Empresario abusador, antes de ser detenido, tiró su celular al mar

El fiscal que imputó al empresario gastronómico Claudio Alberto Tinari por el presunto abuso sexual de una de sus empleadas en el restaurante de un balneario en la localidad bonaerense de Pinamar, investiga si el acusado arrojó su IPhone al mar para ocultar pruebas.

En tanto, los pesquisas analizaban solicitar la ampliación de la detención de Tinari por los delitos de "promoción y facilitación de la prostitución" y "posible trata laboral".

Con respecto a la investigación, el fiscal Calderón solicitó realizar pericias psicológicas tanto a la víctima como al imputado y se tomarán declaración a la novia de Tinari y a los dueños del hotel Trinidad, donde sucedieron los hechos.

"Una vez que estén las pericias estaría todo dispuesto para pedir la prisión preventiva y elevar la causa a juicio", dijeron.

En cuanto a la causa previa por prostitución y posible trata laboral que está a cargo del fiscal de General Madariaga Walter Mercuri, se conocieron audios incluidos.

Esta prueba fue aportada vía mail por las propias víctimas, que lo grabaron mientras habitaban una casa alquilada por el empresario.

En uno de los fragmentos de los audios se escucha al empresario decir: "No estoy contento con la decisión que tomaron. Me siento superherido, porque les di todo sin conocerlos y que me digan ahora que se van a Mendoza después de haber demostrado quiénes eran y todo. Igual yo tengo un plan B, un plan C", expresó. Y agregó: "Todo lo que se hace mal en esta vida, siempre se paga".

En otro de los audios incluidos en la causa se escuchó como Tinari les pidió la ropa que supuestamente les había comprado y los amenazó: "Si no me devolvés toda la ropa que yo di, el XL ese que le di a la gorda esa deformada, los gorros, la ropa, que me deben y no me pagan lo que me tienen que pagar, los voy a buscar por todo Pinamar. Y esto no es una amenaza, es una advertencia que no van a poder trabajar en ningún hotel, amigo. Porque acá hay otra historia, esto no es una amenaza, esto es poder político, pá...".

Y finaliza: "Acá yo soy bueno, soy bueno, pero si soy malo soy recontra malo. Si vos querés a Dios, tenés a Dios. Si querés al diablo, tenés al diablo".

El empresario gastronómico tenía con concesión el restaurante del balneario pinamarense Botavara y contrató en su mayoría a jóvenes provenientes de Mendoza y el interior.

 

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