VIDEO. Golpeado por un femicidio,  un joven de Orán puso su esperanza en la música

Ezequiel Correa marca un antes y un después en la historia de su vida. Vulverado por la pobreza recuerda que su mama se quedó sola con 5 hijos cuando él tenía tres años: "El mayor de mis hermanos tenía 6 y el menor era bebé".

Martina Ramón era lavandera, pero el dinero no le alcanzaba: "dormíamos todos en una sola cama" reveló.

El hambre era moneda corriente, por lo que Ezequiel, con solo tres años junto a sus pequeños hermanos se trepaba al camión recolector de residuos hasta llegar al basural para buscar alimentos. A pesar de la pobreza el recuerda que era feliz.

Apenas había cumplido seis años, las imágenes más aterradoras quedaron grabadas en su retina: "Mi mamá lavaba, mientras todos mis hermanos dormían, menos yo, cuando sentí gritos, discutía con su pareja y empezó a machetearla. Vi una botella cerca pero el miedo me anuló y me tapé la cabeza hasta que todo quedó en silencio".

Martina tenía heridas fatales, Ezequiel un corte profundo en su pierna, y su hermano más pequeño, un corte en la cabeza. Se quedaron solos.

A los tres años del aquel terrible hecho el femicida quedó libre, mientras ellos crecían en casas de parientes en medio de más violencia y más pobreza.

Ezequiel hizo su primaria en la escuela Arturo Illia del barrio Caballito, donde recibió el cariño y contención de mis docentes. Pero eso no era suficiente para que él se liberara de tanto dolor y angustia, "siempre tuve un sentimiento de culpa al pensar que si hubiese tenido el valor de agarrar esa botella, aquella noche fatídica, podría haber defendido a mi madre y hoy estaría acá" dice con lágrimas en los ojos.

Comenzó el secundario, era buen estudiante, hasta que encontró una vía de escape al desasosiego en la droga, la calle, peleas, la bebida. A los 18 años tocó fondo: "la droga me ganó", dijo. Fue entonces cuando unos amigos lo invitaron a una iglesia cristiana donde descubrió que podía ser feliz a pesar de todo, que podía cumplir sus sueños. Su fe en Dios lo ayudó a transformar el desconsuelo en canciones de rap.

La historia de Ezequiel se repite enmuchos jóvenes que viven esa realidad sin la posibilidad de salir del mundo de la droga, violencia y muerte.

Introvertido, reservado y poco expresivo encontró en la música la manera de expresar el dolor, la tristeza y sus sueños de una vida mejor. Empezó a escribir y transformó la pena en canción, demostrando su gran potencial con la música

Hoy con 20 años, Ezequiel grabó su primer video "Vida loca" y se siente muy contento con los resultados, porque desde el arte puede sacar de adentro el dolor y transformarlo en canción.

Su sueño es poder triunfar a través de su canal de You Tube (Ezequiel Correa - Vida Loca (Video Oficial) poder darles a sus hermanos una casa y transformarlo en el hogar que su mamá siempre hubiese querido. El anima a otros jóvenes a confiar en la capacidad de cada uno, y a tener fe en Dios.

 

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