Preocupación de médicos de Orán por las carencias del hospital


Karina Segovia, jefa de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Vicente de Paúl de Orán, está muy preocupada por la inminente llegada de la segunda ola de COVID-19 en su ciudad. Según manifestó a medios locales, el hospital está repitiendo la misma historia del año pasado, cuando se produjo el pico alto de contagios de la pandemia.
La profesional presentó una nota ante las autoridades hospitalarias en la describió la situación de su área y solicitó los insumos necesarios. “Desde que comenzó la pandemia se cambiaron tres gerencias, sin embargo las falencias todavía siguen”, aseveró.
La falta del recurso humano es uno de los principales problemas que pide se resuelva con urgencia. “Necesitamos más profesionales, la terapia tiene solo 13 camas para una población de más de 120.000 habitantes, con siete camas destinadas para pacientes COVID-19”, reclamó la médica.
Para colmo de males, comentó que ya no pueden realizar estudios de PCR por lo que las muestras son enviadas a la Capital salteña y los resultados tardan por lo menos dos días. En febrero se rompió la centrífuga que permitía diagnosticar COVID-19 dentro de las 24 horas a nivel local. Esto los ata de manos si el paciente necesita ser tratado con plasma convaleciente porque el tratamiento tiene efectividad dentro de las 72 horas de iniciados los síntomas, después no, según alertó.
La médica Segovia indicó que lo ideal en el establecimiento sanitario “sería tener 20 camas disponibles para pacientes COVID”, pero, al mismo tiempo lo ve casi imposible por la falta de capacidad edilicia. Lo que sí reclamó que como mínimo necesitan cuatro médicos terapistas más y camilleros porque tampoco tiene. “Voy perdiendo personas necesarias, somos la segunda ciudad de la provincia con un hospital sin recurso humano suficiente”, expresó.

Sala COVID, un desastre

En febrero la sala COVID-19 que funcionaba en la escuela Osvaldo Pos fue trasladada al edificio Tinkus (centro preventivo asistencial de adicciones), pero los profesionales denunciaron falta de recursos ante el incremento de casos y de cara a la segunda ola.
La médica Laura Moyano presentó su renuncia de manera indeclinable a la jefatura del sector que venía ocupando en el centro asistencial Tinkus, dónde se atiende a pacientes leves y moderados de coronavirus.
La cirujana comentó a medios locales la terrible situación que atraviesa el sector que tenía a su cargo. “Ponía en riesgo mi salud, la de mis pacientes, había decisiones incoherentes y sobre todo la comunidad debe conocer que desde diciembre no nos pagan las horas guardias”, denunció la profesional.
Prosiguió: “Sin ir más lejos a veces no hay personal para cubrir la guardia del sector”.
La escuela funcionaba como un hospital modular con oxígeno, pero en Tinkus no hay más de 30 camas. No es ni la cuarta parte de lo que se tenía en la escuela Osvaldo Pos.
“Necesitamos que se arme un sector para moderados en otro edificio, para darle otro tipo de atención. Aquí contamos con un edificio con dos plantas y los pacientes deben ser internados en planta baja por no contar con una rampa, las camas deben ser semi inclinables y las que ocupamos con las rectas estamos a tiempo de buscar y acondicionar otro lugar”, dijo Moyano, agregando que están tratando por todos los medios de armar lo mismo que tenían en la escuela Osvaldo Pos. 
Por último, contó que no tienen máscaras porque las que tenían se rompieron.  La suma de carencias, errores y falta de respuestas la llevaron a Moyano a renunciar.
 

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