Gabriel Grieco: “Los cines ya estaban en caída y este virus terminó por matarlos”

 

“Para mí, la forma en que veíamos las películas en cine hasta hace poco ha muerto. El coronavirus terminó por enterrarla. Se vienen nuevas formas y hay que adaptarse”, analizó. “Quiero conseguir un estreno en una plataforma importante. Uno como realizador quiere que la gente vea su obra, no importa si es en un teléfono o en una computadora. Para los que les gusta mucho el cine apenas se vaya la pandemia siempre habrá una función especial o una manera de verla en algún festival como en las viejas épocas”, agregó el cineasta que debutó como actor en esta película.
El rodaje de “Existir”, que se basa en mitos y leyendas locales de historias de avistamientos de ovnis, comenzó en noviembre de 2019 en distintas locaciones de China, Francia y Argentina y tuvo que detenerse debido a la pandemia, hasta que finalmente pudo reanudarse bajo estrictos protocolos sanitarios para grabar sus últimas escenas en la provincia de Salta.
La película relata la historia de una pareja que, guiada por un perverso hacker, emprende un viaje a diversos destinos en busca de un amigo que lleva desaparecido algunos años; un joven curioso de la vida en otros planetas y que nunca dudó en participar de cuanto grupo encontrase para saciar sus intereses.
El filme aborda una “historia que habla de la fe, de lo real y de lo imaginario, pero también de los vínculos”, explicó el hacedor de títulos como “Naturaleza muerta”, “Hipersomnia” y “Respira”.
Esta cuarta película del realizador está protagonizada por Vanesa González, Victorio D’Alessandro, Sofía Gala Castiglione, Luis Machín, Fabiana Cantilo y Kate Rodríguez, entre otros.
¿Cuál fue la génesis del proyecto?
Corriendo el año 2013, en un viaje a la localidad salteña de Cachi, descubrí el ovnipuerto y la historia del suizo que lo construyó a solo ocho kilómetros del pueblo. Accedí también a varias historias de avistamientos de la zona y quedé impactado.
Sentía que nuestra cinematografía no había abordado esas historias, paisajes y mitos. Desde chico, la ciencia ficción, la astronomía y fantasear con la posible vida en otros mundos era algo que me fascinaba. Con mi viejo siempre mirábamos hacia las estrellas con binoculares, telescopios o en la noche estrellada de San Juan y recuerdo cuando de chico me leyó el libro “Cosmos”, de Carl Sagan, que se volvió una biblia para mí. Me gustaba cuando la ciencia ficción se ponía existencialista, más intelectual, algo que se extraña en el cine de hoy. En Hollywood, a excepción de “La llegada”, de Denis Villeneuve, el “sci-fi” contemplativo ya casi no existe.
Por eso quería hacer ese “sci-fi” de antes, pero llevado a la fauna y cultura argentina y con un toque moderno, que hable de nosotros, de nuestras leyendas e idiosincrasia.
Siendo un seguidor del género, ¿cómo fue el proceso de filmar una película de ciencia ficción?
Lo sentí como algo lúdico. Llevó bastante trabajo pero con mucho goce. Fue como volver a ver las cosas con esperanza y ojos de niño, sobre todo, porque no estamos acostumbrados a hacer este tipo de cine en estas pampas.
¿Cómo fue la experiencia de rodaje en distintas culturas?
Como muchas películas de “sci-fi” tenía que unificar a la Tierra. Es una historia que empieza en diferentes puntos del planeta aunque termina en Cachi. En China, además del apoyo del consulado argentino y de la artista Daniela Bessia, conté con un equipo técnico de nativos chinos y rusos, que no hablaban inglés. Fue divertido, pero sin la intérprete hubiera sido imposible. El camarógrafo le hablaba al steady y al dron en ruso y ellos le respondían en chino. Aunque la experiencia más gratificante fue filmar con dron en el centro moderno de Shanghái.
Logramos hacer tomas muy difíciles, que sin el permiso o la forma adecuada suelen ser imposibles, ya que está prohibido rodar en ciertas áreas. Pero lo más impactante por suerte fue que ahí arrancamos el rodaje, si no no lo hubiésemos podido hacer, ya que a los pocos días de filmar y a escasos kilómetros de ahí iba a aparecer el coronavirus. Todo estalló cuando ya habíamos terminado de rodar en Buenos Aires, Francia y China y solo nos faltaba el final en Salta.


¿Cómo vivieron la experiencia de filmar en pandemia?
La pandemia cambió todo. Recuerdo el momento que tomamos el avión con Vane (González) y Vico (D’Alessandro), que fue el segundo vuelo a Salta que se habilitó. Sofía Gala tuvo que tener una doble salteña para las únicas tomas que tenía en la montaña. Pero salió todo bien. Fue salir a volar y a la montaña luego de nueve meses encerrados en cuatro paredes, en los yo estuve editando el filme en casa como en una cueva. Se sintió como salir de una cárcel al mundo. Recuerdo que Cachi no tenía turistas, estaba vacío, parecía un set de filmación. Todavía no se había habilitado el turismo, por ende tuvimos esos paisajes únicos para nosotros que en condiciones normales no hubiera ocurrido y esas imágenes en soledad le dieron la mística que la película necesitaba. Ni una superproducción puede cerrar todo un pueblo para filmar.
¿Cuáles son tus expectativas de que la película se estrene este año en salas?
Francamente, ninguna. No creo que las salas abran ni en junio ni en diciembre. Para los cines abrir al 30 por ciento de su capacidad es monstruoso. Los cines ya estaban en caída y este virus término por matarlos. No sé qué va a pasar cuando abran, será solo para las pelis más grandes, esas que son un espectáculo social de masas.
Tuve la suerte en estos tres años de estrenar mis películas en salas, pero ahora me conformo con que “Existir” tenga su lanzamiento en plataformas. La gente ve mucho más mis pelis online. Las cadenas quedaron o quedarán para los “tanques”.

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