La cultura de la pobreza

Mirar el mapa de la República coloreado por las zonas ganadas en la elección por el Frente de Todos y Juntos por el Cambio parece más un ordenamiento específico de provincias pobres, periféricas, mal pobladas y peronistas desde siempre, con excepción de Jujuy.

Según el historiador Loris Zanatta, "el peronismo tiene algo de mítico y mucho de sentimiento, su actitud eleccionaria, por lo general no responde a procesos de análisis políticos o económicos, es más una reacción emocional, casi antropológica. El peronismo se ve a sí mismo como la religión de la patria. "La utopía cristiana de los populismos es un himno a la pobreza".

La gran propaganda contra del Frente de Todos la hicieron los propios dirigentes, con sus conductas y actitudes repudiadas por la sociedad en general. Privilegios y excepciones en sus máximos niveles, ignorando el sentimiento social de un pueblo con más 115.000 muertos, un vacunatorio VIP para funcionarios y amigos del poder, una pobreza creciente de más del 40%, una inflación que devora impiadosamente sus ingresos de cualquier origen y una jubilación de privilegio de más de 100 salarios mínimos (solo como muestra) alcanzan para entender el enojo social. JxC en su dinámica interna no mostró fisuras o situaciones graves para el ojo ciudadano, pero justo es considerar que es muy poca la gente que lo votaría en razón de los logros del gobierno de Macri. Nadie termina de ver en esa agrupación una solución a la difícil situación que atravesamos, hasta aquí, sin retorno.

En tanto, el FdT generó también, por imprudencias de sus dirigentes, un efecto centrífugo.

Las provincias fieles al oficialismo son un block geométricamente monolítico que incluye a Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Catamarca , La Rioja y San Juan. Sus habitantes transpiran peronismo, fluye por sus venas, y como tales fueron fieles a su fe (aunque con muchos sustos, en esta ocasión). El conurbano sur es un caso análogo. Las condiciones de JxC han sido óptimas pero que si el FdT lograra una gestión aceptable, dos millones de votos podrían revertirse y darle el triunfo.

En conclusión, JxC debe generar la adhesión por meritos propios y no por reacción castigo del electorado, como ha ocurrido, considerando que el FdT le ha hecho frente con un resultado para tener en cuenta.

El FdT tiene, a pesar de sus rencillas internas, un sello identificatorio que lo recorre transversalmente vinculado a ese sentimiento llamado peronismo.

En tanto JxC es la convergencia de opiniones y posiciones de la Coalición Cívica, UCR, PRO e independientes, con lo que la unidad debe ser lograda en base a consensos y entendimientos de las partes y reeditada en cada elección. Un asunto mucho más complejo.

Es difícil proponer una solución desde un fracaso continuo que ya dura 38 años. Primero fueron promesas, después bolsones y ahora subsidios, pero la clase media se deteriora y la pobreza reina en sus comunidades.

Tal vez el mensaje para sacudir el letargo político sea el de hacerle ver a los sectores más castigados (al decir de la politóloga liberal guatemalteca Gloria Álvarez) que "quienes se dicen sus salvadores y les reparten muletas, son quienes les cortaron las piernas".

 

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