“Nadie se hace cargo del muerto, hace siete día que el hombre falleció y sigue sentado en una silla. Su cadáver continúa en el mismo lugar”. La denuncia la hizo un familiar de Bernardo Guanuco, de 80 años, quien, según informaron, no fue víctima de ningún tipo de delito, su deceso fue por “muerte natural”. 

La historia comenzó cuando una remisera, conocida por Don Bernardo (se crió en la misma zona), fue llamada para que se acerque hasta el “rancho” porque “algo malo había pasado”. El hombre vivía solo, era “ermitaño”, “hosco”, no tenía amigos, solo ella y algunos vecinos (no tenía visita de familiares tampoco) eran las únicas personas que cruzaban palabra con Bernardo. 

Cuando arribó a la finca Ceibal, cuyo dueño no se encuentra en Salta, y accedió al rancho del hombre se dio con una imagen dantesca, había tres perros atados, uno muerto, otro totalmente desnutrido y al borde de la muerte, y un tercero sin poder ni siquiera levantarse. 

Decidió entonces realizar la denuncia a la Policía para que se llegue hasta el rancho de don Bernardo. Así fue que al lugar arribaron oficiales de la comisaría 4 de Villa Mitre. Uno de ellos ingresó a la vivienda y se encontró con el hombre muerto sentado en una silla.

Al salir del rancho, el oficial informó que el fallecimiento del hombre había ocurrido entre 5 o 6 días atrás por el aspecto del cadáver. “No hay signos de violencia. Se trataría de una muerte natural”, les dijo a los vecinos y a remisera. 

En forma inmediata llamó para que el cadáver del hombre sea peritado y luego transportado por los bomberos hacia la morgue. 

Una hora más tarde, aproximadamente, arribó al lugar una camioneta 4x4 con dos médicas quienes ingresaron al rancho para realizar las tareas legales, según el relato. Otras fuentes remarcaron que no intervino ningún fiscal ya que no se trató de una muerte con signos de violencia. 

En lugar ya se encontraba también un hermano del hombre fallecido. A él le hicieron firmar el acta de defunción. Una vez que puso su rubrica, las personas que habían llegado en la camioneta se fueron. El hombre, entonces, les preguntó: “¿Quién se va a llevar el cadáver de mi hermano?”, y la respuesta fue: “No sabemos, nosotros hicimos nuestro trabajo”. Y se fueron. 

Las horas pasaron y la morguera de los bomberos nunca llegó, nadie se preocupó en el traslado de Bernardo, y la policía les informó que ellos ya nada podía hacer. “Nadie se hizo cargo del muerto”.

Desde que ocurrió todo ya pasaron dos días y el cadáver del hombre de 80 años continuaba hasta ayer adentro de la vivienda, sin que nadie se hiciese cargo. A todo esto, los vecinos del lugar, los cuales dieron a conocer la historia, están preocupados porque deben convivir cerca del cadáver en descomposición y con una historia humanamente indignante. 

 

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