Piden al Gobierno nacional que flexibilicen la frontera

El grave problema que ven los lugareños es el cierre de la frontera argentina por motivos epidemiológicos. El año pasado por la epidemia de COVID-19 el Gobierno provincial le pidió al Nacional que cierre la frontera con Bolivia por el brote en el país hermano. Eso se mantiene hasta el día de hoy. 
En frente, Bolivia también cerró la frontera en un principio, pero la flexibilizó en diciembre del año pasado. En términos más comprensibles: hoy, si un salteño quiere pasar a Bolivia puede ir, pero no volver.
“Lo que hay que decir es que Argentina tiene que abrir su frontera”, dijo el periodista Omar Murillo, de Radio Líder Bermejo.
En una oración explica toda la complejidad de una frontera que está formada por un río tormentoso como el Bermejo.
En la otra frontera, en Salvador Maza con Yacuiba no existe el problema de naufragios de gomones porque lo mismo la gente circula de país en país por la frontera seca. En el planeta no hay muro que contenga el paso de las personas por las fronteras y lo puede testificar Donald Trump con el ejército más grande del mundo.
Entre Aguas Blancas y Bermejo está el río que más vidas se lleva año a año. Lo mismo la gente cruza y es muy fácil opinar desde el sillón en donde uno lee.
Actualmente está prohibido el transito vehicular y peatonal por el puente internacional que une las dos localidades fronterizas. El paso en chalanas también y es por eso que el paso en gomones cotiza en alza. Hasta mil pesos llegaron a pagar por cruzar al frontera en precarias barcazas armadas con cámaras de camión en donde no rige más ley que la de la ilegalidad. En cada gomón se junta la ilegalidad y la necesidad los legales que no tienen paso.
No se trata tampoco de aumentar la seguridad, un radar no puede detectar una cámara inflada con gente encima, y los controles de Gendarmería sólo provocarían el traslado de los puertos de los gomones más lejos. Todo se encarecería. 
“No puede haber ausencia del Ejército porque esa es zona de las fuerzas de seguridad. Las Fuerzas Armadas no actúan en la frontera, es sabido eso”, dijeron fuentes del Ministerio de Defensa de la Nación.
Ayer apareció otro cuerpo, pero río arriba. Lo que significa es que hubo otras embarcaciones con otras víctimas fatales.
“Cuanto más rigurosos son los controles es más caro el paso en gomones. Y el paso hormiga de ida y de vuelta es incesante. Para tener un idea calculamos que hay unos 30 gomones trabajando”, dijo el periodista desde el otro lado de la frontera.
Y con esos números es fácil cuantificar todo. Cuando el viaje es con poco equipaje pueden subir hasta 20 personas; 15 pasajeros cuando llevan muchos “bagayos”. Yendo y viniendo las 24 horas, los siete días de la semana, los números llegan a ser exponenciales y millonarios. Un gomón con 20 personas a mil pesos el viaje resulta una tentadora cifra; pero no todo es ganancia porque no se puede contar los “permisos” para trabajar. Es una zona en donde todos ganan y pocos hablan.
“No se tiene una dimensión ni un cálculo de lo que está cruzando día a día, pero son números que mueven la economía de toda la zona”, dijo el periodista.
“Ahora, los trabajadores de gomones que tienen una asociación armaron un grupo de personas para salir a buscar a los que faltan encontrar”, informó Murillo.
En esas asociaciones hay argentinos y bolivianos por igual. Lo mismo sucede en cualquier ámbito de esas dos localidades que ya funcionan como una sola. Para dar un ejemplo ahora se vienen las elecciones subnacionles en Bolivia y el control que se quiere establecer en Bermejo para este domingo 7 de marzo, para que voten solo residentes bolivianos, se vuelve un quimera.
La solución entonces estaría en comenzar a escuchar a los lugareños que reclaman una flexibilización en la frontera para que al menos puedan pasar las familias con todos los controles de bioseguridad.
 

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