En plena pandemia, miles de maestros celebran su día a través de las pantallas en Salta

Desde mediados de marzo, las vidas de miles de docentes cambiaron por completo. Debido a la pandemia de coronavirus, tuvieron que quedarse en sus casas, armar pequeñas aulas en algún rincón y aprender de golpe cómo hacer una reunión virtual, cómo corregir tareas a partir de fotos enviadas por sus estudiantes y hablar con ellos por mensajes de texto o audios.

Muchos tuvieron que comprar celulares o computadoras, contratar un servicio de internet fijo o cambiar el que tenían por uno con más ancho de banda.

En el Día del Maestro, la directora del colegio San Cayetano de Vaqueros, Fabiana Mangogña, aseguró que tanto los docentes como los estudiantes están “desesperados” por volver a la escuela, un espacio en el que -quedó comprobado en esta pandemia- hay mucho más que contenidos educativos.

Emocionada, la mujer recordó a Eduardo Chañe, quien falleció esta semana por COVID-19, y trabajó durante más de 20 años en esta institución.

Trabajo en conjunto

Los docentes del colegio San Cayetano recordarán siempre el domingo 15 de marzo de 2020. Esa noche, todos se juntaron en una casa para escuchar al presidente Alberto Fernández, quien anunció que a partir del día siguiente se cerrarían todas las escuelas del país por dos semanas, en el marco de la emergencia sanitaria. Entonces, no se imaginaron que celebrarían el Día del Maestro fuera de las aulas.

Esa misma noche comenzaron a planificar cómo trabajarían a partír del día siguiente.

Si bien no todos los niños tendrían buena conectividad en sus casas, supusieron que habría al menos un teléfono por familia. Así, encararon el primer cuatrimestre por mensajería instantánea, correo electrónico y videollamadas. Todos los docentes pusieron a disposición sus teléfonos y pautaron horarios con los padres para tener cierta organización.

Como la comunidad educativa de esta institución es muy heterogénea en cuanto a lo económico, social y cultural, consideraron que lo fundamental era que todos estuvieran incluidos. Cuando alguno no se conectaba, lo llamaban por teléfono para saber qué pasaba.

Llegar a todos

Luego del receso de invierno, como la mayoría de los chicos estaba en condiciones de hacer videoconferencias, los docentes se volcaron hacia una nueva plataforma, lo que permite que los niños puedan verse y saludarse, al menos, por la pantalla.

A quienes tienen menos posibilidad de acceder a dispositivos y conectividad, las maestras siguen enviándoles las tareas por celular y mandándoles videos de cada clase.

Como algunos no pueden recibir ni enviar las tareas por celular, los directivos se turnan para ir dos o tres veces por semana a la escuela e imprimirles los trabajos. Los padres basan a buscarlos por la institución y, luego de que los chicos los completen, vuelven a llevarlos.

Una vez resueltos, la directora se los hace llegar a cada maestra y, cuando están corregidos, pasa a retirarlos por sus casas para que los padres puedan después buscarlos por la escuela.

Selección de contenidos

Mangogña destacó el trabajo de los docentes, quienes hicieron mucho esfuerzo y se reorganizaron para enseñar en la virtualidad a más de 800 chicos entre todos los niveles.

En cuanto a lo pedagógico, explicó que se hizo una selección de contenidos y se avanza de a poco. Señaló que, cuando se vuelva a las aulas, se retomará lo que sea necesario: “Este tiempo se hace lo mejor que se puede”.

Mientras tanto, crecen las ganas de reencontrarse en la escuela.

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