Cómo conectar con la alegría en medio de la vorágine pandémica

Dice un proverbio sueco que “aquellos que quieren cantar siempre encuentran una canción”. Y es oportuno recordar que la alegría, aunque también es vocación de algunos, puede convertirse en un propósito de todos. Más aún en contexto de pandemia cuando el efecto contagio de alguna sonrisa vista al pasar en la calle se ha reducido notablemente, cubierta por el barbijo de uso obligatorio. Hasta que aprendamos que los ojos también ríen y nos volquemos a reconocer los ánimos en ellos, viene bien conocer que el 1 de agosto, además del Día de la Pachamama, fue el Día Mundial de la Alegría para un autoexamen de “nivel de alegría en sangre”.
La institución de la fecha es reciente. El sitio web díainternacionalde.com especifica que en el marco del Primer Congreso de Gestión Cultural realizado en Chile en 2011, el colombiano Alfonso Becerra impulsó la celebración del Día Mundial de la Alegría, que desde entonces se celebra todos los 1 de agosto en 14 países del mundo, incluidos Argentina, Brasil y Chile.
De acuerdo con la página web psicologiaglobal.com, la alegría trae aparejados beneficios para la salud mental y física, entre los que enumera que reír hace que se segreguen hormonas encargadas de reducir el estrés como la adrenalina y las endorfinas. También que genera una mayor autoestima, porque la alegría coadyuva a tener una alta opinión sobre nosotros mismos. Asimismo, las personas alegres muestran mayor fortaleza y voluntad para enfrentar los problemas, porque se sienten llenos de energía. Esto redunda en el rendimiento académico y laboral. Además, las emociones positivas mejoran la barrera inmunológica y la calidad y cantidad del sueño. Incluso se dice que la alegría incrementa la edad promedio de vida, porque las personas alegres viven más que las que no lo son. La alegría aumenta el bienestar emocional y disminuye el dolor. Al reír se ponen en marcha más de 35 músculos y la alegría es un reforzador de conductas. Esto se explica en que cuando sentimos alegría tras la ejecución de una conducta, la probabilidad de que la repitamos aumenta. Y de ahí que la alegría es uno de los factores involucrados en que perseveremos en nuestras metas a largo plazo.

Generadora de cambios

En diálogo con El Tribuno la facilitadora de Gestalt Carolina Fernández señaló que la alegría es el motor que propicia que las personas generen movimientos para hacer cambios y que por eso es tan importante mantener el estado, el sentimiento y la sensación de alegría. “A la mayoría de la gente le resulta difícil generar cambios porque se acostumbra a determinada situación y cuando se acomoda a ella, sea o no adecuada, prefiere mantener el statu quo donde se mueve como un pez en el agua antes que generar situaciones nuevas que le van a resultar adecuadas muchas veces para estos cambios que necesita y que tienen que ver con la naturaleza, que está en continuo movimiento y cambio. Y aunque el ser humano pertenece a la naturaleza, se acostumbra a quedarse en el lugar por comodidad”, explicó Fernández. 
Luego añadió que cuando un paciente acude a la terapia gestáltica con un cuadro depresivo o casi depresivo siempre su estado se relaciona con la falta de alegría. “En esos casos los mando a hacer ejercicio físico aeróbico, que después de los 35 minutos seguidos de practicarlo, el cuerpo comienza a generar serotonina en el cerebro, que es la droga de la felicidad”, destacó. Para trabajarla dijo que el ejercicio físico es fundamental y también una forma de que la persona empiece a mirar de manera consciente “cómo respira, cómo se mueve, a conectar con el cuerpo para empezar a darse cuenta en esa conexión de qué necesita mover o cambiar”. Sin embargo, advirtió que el ejercicio no es el único motor que genera alegría. “Hay situaciones en la vida y personas que se nos presentan que generan momentos de alegría, en los que paso de un estado a otro. Así puedo hablar de la alegría como un estado, pero también de la alegría como un sentimiento. Me siento alegre por haber logrado tal objetivo o por haberme encontrado con tal persona”, expresó al clarificar que existe una diferencia entre el sentimiento y el estado de alegría.

