VIDEO. Kevin Benavides: “El miedo en sí te frena en cualquier situación: a la muerte, a caerte o al saludar a una chica”

Kevin Benavides es una persona introvertida que disfruta de sus pocos amigos de toda la vida, de su familia y prefiere la intimidad a la algarabía después de tocar el cielo con las manos. No se siente cómodo en el ambiente mediático y pocas veces responde un llamado o mensaje. Pero su carrera contrarresta con su forma de ser: hoy está en los ojos del mundo por ser el primer latino en ganar el Rally Dakar en motos y su teléfono no para de sonar. Sabe que es el precio de la fama y pese a que le gustaría estar arriba de su Honda CRF 450 Rally, por estos días responde una y otra vez las mismas preguntas. 
En una charla íntima con El Tribuno, a los 32 años, Kevin se bajó de la moto y contó detalles desconocidos de su vida: los planes a futuro, su relación con la muerte, la separación de sus padres, la distancia con quienes se acercan en las buenas, los fracasos, su mirada sobre la política y otras facetas que en esta entrevista se develarán.

Ahora que tocaste el cielo con las manos, en algún momento dijiste que te gustaría tener una familia, ¿a mediano o largo plazo apostarías a eso y también a tu otra pasión, que es la administración de empresas? 
En algún momento me gustaría formar una familia, tener hijos y demás. Tengo 32 años pero me siento muy joven todavía, bien y con ganas de seguir en el máximo deporte. Como algo a futuro claro que sí me gustaría.
Cuando termine mi carrera deportiva también me gustaría seguir en mi otra pasión. Soy licenciado en Administración de Empresas y me gustan mucho los negocios. 
Mi familia se dedica a eso. Mi papá (Norberto) siempre estuvo en la parte comercial y mi mamá (Isis) en la administrativa. A mí me gusta lo comercial netamente, así que me gustaría dedicarme a eso, a meterme más de lleno, a ser bueno también en eso. 
Mi papá siempre me dijo que las carreras son como la vida. Todo lo que uno hace para ser mejor, para entrenar, para esforzarse, después hay que trasladarlo a la vida cotidiana. Cuando me dedique a eso también me voy a poner objetivos grandes, porque así soy y es como me gusta funcionar.

Hablaste de tus papás, ¿cómo fue tu infancia?
Fue excelente. Soy un agradecido y afortunado de la familia que me tocó tener, de los padres que tengo. Ellos siempre me guiaron por el buen camino, siempre me dieron sabios y buenos consejos.
Cuando empecé a andar en motos mi papá nunca me exigió ni me pidió que entrene más ni nada. Siempre fue porque yo lo quise hacer. Es una manera bastante buena de estar libre y de hacerlo por vocación o sentimiento. 
Hoy en día hay muchos padres que, sin querer, les ponen presión a sus hijos y los vuelven locos. Los quieren atosigar con las redes sociales y al final todas esas son presiones que no hacen bien. 
Yo tuve la suerte de que mi papá nunca me dijo nada de nada, entonces lo hice porque quise seguir creciendo y buscando nuevos desafíos.
Y mi mamá siempre estuvo ahí apoyándome, apoyando la decisión de mi papá por más de que estén separados, siempre han tenido una relación excelente y los dos me han apoyado increíblemente en cada una de las carreras. 
Mi mamá por ahí más que nada es la que sufre desde casa. Así que soy un afortunado de la familia que me tocó, como así también de mi hermana (Agostina) y, por supuesto, mi hermano (Luciano).

¿Te golpeó mucho la separación de ellos?
Fue cuando yo tenía 9 años así que yo era chico. Al principio obviamente un poco, pero ellos la llevaron muy bien y de hecho hoy en día nosotros nos juntamos a comer y está la novia de mi papá y también el novio de mi mamá, todos comemos juntos y hasta hemos hecho viajes juntos y hay muchas familias que ni siquiera se lo creen. Así que también les agradezco a ellos que lo supieron llevar de una manera muy adulta, muy madura y a nosotros eso nos ha hecho muy bien, entonces nunca tuvimos problema, como ocurre en otras separaciones que son más complicadas.

