En apenas 13 horas, tres brutales asesinatos cometidos en ocasión de robos sacudieron al Conurbano bonaerense y provocaron alarma en el gobierno de la provincia de Buenos Aires y el de la Nación, que decidieron apurar la puesta en marcha de medidas para frenar una escalada de violencia que podría complicar aún más el difícil panorama electoral que enfrenta el oficialismo. Además pusieron en el ojo de la tormenta a los dos ministros de Seguridad, Aníbal Fernández (Nación) y Sergio Berni (Provincia), respectivamente. 

Los mortales asaltos ocurrieron en Lanús, Tres de Febrero y Quilmes, tres municipios donde la inseguridad golpea fuerte y que se vieron otra vez atravesados por el dolor, la impotencia y los reclamos a las autoridades. Cada episodio presentó características dramáticas y si bien rápidamente se informaron detenciones y avances en las investigaciones eso no impidió que los familiares y vecinos salieran a la calle a pedir justicia y protección.

Los tres hechos tienen como denominador común la brutalidad e inusitada violencia con la que actuaron los delincuentes -disparos y cuchilladas sin mediar riesgo para los agresores o resistencia de las víctimas-, la juventud de los autores de los asesinatos, y la precariedad en la acción, debido a que las acciones criminales quedaron registradas por cámaras de seguridad que permitieron identificar a los culpables.

El primer hecho 

En orden cronológico, el primer episodio lo protagonizó Gonzalo Refi, un joven emprendedor y experto en tecnología que fue engañado por falsos interesados en comprar equipamiento para minar criptomonedas. Al joven, de 32 años, lo mataron de un tiro en la cara, a bordo de su Audi color gris. Eran tres los criminales que lo abordaron tres ser citado por redes sociales para hacer un negocio. Todo pasó en la calle Honduras, al 1600, de Gerli, y a las pocas, el secretario de Seguridad de Lanús, Diego Kravetz, confirmó la detención del conductor del auto en el que escapó la banda.

El segundo hecho

El segundo, ocurrió dos horas después, a las 21, en Caseros, donde el subcomisario de la Policía de la Ciudad Rodrigo Guillermo Becker (41) recibió al menos tres balazos en pecho y abdomen por dos motochorros que lo abordaron cuando salía de su casa con su moto. La Policía Bonaerense detuvo no sólo a los dos presuntos autores de los disparos, sino que también fueron detectados y arrestados dos hombres que intentaban vender el vehículo robado. El video de la propiedad donde ocurrió el brutal ataque -en Bolivia al 3000- muestra cómo los ladrones le dispararon al efectivo porteño -que en ese momento estaba de civil, franco de servicio- lo remataron en el piso, escaparon pero regresaron segundos después para robarle el arma que habían descubierto que llevaba encima.

El tercer hecho

El tercer caso fue el de Lucas Cancino, un adolescentes de 17 años, estudiante secundario y que soñaba con ser ingeniero. Fue abordado minutos antes de las 8 por al menos dos muchachos de 19 y 20 años, Rodrigo Rivas y Nazareno Mejías, que quisieron robarle la bicicleta y otras pertenencias. Por motivos que no se pudieron establecer, el menor de los delincuentes le asestó una mortal cuchillada en el tórax. Los dos delincuentes tenían antecedentes e incluso el mayor tenía una condena por robo a mano armada que nunca cumplió porque la justicia determinó que el revólver que usó para el asalto “no era apto” para disparar.

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