Campamento Vespucio: Uno de los pueblos más afectados por falta de agua

"Es increíble, pero de a poco nos vamos acostumbrando a adaptar nuestra vida diaria a la falta de agua. Cuando abrimos la canilla y sale agua, sabemos que tenemos que aprovechar para lavar la ropa, bañarnos, hacer limpieza y no dejar nunca nada para más tarde porque no sabemos por cuanto tiempo no la vamos a tener", dijo una vecina.

Con esa expresión, la mujer que vive en la localidad de Campamento Vespucio graficó lo que a las 2 mil familias que residen allí y supo ser por años la más pintoresca localidad del norte de la provincia, que contaba con servicios que eran envidiables para el resto del departamento San Martín, y ahora padecen cada día.

"Ya sabemos que a las 11 de la mañana nos vamos a quedar sin agua y que a las 7 de la tarde vamos a volver a tenerla, pero eso si estamos con suerte. El fin de semana pasado fue terrible, porque estuvimos dos días seguidos sin agua. Que los responsables de brindar el servicio se pregunten cómo hacemos con los sanitarios, con la higiene, tan necesaria más en este tiempo de pandemia", expresó otra mujer mayor, que a diferencia de la primera que dio su testimonio de cómo es vivir la mayor parte del día sin agua, no tiene niños pero, lógicamente, necesita imperiosamente el agua para vivir.

Instalaciones de 60 años

La localidad de Campamento Vespucio cada año que transcurre, por lejos, en vez de mejorar en materia de servicios básicos empeora de tal manera que cada vez más familias han decidido mudarse a Tartagal o a General Mosconi, localidades donde si bien los servicios no son los ideales, es un poco mejor que en Vespucio, que es un pueblo cada vez más olvidado.

En Vespucio, otrora una perla en medio de los reverdecidos cerros del oeste, donde las viviendas californianas, muchas de ellas con piscinas, era lo más habitual, vivían familias de los "ypefeños" y los directivos de la entonces pujante empresa.

El club con el que contaba estaba adelantado en décadas a los otros de la zona, porque tenía desde 1960 canchas de tenis, de básquet, piscina, y un salón de fiestas con capacidad para 500 personas.

"La federación" como se conocía a otro espacio recreativo, era la envidia de los pueblos vecinos, porque contaba con una cancha de fútbol homologada (se podían realizar campeonatos provinciales), totalmente iluminada, vestuarios y un gimnasio plenamente equipado. Pero el paso del tiempo y la imposibilidad económica del municipio de Mosconi de invertir en mantener toda esa estructura está haciendo de Vespucio un pueblo cada vez más abandonado. Pero lo que más afecta es la falta de servicios básicos, porque el verdadero drama de las familias de Campamento Vespucio no es solo la falta de agua. Hay que decir que la energía eléctrica se corta en forma permanente.

Lo que dice la empresa

Quienes deben contener a los usuarios del norte de la provincia son los empleados de Aguas del Norte, de quienes escapa la solución a los históricos problemas de falta de agua que padece el departamento San Martín, pero son lo que tienen que hacer frente cada día no solo a los reclamos, sino muchas veces a los agravios que irritados norteños descargan sobre ellos y ni qué decir por las redes sociales.
Tampoco están autorizados para hablar con los medios y por eso piden reserva en su identidad para no ver peligrar sus puestos. “Semanas atrás tuvimos una rotura en las instalaciones que abastecen a Salvador Mazza y que lleva el agua del dique Itiyuro; en Mosconi la interrupción del servicio se produjo también por una pérdida”, dijo.
 

 

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