Gastronómicos, en jaque:  Esperan un impacto peor que en 2020

"Esta película ya la vimos y terminamos siendo los más perjudicados", dijo ayer Juan Pastore, empresario gastronómico del corredor del Paseo Güemes. Su temor es compartido por la mayoría de sus colegas del rubro tras las restricciones dispuestas por el Gobierno provincial para intentar frenar la segunda ola de la pandemia de la COVID-19. Una de las medidas afecta sobre todo al sector de los bares y confiterías, ya que se ordenó el cierre de todos los locales, de cualquier actividad, a la medianoche.

"No creo que sea la solución cerrar dos horas antes, no sirve para nada porque no somos un foco de contagio", señaló Pastore. Y remarcó que el corte nocturno hará que se incrementen las fiestas clandestinas.

"Cuando nosotros estamos abiertos la gente no va a esos lugares", afirmó.

Trabajadores de los locales gastronómicos de la zona del Paseo Güemes se manifestaron ayer en ese lugar para protestar por las restricciones.

"Con este tipo de medidas, el Gobierno lo único que va a lograr es que tengamos que hacer reducción de empleados", dijo Pastore para explicar el reclamo de los trabajadores.

Desde la Cámara Hotelera, Gastronómica y Afines de Salta ayer compartieron esa postura (un día antes quien era presidente de la entidad, Eduardo Kira, se había manifestado más conciliador con el Gobierno, pero horas después renunció).

"Nos agarran peor que en 2020. Primero, porque ya no contamos con ayuda del Estado para el pago de sueldos y segundo, todas las deudas que se generaron durante el año pasado la tenemos que empezar a pagar ahora, como moratorias de AFIP, planes de pago de todos los servicios y los créditos que se tomaron", dijo a El Tribuno el tesorero de la Cámara, Juan Chibán.

"Cualquier tipo de restricción que impongan al sector gastronómico va ser prácticamente una sentencia de muerte para muchas empresas", sostuvo el empresario.

Explicó que las dos horas menos de apertura que impusieron a los locales son "fundamentales".

"El 70% de las ventas de los negocios gastronómicos se realiza a la noche. Las dos horas que nos reducen pueden parecer no importantes, pero para nosotros significa muchísimo porque tenemos una capacidad reducida de atención y al cerrar a las 12, nos obligan a cerrar las cocinas una hora antes o más. La gente no sale a comer a la 7 u 8 de la noche en Salta, entonces se nos reduce la oferta a los clientes enormemente y no nos alcanzará para cubrir los gastos de estructura que tienen los negocios gastronómicos", indicó Chibán.

El propietario del boliche Mao Mao, Jorge Villalobos, contó a este diario que las restricciones lo afectan doblemente. No solo tiene que cerrar más temprano el local de la cima del cerro San Bernardo sino que también debe reducir la capacidad del establecimiento hasta un límite de 100 personas, como se dispuso en el último decreto de la Provincia.

Los boliches están prohibidos desde la llegada de la pandemia a Salta, por lo que Villalobos reconfiguró su negocio como confitería con espectáculo. Los viernes y sábados llegó a tener más de 300 clientes, según dijo.

"Pero las últimas restricciones del Gobierno nos van a partir al medio. No sé cómo vamos a seguir", advirtió.

Una renuncia tras las medidas 

Eduardo Kira presentó ayer su renuncia a la presidencia de la Cámara Hotelera, Gastronómica y Afines de Salta. La dimisión se dio un día después de las restricciones adoptadas por la Provincia. La diferencia de criterios hacia esas disposiciones entre los dirigentes de la Cámara habrían precipitado la renuncia del empresario. El jueves, en diálogo con El Tribuno, Kira tuvo un discurso conciliador con el Gobierno, mientras que ayer, la postura de otros dirigentes de la Cámara fue diametralmente opuesta.
Aún así, el tesorero de la institución, Juan Chibán, aseguró que intentarán convencer a Kira para que “revea su decisión”.


 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Salta

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...