En familia, montaron un taller de carpintería con ayuda del IFE

Para muchas familias, la pandemia fue una oportunidad para arrancar sus propios emprendimientos.
Este es el caso de Romina López (23) y Marcos Pérez (25), una pareja que puso toda su energía para montar una carpintería en el barrio Santa Ana I, en la zona sur de la ciudad de Salta.
Marcos es maestro mayor de obra y antes de la pandemia trabajaba como albañil en una obra en construcción en el barrio El Bosque. Como no le permitían tomarse un tiempo para rendir las últimas materias, tuvo que dejar este trabajo para recibirse. Una vez con el título bajo el brazo, no pudo volver a conseguir empleo.
Romina había empezado a estudiar para ser maestra mayor de obra pero lamentablemente tuvo que dejar a un lado su proyecto por la pandemia.
Cuando llegó el coronavirus al país, Marcos cobró el primer Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Los 10 mil pesos les permitieron comprar herramientas para hacer reparaciones de muebles de madera. Él tenía conocimientos de carpintería y, como la situación estaba muy difícil, decidieron comenzar a laborar la madera.
Poco a poco, los vecinos empezaron a acercarles sus muebles para arreglar. Con estos ingresos, compraron material para diseñar sus propios productos. 


Con el segundo IFE, compraron más madera y comenzaron a construir muebles y accesorios de pino.
Desde hace nueve meses, desde la mañana hasta la noche, los brazos de Romina y Marcos trabajan sobre la madera para consolidar el negocio: solo frenan para comer. Mientras tanto, él está empezando a hacer labores en obras, como planos y dirección, distintas tareas que abarca su carrera.
Ellos están casados desde hace tres años y están juntos desde hace ocho. Tienen tres hijos, de 7, 5 y 3 años de edad, que este año tuvieron bastante dificultad para seguir su escolaridad ya que sus padres estaban muy ocupados trabajando para sostener a la familia. Sin embargo, la maestra les dijo que el año próximo los niños podrán recuperar lo que este año no llegaron a aprender.    

Si bien Romina y Marcos hacen amoblamiento de casas, prefieren abocarse sobre todo a los trabajos pequeños para dar abasto con los muchos pedidos que tienen. “Nos encargan placares o bajomesadas, pero eso es más complicado”, expresó Romina. Para responder a la demanda, buscan personas que tengan conocimientos de carpintería y que puedan darles una mano en el taller.
Marcos, quien se encarga de los presupuestos y de actualizar los precios de acuerdo con los aumentos que hay, aseguró que la mayoría de los productos que hacen tienen el mismo valor desde que empezó la pandemia: “Mucha gente no está en una situación económica como para pagar un mueble al precio que tendría que estar ahora. Por eso, mantenemos los precios desde que comenzamos”.
Los dos están contentos con su emprendimiento y piensan siempre en cómo mejorar la producción. “Nos está yendo bien, tenemos bastante trabajo. Seguimos en la lucha”, pronunció Marcos. “Es un trabajo que nos hace salir adelante, más por los gorditos. Estamos muy bien gracias a Dios”, agregó Romina.

Emprendedores en red

Romina es secretaria de un grupo de emprendedores que los fines de semana y los feriados se instalan en la feria frente a la plaza El Niño Feliz de barrio El Tribuno.    
“Muchas mujeres salieron adelante con el IFE y necesitan vender”, explicó e invitó a todos los salteños a darse una vuelta para conocer los productos que ofrecen.    

El peso y el impacto que tuvo el IFE

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) es una iniciativa del Estado nacional que permitió paliar la falta de ingresos económicos de las familias más vulnerables cuando se decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) a raíz de la pandemia de COVID-19. Fueron tres entregas de 10 mil pesos y estaba prevista una cuarta que no se concretó. Este beneficio alcanzó a casi nueve millones de personas este año. 
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