Mujeres, las que más consultan por temas de salud mental

Profesionales coincidieron en que las mujeres son las que más consultan por temas de salud mental: no saben si ellas sufren más, si tienen más habilitada la posibilidad de pedir ayuda o si tienen un vínculo más cercano con el sistema de salud en general: "Los varones que asisten tienen otro tiempo, hasta que se animan".

Aclararon que este análisis mujer/varón simplifica la diversidad de identidades de género que hay en la sociedad.

Las expertas en salud mental evaluaron que las mujeres son, en general, las que se encargan del cuidado de los niños y niñas y de acompañarlos a las consultas, tratamientos y controles. Por lo general, consultan más rápido cuando se trata de la salud de los hijos y se demoran un poco más cuando es por ellas. Observaron que quizás, al asumir el rol de proveedoras de amor y cuidado, les resulta más difícil registrar sus propias necesidades y problemas y permitirse hacer consultas para sí mismas.

Anabel Frías, médica psiquiatra, diplomada en psiquiatría infanto-juvenil y médica de guardia del hospital Dr. Miguel Ragone mencionó que, según la Organización Mundial de la Salud, las mujeres tienen una predisposición mayor a sufrir depresión o ansiedad.

Desde hace muchos años, se considera a la salud mental como parte de la salud integral y hay servicios destinados a atenderla en muchos espacios, como centros de salud, centros integradores comunitarios (CIC), hospitales, escuelas y universidades.

Hay una línea de salud sexual y reproductiva a nivel nacional -0800 222 3444-, para acompañar las decisiones y los procesos de las mujeres.

Sobre la función maternal

Según explicaron las expertas, existen mandatos que asocian a las mujeres con la maternidad y a esta con la felicidad: "Madre feliz, madre buena".

Mencionaron que es importante incorporar una perspectiva de género en las atenciones en salud para indagar si una maternidad es deseada o no.

"En las maternidades libres y elegidas se puede trabajar con estos mandatos de cómo ser madre y el estigma de ser la "mala madre', si no se cumple con ciertas condiciones establecidas culturalmente", evaluó Belén González Romano.

La psicóloga del hospital Ragone, egresada de la UNT y de la residencia en Psicología Comunitaria y miembro del proyecto EnsamblArte: el Arte y la Cultura derribando muros, destacó que el acompañar las decisiones de las mujeres en cuanto a su salud reproductiva y sexual y en su libertad de decisión colabora en la protección de su salud mental.

Estefanía di Pasquo, licenciada en Psicología (UBA) y egresada de la residencia en Psicología Comunitaria, mencionó que es importante no asociar el cuidado del niño o niña que nació a la madre, sino "trabajar con el padre, si es que está, para que también ocupe el rol que le corresponde".

"A veces se piensa que la persona que parió naturalmente sabe qué hacer con ese niño o niña, mientras el hombre no sabe nada de eso", analizó la profesional, quien integra el equipo interdisciplinario de abordaje de violencias de género y disidencias de la Facultad de Humanidades de la UNSa.

Evaluó que, si bien a las niñas desde muy pequeñas se las vincula con juegos relacionados con la maternidad, los hombres también pueden cuidar.

Anabel aclaró que, en la actualidad, se habla de función maternal para referirse a la figura de apego para un niño y explicó que esta puede ser ejercida por la mamá, el papá o la abuela, por ejemplo.

"Cuando llega un niño a una consulta, una puede encontrar una mamá y un papá, una mamá sola, dos mamás, dos papás, una mamá adoptiva... Lo más saludable es hablar de función maternal", agregó.

Tabú: depresión posparto

Las profesionales dijeron que es esperable que una mujer se sienta triste y tenga ganas de llorar luego de dar a luz.

"La mamá recibe información de los diarios, de las redes sociales y del médico sobre cómo debería sentirse, lo que muchas veces no se condice con la realidad. A veces se frustra y eso es esperable. Si llora o está un poco triste, no hay que etiquetarla como deprimida", advirtió Anabel.

"Tal vez necesita dormir y que el marido entienda que necesita ese espacio y que a veces tiene ganas de llorar. Quizás con pocas intervenciones la mujer es otra y el marido también", agregó.

Aseguró que se puede consultar de manera temprana con un profesional para evitar que este malestar se prolongue. Comentó que hay tratamientos para la depresión posparto que no perjudican la lactancia.

Perspectiva de género: un desafío 

Las profesionales señalaron que es un desafío incorporar la perspectiva de género en todos los servicios de salud y estar atentos para detectar posibles situaciones de violencia de género.
“Sería bueno que una mujer que llega a una consulta ginecológica no se vaya sintiéndose culpable si no quiere continuar un embarazo; que una que tiene depresión posparto no se sienta señalada por no ser una ‘buena madre’; que a otra que acude a una guardia con estrés postraumático por situaciones de violencia de género, se la pueda alojar, hacer redes con otras instituciones y acompañarla; que se respeten las identidades de género, de acuerdo con la autopercepción”, expresó Belén.
Estefanía consideró que es importante que los equipos de salud están cada vez más advertidos sobre la violencia de género para llegar a tiempo a la contención, a la atención y a la intervención oportuna y acompañar a la persona a que salga de esa situación.
“A veces es difícil para la mujer acercarse a hacer una consulta por esta temática... A veces las derivaciones llegan porque llevó al niño o a la niña a control y la pediatra vio algo o se lo detecta en una curación en enfermería o en una visita de agente sanitario”, advirtió.
Anabel mencionó que, luego del aislamiento social preventivo y obligatorio que hubo el año pasado por la pandemia de COVID-19, se ve un aumento de consultas en salud mental por miedos, insomnio, sensaciones de pánico y trastornos de ansiedad, entre otros.
Señaló que las víctimas de violencia de género y de abuso en general se vieron más vulneradas, al estar con sus agresores en la casa.

Las especialistas destacaron la importancia de sostener vínculos no solo en los servicios de salud sino también en la comunidad: grupos de mujeres, vecinas, amigas y hasta redes sociales. Esto permite a quienes sufren violencia salir de la soledad y poder pedir ayuda.
Belén destacó los espacios de recreación, de arte y de encuentro con otros como promotores de salud mental.    
 

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