Fans de BTS harán una reunión solidaria en el parque San Martín

Hoy en que el egregor del Día del Amor y la Amistad influirá en todos los corazones, el grupo de fans Mikrokosmos, de la banda surcoreana BTS, se reunirá detrás del anfiteatro del parque San Martín para concretar un anhelado proyecto solidario al que denominaron “Semillas de esperanza”. 
De 17 a 19 regalarán plantines puestos en macetas realizadas con objetos reutilizados con quienes lleven un alimento no perecedero, un producto de limpieza o ropa y calzado en buen estado y acorde con personas mayores de 60 años. 
Todo lo recaudado será llevado el próximo 22 al comedor Nuevo Sol de la Tercera Edad, ubicado en el barrio Solidaridad. La acción se repetirá mañana y el martes en iguales horario y lugar, salvo que se queden sin plantines para intercambiar... “Semillas de esperanza” coincide con la víspera del cumpleaños de Jung Ho-seok, más conocido como J-Hope. El rapero, bailarín principal y vocalista ocasional de la boy band el 18 de este mes alcanzará los 27 años. 
Celeste Samanta Colque (28) es la líder de Mikrokosmos, creado hace dos meses. Empleada de un local de venta de ropa de niños, su afición por la música de BTS la llevó a crear un grupo de whatsapp en el que se comunican 20 integrantes, entre jóvenes, adolescentes y niños. 
Ella contó a El Tribuno que permanecen en contacto durante toda la jornada y aunque es más notorio el movimiento de las tres administradoras, todos se abren espacios entre sus actividades diarias para participar del diálogo virtual. 
“Les preguntamos cómo están, si les pasó algo que quieran contar, o simplemente les deseamos un hermoso día y les enviamos frases motivacionales para que sigan con sus objetivos y metas en el estudio y que siempre tengan en cuenta que ‘el yo no puedo’ no existe”, especificó Samanta.
La selección del contenido no es casual, sino que está en consonancia con los valores de BTS, agrupación formada en Seúl en 2010 y cuyo atributo peculiar es gestar álbumes conceptuales con intertextos de obras literarias y de psicología. Entre sus temas revisitados caben la salud mental, la pérdida, el proceso de la construcción del amor propio, la conciencia solidaria y el individualismo.
La denominación del grupo, Mikrokosmos, alude a un hit del septeto, en el que se emparienta a los humanos con estrellas que brillan de maneras diversas y que no se puede leer sin experimentar reminiscencias de la página “El mundo”, de “El libro de los abrazos”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015). 
“Muchos jóvenes tenemos gusto por los contenidos asiáticos como el k-pop o BTS y somos denominados raros, tanto en el entorno de amistad como de la familia de cada uno. Esto nos lleva a sentirnos solos y aislados. Por eso queremos que en el grupo cada uno de nosotros se sienta bien: libre y comprendido”, definió Samanta. 

Samanta Colque, la líder de Mikrokosmos, muestra un fotolibro de su colección privada de BTS.

Un artículo de Wikipedia.es consigna que BTS es una abreviatura de la expresión coreana “Bangtan Sonyeondan” que, traducción literal mediante, significa “boy scouts a prueba de balas”. Además, el propio J-Hope comentó en una ocasión que así se hacía referencia a la voluntad del grupo de “dejar de lado los estereotipos, las críticas y las expectativas dirigidas como balas hacia los jóvenes”. Incluso el 27 de julio de 2017 se anunció que BTS también era un acrónimo de “Beyond The Scene” (“más allá de la escena”) como parte de su nueva identidad de marca. De esta manera su nombre se transformó en símbolo de “una juventud en evolución ‘BTS’, que se sobrepone a las realidades que enfrenta y que sigue adelante”.
Es justamente lo que atrajo a Gabriela Medina (32), ama de casa y mamá de Sofía (8), con la que comparte su amor por el k-pop. “Tienen una historia de superación. Me sentí identificada por la forma como superaron todos los obstáculos. Al principio recibieron muchas críticas y se antepusieron a eso. Me gusta el mensaje que dejan: el de luchar por los sueños, porque en algún momento uno va a conseguirlos. Me detengo a verlos actuar o cómo interactúan entre ellos, sufro cuando los veo llorar”, describió Gabriela, quien siguió el memorable discurso que el líder de la banda, Kim Nam Joon, dio en la septuagésima tercera Asamblea General de la ONU el 24 de septiembre de 2018 o la campaña “Ámate a ti mismo”, que la boy band lanzó con Unicef en noviembre de 2017. 
“Por mi edad me sentía avergonzada de seguir a BTS, porque la mayoría de los fans tiene entre 14 y 20 años; pero ahora me encanta ponerme una pulsera, un collar, un gorrito de otaku o un barbijo de ellos para que otros puedan identificarme como seguidora”, señaló. 

