Salvador Mazza: Lugar donde  la ilegalidad  es moneda  corriente

P- ¿Vio la noticia de que se robaban aceite por medio de una manguera?

R- Sí la ví, ¿pero usted no sabía que por ese mismo lugar contrabandearon un avión biplaza hace poco?

P- Algo escuché; los contrabandistas bolivianos son gente muy audaz.

R- No son bolivianos, la mayoría son argentinos y muchos de ellos ni siquiera viven en Salvador Mazza, son grandes empresarios de la ciudad de Salta.

El diálogo es con Antonio "Acono" Navarro, un exfuncionario municipal de Salvador Mazza, encargado de la Dirección de Rentas y uno de los hombres que más conoce "la operatoria". En realidad, los manejos espurios que se producen en la frontera entre Argentina y Bolivia, más precisamente entre Salvador Mazza y San José de Pocitos - Yacuiba.

Y es que en este paso fronterizo, a diferencia de lo que sucede en Aguas Blancas - Bermejo, que es noticia desde hace días por la desaparición en las aguas del río homónimo de quienes se aventuran a enfrentarlo en esta época del año, ningún accidente geográfico separa las dos naciones.

Solo existen unas pequeñas quebradas internacionales, que prácticamente no llevan agua durante todo el año a lo largo de más de 20 kilómetros. Una distancia suficiente para que el contrabando se realice a toda hora del día y de la noche y sin mayores inconvenientes.

La noticia difundida días atrás que daba cuenta que efectivos del Escuadrón 61 de la Gendarmería Nacional con asiento en Salvador Mazza habían encontrado una manguera por la que se contrabandeaba aceite comestible desde Argentina a Bolivia resultó novedosa.

Y en la misma finca de propiedad de comerciantes y exportadores vastamente conocido en la frontera se desarmaron un par de "puentes" que facilitaban el paso de los camiones que realizan el contrabando de granos, mercaderías, combustibles y de lo que a cualquiera se le ocurra pensar.

Los que pagan y los que no

Antonio Navarro reside desde hace varios meses en la ciudad de Salta por razones de salud, pero como él mismo lo reconoce "todos los días hablo con la gente de mi pueblo y me tienen al tanto de lo que pasa en la frontera. Salvador Mazza es un pueblo chico y todos nos conocemos, así que ese día que por esa misma finca se contrabandeaban un avión desarmado en partes, muchos teníamos el dato. Como también sabemos quiénes se han hecho millonarios contrabandeando granos porque por años han sacado soja, maíz, trigo, sorgo y hasta chía cuando la tonelada de este producto costaba 50.000 dólares. Son millones de pesos de evasión, pero los que se benefician con el contrabando no son solos pociteños. Hay gente que vive en la ciudad de Salta, importantes empresarios", dijo.

"Acono" tiró algunos nombres conocidos en la frontera pero pidió que "mejor no los publique porque es gente de mucho dinero pero también muy pesados, Y hay que cuidarse porque uno solo no va a poder terminar con esta forma de hacer negocios que tiene mucha gente. Y no estoy hablando solo de los pasadores que cobran unos pesos, sino de los que han hecho fortunas en pocos años. Y siendo funcionario, en 2017, se me ocurrió una idea porque veía que la comuna necesitaba plata y había una forma práctica de hacerlo".

  Personal de Gendarmería desarma una suerte de puente en la frontera internacional.

Caminos alternos, mejores que la propia ruta

Navarro le ofreció “a los concejales actuales asesorarlos para que exijan el pago de ese canon, porque el Ferrocarril boliviano sigue operando de la misma manera, pero ninguno se ocupó en llamarme. Yo conozco del tema porque fui director de Rentas, hice todo el seguimiento y lo que quedaba en ese momento era cobrar ese importante monto solo por esos dos años. Ahora los volúmenes son mayores y ya transcurrieron tres años más, pero lamentablemente parece ser que nadie quiere ocuparse”.
Otro de los temas en los que Navarro trabajó fue “para que en el ferrocarril que cargaba los granos desde territorio argentino dejaran de trabajar bolivianos. Eran 20 personas que todos los días trabajaban yendo y viniendo en los vagones y organizando todo el trabajo de exportación y que, por supuesto, no correspondía”.
“Con la falta de trabajo que había en Salvador Mazza no tenía ninguna lógica que la red oriental contratara a bolivianos para que trabajen en Argentina. En ese momento paramos eso, pero no sé qué sucederá actualmente”, recordó.
Navarro explicó que “la frontera es muy particular; el otro día quisieron pasar un ómnibus de larga distancia, lo que también fue noticia, pero se equivocaron porque se fueron por un camino muy al este de la localidad. Si usaban cualquier paso más cercano a Salvador Mazza lo pasaban sin ningún problema. Si le digo que pasaron un avión, cómo no van a pasar un ómnibus. Hay un funcionario local, muy conocido, que tiene dos camiones con lo que hace el traspaso del contrabando y que tiene el camino que él usa en mejores condiciones que una ruta”, concluyó.
-Pero la Policía Federal, la Gendarmería no lo saben?
- Y... habría que preguntarles a ellos... 

La deuda del ferrocarril boliviano

Navarro explicó que “cada camión que llega al ingreso de Salvador Mazza desde el sur del país descarga a la altura del paraje Arenales, donde la Gendarmería, AFIP, Rentas y Aduana tienen los controles y los granos se vuelven a cargar en camiones que provienen de Bolivia. Es una medida bastante controvertida, pero cada camión proveniente del vecino país paga 200 pesos bolivianos (unos $4.100 pesos argentinos) para, una vez cargado, poder seguir viaje, cruzar la frontera y reingresar a Bolivia”.
“Mi pregunta era por qué el tren que llegaba hasta Salvador Mazza y en cada vagón cargaba el equivalente a un camión y medio, para luego regresar cargado a Bolivia, no tributaba en nuestro municipio”, relató.
Navarro explicó que “al cargarse los vagones de cereales que vienen a granel, mucho se desparrama sobre las vías y los alrededores y cuando llueve y después sale el sol hay un olor insoportable que lo padece la gente que vive en esos barrios más cercanos. De manera que intervenimos con el encargado de Ambiente y yo como responsable de Rentas en ese tema. Cuando comencé a exigir el pago vino el director de la red Oriental del Ferrocarril de Bolivia, que es una empresa estatal, porque les hice números y una liquidación de renta presunta sobre el egreso de 3 mil vagones. Entre los años 2017 y 2018 deberían pagar una tasa de ingreso de unos 63 millones de pesos argentinos a la comuna. Primero se negaron, tuvimos varias reuniones en Salvador Mazza pero terminaron aceptando la deuda. Nos dijeron que teníamos que viajar a Buenos Aires a hacer la gestión en un estudio jurídico, pero a esa altura de la negociación se la pasé al intendente Rubén Méndez. Yo me fui del municipio por razones de salud y no sé en qué habrá quedado, si se cobró o no se cobró pero el dato es solo para dimensionar el volumen de exportaciones que se maneja en la frontera”, detalló.
 

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