Al pie del monumento,  los Güemes  revalorizan la gesta del prócer

Al pie del monumento, los Güemes, descendientes directos del prócer, recordaron su gesta por la independencia con fascinación. Tres generaciones llevan el mismo nombre: Martín Miguel. Tienen 68, 38 y 7 años. Son abuelo, hijo y nieto. Buscan revalorizar la figura del héroe gaucho y tienen un sueño en común: el de un país unido.

El mayor de ellos contó que es periodista desde hace 25 años. Se dedica a los temas de cultura e historia. Integra la Comisión del Bicentenario de la Provincia de Salta desde 2008 y difunde a lo largo del país y de países vecinos el pensamiento y la acción del general. "Hemos llevado bustos y dado más de 200 charlas en escuelas, conferencias, encuentros históricos", expresó. Además, es miembro de la academia del Instituto Güemesiano de Salta.

Su hijo, de 38 años, es licenciado en relaciones públicas y profesor universitario desde hace 15 años. Se define como "emprendedor". Dicta la cátedra de medios digitales y dio clases en distintas universidades del país. Integró el gabinete municipal tiempo atrás y en diciembre pasado asumió en el cargo de secretario de Modernización de la Provincia.

El menor de los Güemes, hijo del flamante funcionario, tiene tan solo siete años. Asiste al colegio Sagrado Corazón y es un apasionado del fútbol. Le encanta jugar a la pelota y participar de los "fogones".

"Ya son 50 años que me dedico a estudiar, escribir y difundir sobre la figura de Güemes y lo importante es aprender que uno es Güemes pero no es Güemes. Es una clave. En la vida es fundamental decidir tu vocación. Él fue gestor de la patria y yo soy un gestor de cultura", expresó el mayor de los Güemes.

Agregó que para él la gesta significa lucha y que recordar tiene mucho de una batalla cultural porque Güemes ha sido una figura olvidada, minimizada, reducida de su verdadero ámbito y, consecuentemente, se dio cuenta a través de los grandes historiadores salteños y también de otras partes que era muy importante revitalizarlo, hacerlo vivo. "Yo no hago historia muerta. Yo hago historia viva, trato de que la historia esté viva y siento que en el pueblo lo está", sostuvo.

Por su parte, su hijo Martín expresó que para él es un honor llevar el apellido. "Veo en la figura de Güemes y más aún todos los 17 de junio un aire de esperanza impresionante. Es una figura de unión. No distingue de clases sociales ni ideologías", destacó.

El valor de la honestidad es sobresaliente en la historia de Güemes. "En su lecho de muerte rechazó todo tipo de oferta que le hicieron con la intención de corromperlo, de que venda la patria. Tuvo la valentía de rechazar seis invasiones españolas realistas. Capturó un barco inglés a caballo de joven y tuvo una gran creatividad porque utilizó distintos mecanismos para enfrentar a un enemigo mucho más poderoso y lo más importante es que privilegió a los más vulnerables y humildes. Les dio el lugar que corresponde. En aquella época las mujeres tuvieron un protagonismo importante en la gesta", hizo hincapié.

Añadió que "Güemes marca la dirección para muchísimos argentinos. Él dio hasta su vida por la patria, así que eso me llena de orgullo".

Martín Miguel Güemes, de 68 años, tiene otros cuatro hijos: María Belén, quien es jueza y vive en la provincia de Corrientes; Ana Delfina, de profesión psicóloga, especialista en tratamiento de adicciones y quien reside en Buenos Aires; Manuel, ingeniero, y Juan Bautista, estudiante de psicología y cantante de un grupo de cumbia. "Tengo una hermana que tiene cuatro hijos varones abogados. Mis primos se han dedicado al campo, a los caballos. Nuestro tatarabuelo, Luis, era hijo del general Güemes. De ahí venimos. Mi bisabuelo se llamaba Martín Miguel también. Mi abuelo Pedro y mi padre Martín Miguel conformaban una rama muy volcada a lo social y al campo. También se dedicaban a la política, finalizó el hombre.

Una generación de médicos

La familia destaca las figuras de Adolfo Güemes (1873-1947) y Luis Güemes (1856-1927), nietos del general, médicos, quienes hicieron importantes donaciones como las tierras donde se emplaza la chacra de Carmen de Güemes, el primero de ellos, y la Palúdica, el predio del Delmi y el Legado Güemes, el segundo.

‘Se preocuparon por la salud, de que no nos invadieran los microbios ni virus. También por la juventud. Contuvieron eso y pusieron de su dinero para ello‘, aseguraron.

Añadieron que ‘nosotros somos una familia un poco utópica. Soñamos con un país distinto. Güemes soñaba en grande y creemos que eso despierta mucha admiración en la gente, esto de pensar en los estados unidos de Sudamérica y dar una gran gesta, mostrar que a veces con poco material pero con mucho espiritual y fuerza se pueden lograr grandes cosas‘.
 

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