Gabriela Medina, otra administradora de las redes del grupo, enseña un libro álbum de la banda, aunque también posee objetos hand made alusivos al septeto, incluso hechos por ella. 


Samanta agregó que los fans salteños asistieron juntos el domingo pasado a una exhibición de k-pop, cierre del ciclo “Verano en la Usina”. “Nos pusimos a bailar, nos reímos y disfrutamos de la música. Me sorprendió mucho ver a algunas madres de los chicos acompañándolos”, acotó la administradora de Mikrokosmos. 
Varios de los miembros ya se conocían porque a medida que se iban levantando las restricciones de la pandemia se habían citado en espacios abiertos los domingos, el día que el COE había permitido en primera instancia que las familias disfrutaran del aire libre. Los BTS le dedicaron un tema a la pandemia, “Life goes on” en su último disco, “Be”, y con certeza no habrán estado del todo conscientes de con qué calor abrazó su música a sus seguidores en el planeta durante una de “las noches del alma” más oscura de la modernidad. Así lo testimonia Antonella (21), estudiante de Enfermería en la UNSa. “Fueron mi cable a tierra en esta situación de público conocimiento, ese clic que necesitaba para replantearme las cosas y volver a disfrutar de los pequeños pero buenos momentos que se me presentaban. Además, tuve más tiempo para ver los videos que producen y que son increíbles”. Agustina Robles (23) es estudiante de Periodismo, trabaja en un programa de radio deportivo y realiza láminas comestibles para tortas. Con una percepción global que viene desarrollando por su futura profesión apuntó que “BTS no solo es una moda, sino mucho más: son siete chicos que salieron de abajo y que luchan por sus sueños transmitiendo letras con las que uno se identifica y, a la vez, se motiva”. Por ello, no extraña el impulso solidario de hoy que involucra plantines que llevan por macetas botellas y vasos de plástico reutilizados. “Queremos hacer más proyectos para ayudar a comedores y merenderos. También dar contención a los chicos que por ser fans de k-pop son rechazados y sufren bullying. Yo canto sus canciones a todo pulmón en casa y gracias a ellas lucho por mis sueños y metas. Cada vez que caigo, me levanto y sigo adelante, porque la vida continúa y no merece la pena quedarme estancada en un solo lugar. Aprendí con ellos a amarme cada día más y a no dejar que los comentarios externos me lastimen”, describió Agustina. 
A su lado su compañero de Mikrokosmos, el estudiante Cristian Barbero (15), asiente y cita un fragmento de “Epiphany”: “Tengo que mostrar al verdadero yo que se oculta tras una máscara sonriente”. 

Un comedor que precisa ayuda

El comedor Nuevo Sol de la Tercera Edad es dirigido por Martina Chico y está ubicado en el barrio Solidaridad. 
Mikrokosmos consignó en su perfil de Facebook (Mikorkosmos-Salta) el testimonio de Martina, para que quienes se decidan a sumarse a la campaña “Semillas de esperanza” conozcan la voz de la persona que comanda una gran obra para su comunidad. “Esto nació porque encontré muchas historias, distintas vidas a las que sentía la necesidad de ayudar, vidas que eran maltratadas, botadas, marginadas, abusadas y cuya salud estaba enferma. Cada paso que daba me mostraba otra vida que ayudar y contener.
Empecé sin idea de lo que hacía. Solo tenía un propósito por el que luchaba y me esforzaba. Mi objetivo diario era un plato de comida para el que lo necesitara. Peleé, lloré y me enfermé, porque cada vez era más difícil, cada vez me costaba más cumplir con todos los que venían y no tenía de dónde sacar recursos. Hasta que aparecieron ángeles así como ustedes (por los Mikrokosmos), con el corazón blando y muchas ganas de ayudar. Cada vez fui creciendo más, cada vez creció más este comedor; pero siempre van aumentando las vidas que ayudamos”, relató a los Mikrokosmos Martina, que actualmente sirve un plato de alimento diario a cincuenta personas mayores de 60 años.
 

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