El aroma y el color

La psicología del color ofrece otra forma de activar la alegría. “El naranja es un color para generar entusiasmo, que es el sentimiento o la sensación de deseo de descubrir o hacer algo. Por lo general, la gente que está depresiva no siente deseo, 

sino que este aparece cuando algo nos interesa. Si hay un interés genero el deseo y aparece el entusiasmo. Genero el movimiento para cubrir esa necesidad del deseo que apareció”, detalló Fernández. Agregó que en este punto se puede observar la diferencia entre las personas entusiastas, que son las que generan y contagian su entusiasmo, y aquellas que no suelen sentirlo en la vida cotidiana. “Estas no conectan con ese deseo básico ni con la libertad de poder investigar, explorar o hacer lo que realmente desean, sino que se rigen por un mandato familiar, cultural, religioso, el que sea”, sintetizó.

Además, dijo que está comprobado que las personas que tienen un carácter jovial y/o alegre están más saludables porque generan más mecanismos de defensas ante una enfermedad. “Por lo general, el ser humano tiende a hacer proyecciones negativas hacia el futuro. Pero quienes tienen la característica de ser alegres planifican teniendo en cuenta que el éxito está asegurado y como lo visualizan le están dando una forma para poder concretarlo. Es por ello que suelen lograr lo que se proponen”, instruyó. 

También la aromaterapia hace un aporte a la generación de la alegría. Fernández especificó que el aroma para estos casos es el de la naranja y que debe usarse un aceite natural esencial, porque si es una imitación esta no logra copiar la información del ADN de la planta natural y por eso no surte efecto. “En el olfato al finalizar la nariz está la parte que toca el cerebro. El olfato funciona rapidísimo cuando puedo asociar el aroma a algo específico o en el caso del aceite de naranja, que genera esta sensación o estado de alegría”, comentó Fernández. Para ella es adecuado ponerlo en un difusor o en agua para que se sienta todo el día. 

Fernández indicó que también se puede contactar con la alegría a través de la música. “Cuando la persona está triste suele seguir una tendencia a escuchar música triste o melancólica que la haga reflexionar o que la lleve a esa situación que está viviendo. Ahora cuando se harta de esa tristeza, la siente muy pesada y quiere cambiar de estado utiliza canciones que tienen acordes mayores que marcan un carácter alegre en cualquier música, ese estado lo puedo percibir primero y sentir después”, describió. Fernández en este punto estableció un parangón con el término musical allegro (del italiano: “rápido, animado o con energía” y que hace referencia a una indicación de tempo equivalente a deprisa, a la velocidad de la interpretación. “La alegría tiene que ver con la rapidez. El movimiento rápido activa la pasión, fundamental para generar el movimiento para hacer algo”, manifestó. 

Carolina Fernández advirtió que “la alegría suele ser pasajera porque es una energía que está en movimiento, viene y se va para dar paso a otras emociones como la tristeza, la melancolía, el dolor, la ira, el enojo, que son emociones que evitamos. No sería sano estar contactando todo el tiempo con la alegría”. Para explicarlo estableció la comparación con el movimiento pendular. 
“Si el péndulo va hacia la alegría y se queda ahí no se mueve, está roto. Es decir, que de la alegría el péndulo va a bajar y se va a ir al extremo opuesto, que no siempre es la tristeza, sino que podría ser la apatía, que genera una sensación opuesta a la alegría”, señaló. Agregó que es adecuado el tránsito por todas las emociones porque sirven para contactar con situaciones distintas, para empatizar con personas que están pasando por la melancolía, la tristeza y la nostalgia. “Cuando la alegría está en el extremo del péndulo permite conectar con emociones placenteras y emprender nuevos proyectos, lo que lleva a generar un entusiasmo o un deseo para lograr el movimiento. Surge desde adentro y tiene que ver con pensamientos y emociones internas, con el ‘darse cuenta’. Cuando estoy siendo consciente de lo que estoy viviendo en este momento aparece la sensación placentera de alegría en el disfrute de una charla enriquecedora, el brote nuevo de una planta que estuve cuidando o en los hiperactivos el no hacer nada”, afirmó. 

Cuestión cultural

Por último, destacó que al ser humano le agrada la alegría, por lo que va a buscarla como meta en cada momento. “Culturalmente estamos orientados a la consecución de la alegría. Hay otras culturas que no tienen esa visión, por lo que el contacto con la alegría no es tan cotidiano. Por lo general, los países de Centroamérica y Sudamérica tienen esta característica”, finalizó. Y para enfrentar la pandemia en un estado de alegría sin dudas hay que llevar a mano, dentro del bolsillo que se encuentra sobre el corazón, esta frase de Hellen Keller: “Cada vez que una puerta a la felicidad se cierra, inmediatamente se abre otra”. También hacer carne que la felicidad es una aspiración y empeño personal, porque como diría Confucio: “No importa a dónde vayas: ahí estás tú”.

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