Algunas palabras pasan de moda y no es tan grave, son reemplazadas por otras, hoy más que pullover decimos vulgarmente buzo o sweater, pero siempre es la misma prenda. Sin embargo, otra es la cuestión cuando una palabra cae en desuso y no es reemplazada, porque el objeto pasa a quedar innombrado en el lenguaje al mejor estilo macondiano y tanto más, si se trata de un intangible. Esas palabras van poco a poco desapareciendo. El caso es que su contenido no es reemplazado por otras palabras, de manera que termina perdiendo valor su significado para la sociedad, y diluyéndose su contenido.

La religión fue siempre muy importante en la formación de niños y jóvenes, baste con recordar los diez mandamientos, como decálogo de convivencia amorosa entre los hombres, el alejamiento de la sociedad de prácticas religiosas la privó de su guía moral, que quedó exclusivamente en manos de sus progenitores. Las causas de la decadencia ética y moral son muy profundas y materia de especialistas. Esta columna se limita a exponer los síntomas del fenómeno, su importancia y consecuencias.

Los códigos de convivencia social que están más aquí que las leyes son los que reglan un posible y feliz devenir diario entre los ciudadanos y se sustentan en valores que expresan las palabras en cuestión, cuya dilución social, acarrea permisibilidades en las conductas en general.

Es notable la preeminencia de sus antónimos que se observa, "corrupción"; es el mejor ejemplo de lo apuntado. Y sus consecuencias son la vanalización de nuestras clases dirigentes, el deterioro de nuestras instituciones y el daño profundo en nuestra sociedad. La pérdida del valor honradez ubica al corrupto en el centro de la escena sin complejo y sin vergenza, preocupado por saber si lo robado le asegurará una vez cumplida su condena, si existiera, vivir como un rico.

Estas conductas diarias no son materia de leyes sino de códigos sin los cuales no se podría salir a la calle y lo que es mas grave la vida sería una odisea y la violencia reglaría en esas condiciones las relaciones entre los ciudadanos desvirtuándose el pacto social sustento de la organización republicana. Después de 1500 años deberíamos recurrir a Aristóteles y sus previsiones sobre el hombre que "para vivir sin límites solo podría ser una bestia o un dios."

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