¿Se imaginan a Messi jugando en Real Madrid o a Cristiano Ronaldo en Barcelona? Ese es un cuadro difícil de ver en el fútbol actual. Ambos están tan ligados a su presente, en el caso del argentino y a su pasado, en el caso del portugués, que solo en un cuento de ciencia ficción podría darse tal enroque. Pero en la historia mundial del deporte hubo novelas donde el protagonista pasó del amor a la traición, de defender uno colores y pasar intempestivamente al bando contrario. Son las llamadas “traiciones” que pesan sobre alguno estrellas. 
Aquí tomamos el caso de unas cuantas figuras como ser el basquetbolista LeBron James, la tenista Martina Navratilova, el beisbolista Babe Ruth y el futbolista Luis Figo para contar esa transición de un equipo donde fueron emblemas a otro donde también lograr brillar. Pero a los fanáticos eso poco o anda importa, solo ven que el ídolo dejó de serlo. 

LeBron James

 Las salidas de LeBron James de Cleveland Cavaliers, primero a Miami Heat y años más tarde a Los Ángeles Lakers, jamás sentaron bien en el seno de la franquicia. Prueba de ello es la celebración desmedida de un directivo de los Cavaliers el pasado martes en la visita de los Lakers cuando James falló un tiro en el tercer cuarto. La estrella tomó nota y luego machacó a su exequipo -anotó 23 puntos en el último periodo-. “Tiene suerte de que sólo vengo a Cleveland una vez al año”, comentó tras el encuentro.

Babe Ruth

 Se dice a menudo que la primera maldición en el mundo del deporte empezó en un despacho de Boston. Harry Frazee, propietario de los Red Sox pero también un famoso productor teatral de la época, decidió en 1920 traspasar a Babe Ruth, la gran figura del béisbol, al gran rival de la costa este. Los New York Yankees pagaron la friolera de 125.000 dólares en efectivo y otros 300.000 que Frazee utilizó para financiar sus espectáculos en Broadway.
La afición de los Red Sox nunca perdonó el error garrafal cometido por su dueño. A pesar de sus excentricidades fuera del campo, Babe Ruth siguió acumulando jonrones y los Yankees dominaron con puño de hierro la década de los felices años veinte. En cambio, la franquicia de Boston pagó caro desprenderse de Ruth. No ganaría la Serie Mundial hasta 84 años después.

Martina Navratilova

Considerada por expertos como la mejor tenista de todos los tiempos, para ser la número uno del mundo Martina Navratilova tuvo que huir de Checoslovaquia, en aquel entonces bajo el régimen comunista, para poder desarrollar su carrera como profesional. Era 1975, en plena Guerra Fría, cuando, tras la disputa de un US Open, pidió asilo político en Estados Unidos. La justificación fue que era el país donde más torneos se disputaban, aunque su orientación sexual y las limitaciones económicas también tuvieron mucho que ver en su decisión. El gobierno de Gústav Husák le retiró la ciudadanía checa y no la pudo recuperar hasta 2008. En 1986 regresó a Praga para jugar la Fed Cup con el equipo de EEUU y recibió el cariño de la gente.

Deion Sanders

Deion Sanders se destacó a lo largo de su carrera por ser un deportista polivalente, pues triunfó en el fútbol americano y en el béisbol. Su gran gesta fue conseguir dos Super Bowl seguidos (1994 y 1995) y hacerlo con dos franquicias diferentes... y enemistadas. Tras no recibir una propuesta de renovación de los San Francisco 49ers, una vez finalizada la temporada se sumó a los Dallas Cowboys. “Nunca me llegó una oferta, sino me hubiera quedado”, indicó el año pasado el legendario jugador.

Luis Figo

En el fútbol existen decenas de casos sonados, pero uno de los más famosos es sin duda el polémico traspaso de Figo a Real Madrid procedente de Barcelona. Era el verano del 2000 cuando Florentino Pérez se postulaba a la presidencia de la Casa Blanca y prometió el fichaje del portugués, quien tenía un precontrato con el empresario madrileño para presionar Josep Lluís Núñez con la intención de que se le subiera el sueldo, algo que no se produjo.
Figo, capitán del equipo catalán, tomó el puente aéreo después de cinco años en Barcelona a cambio de 60 millones de euros para iniciar la exitosa era galáctica, algo que no perdonó su antigua afición en su primera visita al Camp Nou. Pancartas llamándole “Judas”, billetes de pesetas falsos con su cara sobrevolaron el estadio. 

Valentino Rossi

Aunque en el motociclismo los fans suelen seguir más los pasos de los pilotos que los de los equipos, no puede obviarse la atrevida decisión del italiano Valentino Rossi de cambiar en 2004 Honda por Yamaha, dos compañías japonesas rivales en el asfalto más allá de los circuitos. 
Como suele ser habitual cuando hay una gran hegemonía, muchos restaban méritos a las victorias del piloto italiano por tener la mejor moto. Por ello -y por una mejora económica nada desdeñable- decidió pasarse a un equipo en construcción. Ese mismo año se volvió a proclamar campeón del mundo por sexta vez.

 

Fuente: La Vanguardia.


 

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