Dijiste que tus padres fueron muy maduros y vos también lo sos desde chico, en comparación con otras personas de tu edad, ¿pensás en las cosas que perdiste? 
No sé si es que fui más maduro pero sabía lo que quería. Muchas veces sí me perdí algunas oportunidades, fiestas, reuniones, cumpleaños, 15 años, casamientos, te puedo nombrar mil cosas que tuve que dejar de lado, pero me tuve que separar un poco de ellos porque era la única manera de estar enfocado en lo mío, en descansar para ir a correr o entrenar. 
Creo que cuando uno ya sabe lo que quiere, te empezás a separar un poco en busca de ese objetivo, pero no me arrepiento porque todo ese sacrificio me trajo adonde estoy así que creo que está muy bien. Pero sí, todo es un esfuerzo que hay que hacerlo y quererlo, porque yo lo vengo haciendo desde los 15 años y no es que a esa edad pensaba que hoy iba a ganar el Dakar, pero tenía diferentes objetivos en ese momento que me motivaban para seguir adelante.

¿Y cómo hacés para elegir a los amigos, a las personas que se acercan al “campeón”?
Soy bastante conservador con mi grupo de amigos. Tengo a mis amigos desde hace muchísimos años, así que me manejo bastante con ellos. 
Obviamente uno va conociendo gente a medida que va creciendo y tengo muy buenos amigos en el mundo, porque las motos te traen ese tipo de buena gente con la cuál hoy tengo muy buena relación. 
Y después vas haciendo amigos a medida que crecés y vas conociendo más personas, pero generalmente más me llevo con un grupo de amigos. 
Y hoy, a ver, yo tengo muy en claro cómo son las cosas, este es un gran momento, puedo tener muchos que quieran ser “amigos del campeón”, pero a eso lo tengo más que claro, me sé dar cuenta, también estuve en momentos malos en donde no me fue bien y no estuve donde quería estar. Ahí es cuando vos sabés quienes están en ambos momentos, sabés quienes son los que cuentan en las buenas y en las malas. Estoy muy tranquilo con eso y no me perturba para nada.

¿Entre esos amigos que hiciste gracias a tu profesión estaba Paulo Gonçalves (el piloto que falleció durante una de las etapas del Dakar 2020)? 
Sí, por supuesto. Paulo fue un gran amigo que me dio el mundo de las motos. Fue un compañero de equipo, una gran persona que me ayudó, me enseñó, me cuidó y realmente cuando él murió fue un golpe muy duro para mí, encima en carrera, pero uno después entiende que murió haciendo lo que le gustaba.

¿Lloraste en ese momento?
Sí, lloré varias veces. De hecho cuando crucé la meta del Dakar lo primero que hice fue llorar de emoción y sé que él cruzó conmigo ese día. 
Él creía que yo iba a ganar el Dakar y cuando apunté al cielo, en uno de los saludos, es porque también era para él.

 

¿Le tenés miedo a la muerte?, porque cuando salís a correr, el riesgo está...
No, pero tampoco soy un loco que quiera...bah, sí somos un poco locos porque vamos corriendo en una moto a 180 kilómetros por hora. Pero sabemos lo que estamos haciendo, no es que me subo a una moto sin saber lo que hacemos, a eso iba.
Obviamente que no lo pienso, porque si lo pensara sería peor. El miedo en sí te frena en cualquier tipo de situación: miedo a la muerte, a caerte, a saludar una chica, miedo a hablar con alguien, a decirle algo a un amigo o lo que sea, ese tipo de miedos ya te frena y si le tenés miedo a la muerte no podés ni siquiera bañarte en una bañadera por temor a caerte y golpearte la cabeza.
Yo creo que hay que disfrutar cada día, más que nada, y a los temores bloquearlos porque a estos los pone uno.

¿Cuál fue tu peor fracaso, el peor momento que viviste?
Hablando del Dakar más que nada, soy muy competitivo y eso me hizo crecer como deportista, pero uno de los peores momentos fue cuando me quebré antes de competir en la edición de 2017 (sufrió una triple fractura en la mano derecha tres semanas antes de la competencia), ahí me sentía muy mal, me había caído mucho y aparte era mi primer año en el equipo oficial (de Honda), así que estaba muy bajoneado. También el Dakar de 2019, que no me fue bien y tuve la penalización (de tres horas por llevar anotaciones en su mapa de ruta, aunque después la organización le retiró la sanción), fue una edición que no me gustó y también fue duro ese año. 
El Dakar pasado también por la rotura de motor, que fue bastante feo, pero también hubo otro tipo de situaciones y carreras. 
En 2018 y 2019, por ejemplo, tuve una mala racha, no me muy fue bien, tuve tres golpes duros y no conseguí cosas importantes.

