Ir de feria en medio de la pandemia, un mimo al corazón

La Feria de Diseño #Sentite en casa está abierta al público de lunes a sábados, de 10 a 19, en la Casa de la Cultura (Caseros 460). Alía moda, arte e innovación y constituye una brisa de aire fresco para quien sale a hacer diligencias por el centro cuando le corresponde según la nueva normalidad, entre los ánimos y prohibiciones devenidos de la pandemia por coronavirus. El público puede visitar los estands esmeradamente presentados y comprar una gran variedad de productos. Desde ropa, calzado y accesorios hasta objetos de decoración para el hogar y juguetes. 
Un caleidoscopio de materialidades, técnicas y texturas salido de las laboriosas manos de Roxana Liendro, Ana Guantay Briones, Cecilia Zoccola, Cecilia Beltramino, Lilian Pernas, Viviana Adelveis Montelongo, Ana María Cazón y Edith Loto. Fueron ellas quienes respondieron a una convocatoria de participación abierta. Además, este equipo va a realizar el primer desfile transmitido en vivo, del que van a participar 10 modelos. La fecha la anunciarán en los próximos días. 


De su marca Santos Liendro, Roxana expone quizás el artículo más buscado de esta temporada: el barbijo. En su perchero hay líneas diferentes: una muy de fantasía, con colores y brillos, y otra más utilitaria o para todo andar. También los pensó para conciliarlos con el gusto y morfología facial de mujeres, hombres y niños. 
Asimismo expone indumentaria: sacos cortos, tapados largos y una colección cápsula de remeras estampadas. 
Acerca de la singularidad de feriar a cielo cerrado, en contexto de crisis económica y en un colectivo de diseñadoras salteñas como ella, Roxana destacó: “Nos sentimos protegidas por el espacio que nos brindan la secretaria de Cultura, Sabrina Sansone, y el director de la Casa de la Cultura, Raúl Costaguta. Es muy importante que en estos momentos tan difíciles nos puedan dar este espacio y contención. Por eso también buscamos ese nombre para la feria, porque realmente nos sentimos ‘como en casa’”. 
Mientras que sobre el momento histórico en el que se encuentran inmersas y que puso contra las cuerdas a muchos sectores productivos y de servicios expresó: “Estamos haciendo sinergia entre todas para poder llevar adelante esta propuesta. En todos los rubros se vio una caída en la producción y en el consumo. Los desafíos del momento son vender por redes sociales y hacer las entregas con servicios tercerizados”.

Por su parte Edith Loto, de Inspiradas Diseños Tejidos, contó que su objetivo es integrar al tejido como género todas las posibilidades que tiene, más allá de un buzo y suéter, y que la paleta de colores, vibrante y amplia, se destaca en sus prendas. “Me tocó amoldarme a lo que tenía y había podido conseguir de insumos antes de la pandemia. Tuvimos que reacomodarnos también por un tema de costos”, comentó acerca de este momento que sacudió la plataforma de su emprendimiento. Añadió que para la feria apuntó al tejido urbano y de estación con bufandones tipo pashminas, grandes pero livianos y que también pueden ser usados como un objeto decorativo (pie de cama), polerones largos, cuellos altos y camperas y suéteres livianos y atemporales. Muchos de los modelos vienen con bordados. Los ajustes, para ella, también deben hacerse mirando hacia un público que cambió. “En esta época nos preparábamos para recibir a los turistas, que son grandes consumidores de diseño salteño. También pudimos constatar la fidelidad de nuestros clientes, que consumen desde siempre el diseño salteño. La gente nueva se va acercando de a poco. Hay clientes de otras provincias que cuando visitaron Salta nos conocieron y hoy hacen pedidos on line, bancándose los altos gastos de envío que les cobran y las demoras”, manifestó.


Lilian Pernas, de Tejido Bonito, presenta ponchos a croché y pashminas. También productos de su línea ecoamigable, hechos a base de bánners reciclados y tejido, bolsas, sobres, luncheras, practiautos, portadocumentos. Además, barbijos confeccionados en tela y con apliques de tejido, por lo que son más abrigados. Lilian dijo que constató que hay un feedback inusitado en tiempos de pandemia. 
“Trabajamos a través de redes sociales. A mis clientas de siempre les mando fotos de los productos disponibles y personalmente les envío las prendas para que se midan, y ellas, a su vez, me envían clientes a la feria y al taller”, relató.


Ana María Cazón, de Amano, hace zapatos, carteras y accesorios de cuero artesanales. Todos llaman la atención por la miscelánea de cueros, colores y texturas. “Son producciones pequeñas, no hago muchas repeticiones, cuando vendo un número voy reponiendo. Me gusta estar atenta a las tendencias, por eso mis diseños son modernos. Mi marca surgió sin pensarlo. Soy un ama de casa que fue a aprender un día marroquinería y nunca pensó que iba a participar de ferias nacionales ni compartir con diseñadoras que hace mucho que están en el medio y son reconocidas”, dijo, con humildad.

 
Cecilia Zoccola Diseños Sensibles ofrece jeans, túnicas, remeras, camisas y camperas, todos con toques regionales norteños en bolsillos y las prendas superiores en la zona del chacra del corazón. Cada producto lleva un nombre que remite a emociones. “La gente no tiene el mismo acceso a las marcas y locales que antes de la pandemia, pero recibimos pedidos y atendemos consultas por messenger y whatsapp. La gente que viene a hacer trámites al centro se sorprende cuando se topa con la feria en la Casa de la Cultura. Lo bueno de este contacto es que se produce una comunicación con confianza. El cliente te pregunta si podés hacerle algo a medida, te pide el contacto”, expresó Zoccola. 


Cecilia Beltramino expone objetos y prendas. Hace productos con telas rústicas como aguayo, arpillera, lino y trenzados en hilo de chaguar. Confecciona almohadones, pie de cama, espejos de distintos tamaños, cuadros con diseños precolombinos y portallaves. De sus prendas artesanales destacó que trabaja con la moldería para que la prenda tenga un buen calce: “Apunto a mujeres de 35 años hacia arriba. Pienso en estilos con los que puedan ir a trabajar. Trato de que haya detalles que vuelvan únicas mis prendas como botones de madera rústica o trabajada o de piedras de río”. 


Ana Guantay Briones, de Guantay, exhibe vestidos, remeras con mangas largas o cortas, pashminas, con ilustraciones aplicadas, nécessaire, mates pintados a mano, muñecas quitapenas, barbijos, aros, monederos y llaveros. “Este es un esfuerzo para que nuestros emprendimientos sobrevivan, no queremos bajar los brazos y acá vamos a cuidar al visitante con alcohol en gel y manteniendo las distancias correspondientes”, comentó.

Como anticipo del Día del Niño están los muñecos de Vivigurumis. El amigurumi proviene de la cultura japonesa y es un personaje, generalmente animal, pero los hay de toda índole, tejido al croché y sin boca para guardar los secretos de la persona a quien hace compañía. 


Sentirse en casa es una frase que hoy por hoy engloba sentimientos encontrados, de aquel hastío que llegó a dar la permanencia obligatoria en casa y de aquella recordada cordialidad de una recepción en el hogar amigo. Y esta última es la atmósfera que las diseñadoras recuperaron para quien las visite en la Casa de la Cultura. 

 
 

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