Ola de renuncias en el concurso para el Tribunal de Impugnación

No faltan en esta novela las quejas, reclamos, anticipos de amparos, audiencias inconclusas, una ola de renuncias de los aspirantes y, por supuesto, las críticas hacia el Consejo de la Magistratura que, en esta oportunidad, viene siendo blanco de sugestivas "observaciones" desde distintos estamentos de la Justicia, los magistrados y también desde el Ejecutivo.

Todo comenzó hace unos días cuando el juez de Garantías 2, Ignacio Colombo, elevó una nota de queja formal luego de conocer los resultados de los primeros concursos donde resultó con un puntaje notablemente inferior a otro aspirante, David Miy, quien se desempeña como secretario de una de las salas del Tribunal.

Colombo exigió, entre otros puntos, que, para garantizar la transparencia del proceso, el Consejo de la Magistratura haga públicos los exámenes, algo que orgánicamente no es posible salvo expresa autorización de los autores. Este punto fue un tema de disidencia entre los concursantes y mientras la polémica avanzaba, se conocieron las renuncias de algunos de los aspirantes, entre ellos el propio Colombo y hasta la de David Miy, quien analizó que, pese a la performance alcanzada en los exámenes, todo el escándalo lo estaba perjudicando en lo profesional, laboral y familiar.

Es que Miy, quien le había sacado 15 puntos de ventaja a Colombo en el examen escrito, fue señalado sistemáticamente como un bendecido por el tribunal examinador del que habría recibido una "ayuda" en el examen escrito.

Esto fue motivo más que suficiente para sostener el escándalo. Colombo anticipó un recurso de amparo contra el proceso, el que todavía no presentó, aunque se encargó de aclarar por algunos medios que no tiene nada en contra de los secretarios del Consejo de la Magistratura.

Curiosamente, aún demora el amparo anunciado, aunque también viene evitando la entrevista con el Consejo que lo invitó en reiteradas oportunidades a una devolución para informarle sobre sus calificaciones en los exámenes.

Por su parte Miy presentó una nota anticipando que "tras haber aprobado los exámenes escritos, al igual que otros concursantes, me he ganado el derecho a que el Consejo de la Magistratura me reciba en entrevista oral. Mi honor me impone culminar el proceso ya iniciado. Esa decisión responde a un único objetivo: salvaguardar mi buen nombre y acallar a todos aquellos que, seguramente persiguiendo intereses egoístas, han puesto en entredicho a mi persona. No obstante, para evitar toda maliciosa perspicacia, doy mi palabra de que inmediatamente de finalizadas las entrevistas, voy a renunciar a todos los concursos en los que participo".

De esta manera, los dos aspirantes que picaban en punta por algunas de las vocalías, dieron un paso al costado, aunque el verdadero origen del escándalo se mantiene, por el momento, en la sombra.

Paola Marocco, Mónica Mukdsi y Maria Carabajal también se sumaron con diversos argumentos a las renuncias.

El exprocurador y actual ministro de Seguridad, Abel Cornejo, a través de una columna de opinión, se manifestó a favor de "cambios que le devuelvan el prestigio a la Justicia".

Pero como si esto fuera poco, el presidente del Colegio de Magistrados, Eduardo Barrionuevo, sacó un comunicado donde pondera el compromiso y el esfuerzo del Consejo de la Magistratura y de quienes aspiran a ser jueces, aunque luego se manifestó a favor de "hacer públicos los actos de los órga nos estatales".

 

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