vida-y-tendencia
Las alergias dejaron de ser exclusividad de la primavera
El calentamiento global llevó a extender las complicaciones en las personas con alergias. El número de afectados va en aumento pero existen tratamientos que mejoran la calidad de  vida.  


Septiembre es el mes de la primavera. En este tiempo llegan los primeros días de calor, los fríos intensos se van, y las plantas reverdecen. Y en este proceso de transformación del clima y el ambiente, las personas con alergias también comienzan a sentir los cambios. 
“Las alergias estacionales son cada vez más prolongadas. Esto se suele asociar a las alergias a pólenes, que vienen con la primavera, pero con el fenómeno del calentamiento global se adelante esta época aproximadamente a mediados de agosto y se extiende hasta abril, cuando inicia el otoño”, expresó el doctor alergista Maximiliano Gómez. 


El profesional explicó que el calentamiento global genera una extensión de los períodos de calor y de polinización, por lo que las personas que tienen estas alergias lo sufren más. En este período estacional, las manifestaciones alérgicas más comunes son la rinitis alérgica que se manifiesta con los estornudos, la secreción acuosa de nariz, la picazón y la congestión. “En algunas ocasiones esto va acompañado de las conjuntivitis alérgicas, que es el lagrimeo y picazón en los ojos”, detalló Gómez. 
Cuando esto se da en conjunto, no es sólo una molestia que afecta la calidad de vida, sino que predispone a sufrir de asma alérgico. “En estas circunstancias, el asma se puede desarrollar a medida que se va repitiendo la rinoconjutivitis alérgica a lo largo de los años. Esto genera un problema mayor porque provoca dificultades respiratorias ya a nivel bronquial”, alertó. 


Como alergista, Maximiliamo Gómez destaca que cuando los síntomas son leves, por lo general con un antihistamínico de segunda generación se pueden controlar, y lo conveniente es que los medicamentos sean recetados y controlados por un profesional. En los casos más graves que afectan la calidad de vida de las personas, Gómez advierte que se puede recurrir al uso de corticoides intranasales. “No se debe tener temor a estos tratamientos, porque está demostrado que el uso de corticoides administrados localmente en forma correcta son efectivos y seguros”, agregó. 

En el caso que estos tratamientos con medicamentos no permiten controlar la situación, se debe recurrir a las vacunas. Gómez explica que las vacunas para alergias sólo contienen el elemento que le provoca esa alergia al paciente. “El alergista realiza un estudio para poder identificar cuál es el polen que provoca alergia, y en base a esos resultados se indica una vacuna que contiene específicamente ese polen”, describió el profesional, que detalló que la vacuna se administra en dosis controladas y crecientes del elemento que genera la alergia, que se evalúa en cada paciente, para lograr que el paciente pueda tolerar la exposición natural a ese alergeno. En algunos casos, los pacientes pueden incluso evitar el desarrollo de asma posterior.

Cuando se habla de edades en los alérgicos, Gómez destacó que se suelen dar en los pequeños a partir de edad escolar, porque se requiere que hayan pasado por varios estaciones polínicas para poder desarrollar la alergia. El doctor Maximiliano Gómez destacó que las vacunas del calendario obligatorio no están relacionadas con las alergias, porque son específicas para cada elemento, en estos casos bacterias o virus. “Sin embargo, está demostrado que si el niño padece bronquiolitis, gripe, resfríos a repetición y tiene antecedentes de alergia, pueden ver empeorada su situación. Por eso son importantes las vacunas del calendario, y también la de la gripe, porque las personas con asma que no se vacunan contra la gripe, pueden sufrir un ataque de asma cuando se contagien de gripe”, detalló. 

 


Las enfermedades alérgicas son más comunes de lo que pensamos. A nivel global, la prevalencia de estas afecciones se encuentra en alza. Se estima que alrededor de un 30% de la población sufre al menos algún tipo de alergia. Existe un amplio abanico de enfermedades alérgicas que incluyen desde alergias alimentarias, asma, eczema, rinitis alérgica y alergia ocular.


“Existen distintos tipos de alergias oculares”, comentó el doctor Jorge Tosi, médico oftalmólogo especialista en superficie ocular. La más frecuente es la conjuntivitis alérgica, la cual puede ser estacional o perenne. La conjuntivitis alérgica estacional se desencadena, en individuos alérgicos, durante el otoño y primavera, coincidente con la liberación de polen de los árboles, moho y otros alérgenos ambientales que viajan por el aire. Este tipo de conjuntivitis es la más frecuente.

La conjuntivitis alérgica perenne, en cambio, se desarrolla en cualquier momento del año debido a que las sustancias que causan la alergia están presentes en el entorno del individuo, siendo los más comunes la caspa y los pelos de animales domésticos, los ácaros, el polvo y el humo.
Una persona que sufre de conjuntivitis alérgica experimenta una serie de síntomas entre los cuales predomina la picazón ocular. Además, puede presentar ojo rojo, lagrimeo, ardor, hinchazón de párpados, fotofobia e incluso síntomas nasales como picazón y rinorrea.

Estos síntomas afectan la calidad de vida ya que impiden llevar a cabo tareas cotidianas como leer y utilizar dispositivos electrónicos con normalidad.
 La duración del cuadro alérgico depende directamente del tiempo de exposición del individuo a la sustancia alergénica. Es por ello que al paciente con alergia ocular se le recomienda adoptar una serie de medidas para evitar el contacto del alérgeno con la superficie ocular:

- Usar de anteojos de sol al salir al exterior en época de liberación de polen.

- Mantener los ambientes limpios.

- Evitar alfombras que acumulan polvo, pelos de mascotas.

- Limpiar regularmente los filtros del aire acondicionado.

- Evitar frotarse los ojos.
 

La Asociación de Dermatitis Atópica Argentina (ADAR) y la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (Aepso) presentaron los resultados de la encuesta con la participación de 1.650 personas de todo el territorio nacional. La encuesta fue implementada entre el 4 y el 15 de agosto de este año; se realizó mediante modalidad online, con reclutamiento a través de las redes sociales y el mailing de ambas organizaciones. La mitad de los participantes tenía menos de 17 años y la otra mitad de 17 en adelante.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel, caracterizada por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor, enrojecimiento, costras e infecciones. 

Usualmente cuesta entender lo que es vivir con dermatitis atópica y se la subestima. Por eso, en un pasaje de la encuesta, se les solicitó a los participantes que asignaran un puntaje del 1 al 10 a la intensidad de su picazón, el promedio de intensidad reportado fue 7,8 y el 65% la calificó como alta (8; 9 o 10). 
Y, sobre la base de una escala similar, reportaron una frecuencia promedio de picazón de 6.8.

Por otra parte, el 86% de los encuestados sostuvo que la dermatitis atópica afecta diariamente su calidad de vida y expresaron sentir frustración, enojo, alteración del ánimo, estrés, trastornos del sueño, modificaciones en su rutina y dolor. Además, el 96% manifestó haber sufrido sangrado y supuración y el 6% requirió internación con un promedio de 2,2 veces. Entre los pacientes que estuvieron internados se observa una alta proporción de lesiones en la piel.