los productos estacionados desde hace dos meses en el depósito de la empresa en la que trabaja Rojas.

A fines de marzo, el salteño destinó semanas a ordenar todo. Publicó un video y lo llamaron de distintas áreas del Gobierno provincial, pero no obtuvo respuestas concretas. 

A comienzos de abril, conversó con el gerente del hospital Del Milagro, Juan José Esteban, y con el director de Pediatría del área operativa norte, Eduardo Calvo, para enviarlos. Él buscaba que el envío llegara a Salta lo antes posible.

“Demoraron 20 días en completar papeles. Me mandaban distintas cosas. Ahora, resulta que el problema es que la gente de Aduana les pide otros trámites”, comentó. “Ya les pasé todo el listado y toda la información y hace una semana que no sé nada de nada. Es increíble”, agregó.

El hombre vio con tristeza cuando profesionales del hospital Del Milagro salieron a reclamar a la calle por la falta de elementos de protección personal, mientras él tiene 2.500 batas listas para usar. “Me da bronca que la gente salga a pedir cosas que tengo paradas acá hace dos meses. Siento mucha impotencia”, expresó.

En su afán por ayudar, Rojas consiguió una empresa que haga el traslado y deje los productos en el Hospital Público Materno Infantil (HPMI), con un descuento de 1.200 dólares. 

“Me da vergüenza por la poca responsabilidad que tienen en la Argentina. Mi jefe no puede creer cómo es posible que yo tengo toda esta mercadería que se necesita allá y por culpa de papeles... La burocracia es increíble”, evaluó. Contó que el envío de donaciones a Colombia y a Panamá se resolvió en una semana. 

“Estoy enloquecido. Estoy cansado de hablar con uno y con otro. Estoy pensando en hablar al consulado de Perú. No voy a estar feliz, pero voy a estar contento porque no dejo de ayudar gente”, señaló.

Respuesta oficial

El director de Pediatría del área operativa norte aseguró que están muy interesados en los productos que quiere donar Rojas y confesó que pensaban que el trámite de importación sería mucho más sencillo.

“Yo las cosas las quisiera hoy, pero hay trámites que no puedo evitar. Lamentablemente, hay una serie de requisitos que son aduaneros y de Cancillería que nos exceden”, planteó Calvo.

Según relató, personas radicadas en Miami, que se dedican a la exportación, lo contactaron con una empresa que tiene una oficina en Córdoba y que podría traer los productos a través de Montevideo. Al saber que el HPMI es una sociedad del Estado, les ofrecieron un descuento del 50 por ciento. 

El Círculo Médico de Salta se comprometió a pagar el traslado, que cuesta unos 3.500 dólares.

Un referente de Cascos Blancos le explicó que las donaciones deben tener la autorización del consulado argentino en Atlanta y que el donante debe presentar, entre otras cosas, un informe detallado de las cantidades de cada producto, con fecha de vencimiento y el nombre de la empresa que envía. Todo este circuito debe entrar a través de la Cancillería. 

Le comentó que, si algún elemento que viene dentro del contenedor no fue declarado, Aduana lo retiene y lo devuelve a su lugar de origen a costo de la empresa que lo tiene que recibir. “En este caso, nosotros corremos el riesgo de pagar un doble traslado”, explicó Calvo.

Como el HPMI no tiene autorización para importar, una oficina del Gobierno habilitada para hacerlo en este momento intenta agilizar las gestiones.

“Un poco de paciencia”

“Entiendo la ansiedad de Rojas”, expresó Calvo. “Reconocemos su gesto altruista y que es muy generoso en calidad y en cantidad, pero no somos nosotros los que ponemos las trabas. Que nos tenga un poquito más de paciencia”, pidió.

“Nuestra intención está, pero Aduana y Cancillería piden requisitos que son imprescindibles y que tienen que ver con la seguridad de la mercadería que se va a introducir al país y con algunas cuestiones lógicas de prevención de delitos. Son recaudos que toma el Gobierno de la Nación para evitar problemas”, señaló.
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