Las falencias que develó el caso Thiago

El tiempo en una denuncia por maltrato infantil es vital, si se llega tarde, puede costar la vida del niño, niña o adolescente (NNA). En Salta, el caso testigo fue el de Thiago. El niño llegó al sistema sanitario que nada pudo hacer y cuando todos los otros eslabones estatales habían fallado en el seguimiento y control de la familia sustituta que lo tenía a su cargo junto a sus tres hermanos. 

En julio del 2015, el niño de 4 años llegó a la guardia del hospital Materno Infantil con un cuadro de broncoaspiración y murió dos días después. El estado de abandono era evidente en su cuerpo, tenía 276 lesiones. Pero Thiago no era el único maltratado, también su hermana que con 8 años presentó 119 lesiones.

En su casa del barrio Palermo II, Patricia Sánchez y Víctor Senise albergaron a los 4 hermanos por la tutela provisoria que en el 2013 les otorgó el juez Daniel Canavoso. Una de las primeras fallas del sistema estatal fue que el matrimonio aprobó los requisitos que incluían exámenes psicológicos. Para el Estado provincial era una “pareja ejemplar“ y así lo hicieron saber públicamente en su momento.

Los seguimientos a la familia sustituta fueron insuficientes y hasta inexistentes. En el 2017 la Justicia condenó a la pareja a prisión perpetua y una pena de cumplimiento condicional para 3 profesionales de la Dirección de Niñez y Familia de la Secretaría de Igualdad de Oportunidades por incumplimiento de deberes de funcionario público. Sin embargo, se supo que había muchas irregularidades de fondo que hasta los propios empleados condenados habían advertido mediante diferentes informes a sus superiores sobre la falta de personal, pocos vehículos y recursos escasos para trabajar. Es decir que advirtieron la falta de recurso material y humano para atender los casos que eran urgentes. Una de las profesionales apuntó directamente contra la por entonces ministra de Derechos Humanos, Marianela Cansino. Cuando se conoció la sentencia, la delegada de ATE en la ex Secretaría de la Niñez y La

Familia, Nelly Sánchez, contó a Radio Nacional sobre el desborde con el que trabajaban: “Tenemos casos del 2015 y algunos tienen más de 3 mil oficios”, advirtió.

El maltrato sufrido por Thiago y sus hermanos era tal que hasta los vecinos indicaron saberlo, aunque sin involucrarse. Edith Margarita Robles contó en el juicio que “una de las tantas veces que escuché cómo golpeaban a los niños quise llamar a la policía, pero mi marido me dijo que no me metiera”.

El último caso público de maltrato infantil que llegó hasta la muerte ocurrió hace algunas semanas. En junio pasado una niña de 2 años llegó -al igual que Thiago- al sistema sanitario como última instancia y con la misma excusa. Una mujer llegó al centro de salud del barrio Provipo y aseguró que su hija se había broncoaspirado. Sin embargo, la autopsia reveló que la niña estaba desnutrida y deshidratada y que tenía 33 lesiones. Con el avance de la investigación se supo que la niña estuvo dos días sola y encerrada en una habitación. Al conocer más detalles, la fiscal Verónica Simesen de Bielke cambió la carátula del caso de abandono seguido de muerte a homicidio calificado por el vínculo. La fiscal además advirtió que al nacer la niña, la madre rechazó hacerse cargo de ella y la dejó al cuidado de su abuela paterna hasta cumplir el año. Simesen además contó que fue la Justicia quién restituyó a la niña a su madre: “Cuando la Justicia se la entrega a su mamá comienza un peregrinaje que concluyó en su muerte. La menor ni siquiera tenía DNI”.

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