¡Un agente sanitario por ahí!

Este 3 de junio hemos recordado la labor de los agentes sanitarios en el día que se ha instituido para valorar su insustituible y generosa labor, en reconocimiento a quien fue el creador y organizador de este servicio en Salta, el doctor Enrique Tanoni, médico sanitarista ejemplar, sincero defensor de los sectores frágiles y postergados de nuestra Salta, especialmente en referencia a los trastornos de salud.

Raúl Alfonsín, en muchos de sus actos multitudinarios, pedía, con una expresión que rápidamente se transformó en un clásico, "un médico por ahí...", la ayuda para alguien que, por la gran aglomeración, sufría un desvanecimiento. Hoy, en nuestra Salta, clamamos por "un agente por ahí...", pero no solicitando un médico o un agente de policía, sino un agente sanitario, esas personas escasamente tenidas en cuenta por la gente que no necesita de ellos, pero indispensable para cada vez más salteños y argentinos.

Los agentes sanitarios deben estar en cada casa para hacer frente a la violencia familiar de diversos tipos, algunas dificultades psicológicas de los integrantes de esas familias, la revisión de las condiciones higiénicas y de habitabilidad de los hogares, etc. en Salta deben concentrarse en aquellos con mayores dificultades sociales y económicas ante la expansión sin pausa y últimamente en forma acelerada de las fragilidades de toda la sociedad argentina y, particularmente, la salteña.

Desafortunadamente, y como es absolutamente visible, la pobreza y marginalidad ha venido aumentando en la Argentina y especialmente en el norte y nuestra provincia, debido a la falta de un diagnóstico lúcido acerca de las causas del subdesarrollo y, consecuentemente, las posibles soluciones que al menos estabilicen las fragilidades sociales como punto de partida para una recuperación económica y social.

Claramente, los agentes sanitarios, que deben atender alrededor de 150 familias por sector de trabajo cada uno de ellos en la capital, y en cantidades que varían en algunas áreas del interior por condiciones geográficas, se ven desbordados en sus tareas, sin que la solución pase única ni principalmente por sumarles más personal, sino en atacar las condiciones reales del subdesarrollo que se agiganta con el paso del tiempo, con el agravante de que, a diferencia de otras profesiones de la salud en las que las leyes contemplan su exposición a riesgos, condiciones climatológicas adversas, presiones psicológicas y otros gajes del oficio, en el caso de los agentes sanitarios, ellos carecen de compensaciones en términos de días extra de vacaciones u otros mecanismos reparatorios, todo lo cual potencia el deterioro de su salud física y psíquica, a la vez que sus condiciones de trabajo se proyectan al seno de sus propios hogares debido a la complejidad y dramatismo de las situaciones familiares que enfrentan permanentemente en sus labores cotidianas.

Ojalá su ejemplo y acción sean tenidos en cuenta por los gobernantes, no solamente en cuanto a perfeccionar el sistema sanitario salteño, sino en la búsqueda de atenuar los efectos destructivos de los "venenos" que intoxican a nuestra sociedad, porque llega un punto en que es imposible para los agentes sanitarios seguir proporcionando "antídotos", por mucho compromiso y eficacia que procuren y por mucho que las familias necesitadas valoren sus esfuerzos.

 

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