¿Pensaste en largar todo en algún momento de calentura?
No, porque cada vez que me ha ido mal o algo ha pasado, eso te hace más fuerte. 
Necesitás también, en cierta manera, que las cosas algunas veces vayan mal. No está bueno ni uno quiere eso, pero cuando las cosas van mal, sacás fuerzas y ahí es donde tenés que tener la templanza para seguir. Ahí es donde mucha gente abandona.

La pasión por las motos es hereditaria y Luciano, tu hermano, vive como vos, ¿pero te gustaría que tenga otra profesión porque vas pensando en él cada vez que compiten? 
Sí, pero eso ya no se puede cambiar. Mi hermano tiene la misma pasión que yo, viene transmitida de familia y hace lo mismo que hago yo. 
Creo mucho en las buenas energías, en las formas que uno hace las cosas, creo que si la preparación está bien hecha, el trabajo está bien, la energía va hacia adelante y creo que te cuida. 
Yo confío en mi hermano, confío en que él sabe manejar bien, en que va a poder siempre solucionar problemas que se presenten. Obviamente sé que los dos estamos expuestos a cualquier tipo caídas feas en cualquier momento. Pero como dije, no voy pensando en ese miedo porque no me dejaría manejar.

Si un político te llama en este momento para que te postules a ocupar un cargo importante, ¿te interesaría?, ¿o no te interesa para nada la política?
Mirá, no me gusta la política para nada. Obviamente que me llevo bien con muchos políticos y demás, pero yo no ejercería nunca la política, no es algo que me llame, y cuando termine esto me gustaría dedicarme a la parte comercial y de negocios.

¿Cómo ves el futuro de los jóvenes de los salteños y argentinos en general?

Estamos en un momento complicado de la sociedad, en especial para los jóvenes. 
Ellos tienen todo un poco más fácil por el tema de las redes sociales y demás, viven un poco más rápido, porque es distinto lo que ocurre con los chicos de 15 años de ahora a comparación de cuando yo tenía esa edad. Uno a los 15 era medio pavote al lado de lo que son ahora o lo que viven ahora. Creo que en Salta queman etapas muy rápido y no se dan cuenta de eso. 
A su vez también hay muchos excesos de alcohol, drogas y otras cosas, que si los jóvenes no lo saben parar creo que ahí es donde está el problema. Creo que los chicos tienen que disfrutar, pero los excesos nunca son buenos, digo de no hacer nada a hacer todo. 
Estaría bueno que muchos jóvenes se pongan más valores, que trabajen , que busquen algo, pese a que sé que hay muchos que tienen objetivos. 
El deporte en sí haría muy bien a los jóvenes. Cualquier tipo de deporte ya enseña, les da responsabilidad a los chicos, pero, como decía, cuando se pone difícil ya muchos abandonan, entonces mi mensaje para todos es que cuando tienen algo que quieran, un objetivo, que luchen por eso, que no se rindan fácil. 
Hay una frase que dice: “Hay que aceptar el lugar en donde estás y tomar la responsabilidad que te va a llevar adónde vos querés llegar”. Entonces creo que ese sería un lindo mensaje para los jóvenes en el sentido de que si quieren proponerse cosas para sus vidas que lo piensen y no solo vivan pensando en la fiesta que tendrán pasado mañana.
¿Salta es tu lugar en el mundo?
Yo me siento muy cómodo en Salta, la verdad. Tengo todo: mi familia, mi lugar en el taller, las pistas, algunos lugares para entrenar. 
He viajado mucho por el mundo y te puedo decir que Salta me gusta un montón. A ver, no descartaría que me pueda ir a vivir en otro lado por algunos meses, pero siempre tendería a volver a Salta.


Y tras haber alcanzado el máximo objetivo de tu carrera, ¿cómo sigue tu vida?
 
Estoy viviendo el máximo esplendor en mi carrera deportiva, como competencia no hay nada más importante que el Dakar. Haber triunfado acá fue literalmente como tocar el cielo con las manos, así que estoy muy contento.
No llevo ni una semana en Salta (ganó el Dakar el viernes 15 y arribó a esta capital dos días después), estoy decayendo en todo esto, también disfrutando un poco aunque todavía no pude hacer un corte muy bueno, pero a mediano y largo plazo está por verse.
Como bien saben, justo se termina mi contrato con Honda en marzo, por lo cuál estamos empezando las negociaciones y hay otras marcas interesadas. Cuando defina bien eso voy a poder ver mis objetivos en cuanto a competencias a alcanzar, y está claro que uno sería el Mundial de Rally y prepararme de nuevo para el próximo Dakar.

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