Una muestra invita a pensar los DDHH desde una gran diversidad

Durante todo abril se podrá visitar en la Biblioteca Provincial Dr. Victorino de la Plaza (avenida Belgrano 1002) la muestra fotográfica sobre derechos humanos que reúne trabajos de Isidoro Zang, Javier Corbalán, Florencia Arias, Marcelo Abud, Beatriz Juárez y Víctor Notarfrancesco. El público puede asistir para verla de lunes a viernes, de 8 a 21.30. 
La exposición fue organizada por el Instituto de Investigaciones en Cultura y Arte (IICA) dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria (SEU) de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la Maestría en DDHH del Departamento de Posgrado de la Facultad de Humanidades y el Museo Histórico de la UNSa y la Coordinación de Bibliotecas y Archivos de la Provincia de Salta.
En diálogo con El Tribuno, el director del IICA, Hernán Ulm, señaló: “La idea fue tratar de pensar los derechos humanos como una cuestión permanente a lo largo del tiempo. Bajo esa perspectiva, los derechos humanos pueden (y deben) ser pensados como una actualización de derechos y como una necesidad de mantener la atención sobre los diferentes modos en que, en nuestra actualidad, se ponen en peligro los diferentes tipos de derechos”. Agregó que Isidoro Zang le había hecho hacía un año la propuesta de exponer obras fotográficas de artistas salteños con este leit motiv.
Guiados por esa motivación, dijo Ulm, seleccionaron material de quienes a través de sus imágenes les permitían pensar la contemporaneidad de las cuestiones relativas a la ampliación de los derechos humanos y, a su vez, que estas tomas fueran un modo de repensar la relación del presente con el pasado.

“Se trata de mantener vigente una permanente atención a los modos en que en muchas circunstancias se siguen violando nuestros derechos a la identidad, a la educación, a la vivienda, como otros tantos modos de hacer visible que las cuestiones vinculadas con los derechos humanos siguen siendo ‘permanentes’, porque se vinculan a nuestro pasado; pero, fundamentalmente, se lanzan desde el futuro”, explicitó.
Luego destacó que escogieron tres fotos de cada autor para que el espectador cobrara magnitud de la diversidad de abordajes que la cuestión de los DDHH permite. También expuso que la intención subyacente es que a través de la mirada atenta de estos artistas, que tienen estilos muy diferentes entre sí, se manifieste la necesidad de repensar de modo continuo las maneras en que los derechos humanos deben ser una cuestión colectiva.
Marcelo Abud contó a este medio que sus imágenes pertenecen a un trabajo sobre Perico (Jujuy), el pueblo donde nació y vive, y un entorno que le resulta muy propicio para desplegar su inquietud por la fotografía, una actividad que él no realiza la mayoría de las ocasiones por obligación laboral, sino por inquietud personal. Aclaró que él no se aboca a retratar la época del denominado proceso de reorganización nacional ni las huellas de su plan sistemático de terrorismo de Estado y desaparición de personas. Sin embargo, sus fotos, que captan la algarabía de quienes ven pasar filas de militares por las calles, parecen transpoladas de aquel periodo histórico. 

La marcha militar que pudo captar en Perico el fotógrafo Marcelo Abud.
Las imágenes tienen más de diez años y su autor no recuerda si las tomó durante la celebración de una fecha patria o patronal. 
“Siempre voy a sacar fotos de todo lo que pasa en las calles. Me sorprendí de ver a tantos soldados, como si fueran a una guerra. Me pareció una imagen desopilante. A la par, me dio cierta impresión o temor verlos con armas y las caras pintadas. Me llevaron de inmediato a la época más oscura del país”, manifestó. 
Si bien dijo que en su familia no hubo víctimas del proceso, esa sola escena bastó para que emergiera su capacidad de identificarse con las organizaciones de derechos humanos que buscan recuperar a los nietos e hijos apropiados, establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de lesa humanidad y promover su enjuiciamiento social. 
“Uno sabe lo que pasó y hay que tratar de no olvidarlo”, sintetizó. 


Una magnífica drag queen retratada por la fotorreportera Florencia Arias. 
Por su parte Florencia Arias relató que el 10 de noviembre de 2019 fue a realizar un registro documental de la movilización que se desarrolló en el Consulado de Bolivia en Salta en repudio a la crisis política en el vecino país que motivó la renuncia del presidente Evo Morales y que Jeanine Áñez Chávez tomara el poder hasta el 7 de noviembre de 2020, cuando le transfirió el mando a Luis Arce.

“Fui a acompañar a Bertha y Germán Lozano, que estaban haciendo la convocatoria. Me conmovió todo de ese momento. Temblábamos todos. Ella había terminado de hablar y estaba muy quebrada. Luego su temple cambió como hacen los hermanos, que siempre luchan. Ellos van a defender su wiphala, sus orígenes y sus polleras como ellas dicen siempre”, detalló. La otra imagen muestra a una niña, ceñuda y sorprendida mientras comía un pomelo, en pleno Chaco salteño, más precisamente en San Miguel, donde habitan comunidades originarias que no acceden a todos los servicios básicos y que sufren de carencias en múltiples aspectos. Escapar por excepción y por la tangente del manual de lo recomendado para una adecuada práctica periodística le sigue resonando hasta hoy. “Qué no te interpela en Santa Victoria Este. A veces me siento medio incómoda de haber incluido esa foto en la selección, porque pienso que la niña nunca me habilitaría a hacerlo, porque, en síntesis, en la foto me está mirando con cierto desagrado”, señaló. 

El pañuelazo 

Las imágenes aportadas por Beatriz Juárez corresponden a los pañuelazos realizados entre 2017 y 2019 en Salta y Córdoba por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. En una de las tomas los pañuelos verdes, representativos de la campaña nacional, se agitan en lo alto y con el cielo como fondo. En otra es el protagonista y anuda el cuello de una militante. 
“Ese día que asistí al pañuelazo en Salta me di cuenta de la cantidad de estudiantes secundarios que había y el impacto que tenían su discurso y su presencia en los espacios público y mediático”, describió. Agregó que estaba muy vigente la participación de las coordinadoras de estudiantes de secundario salteñas, porque había expuesto sus argumentos en el Congreso de la Nación Milagro Peñalba, la oradora más joven a favor del entonces proyecto de interrupción legal del embarazo. También captaron la atención de Beatriz la asistencia de personalidades de la cultura salteña, como la cineasta Lucrecia Martel, una de las voces más lúcidas que se alzaron en aquel debate. “Fue justo en un momento previo a la foto general que se hizo desde una escalera. Yo me agaché y la tomé desde el piso hacia arriba con un plano contrapicado, casi cenital”, detalló. Beatriz aclaró que no está especializada en fotoperiodismo y se dispuso a esa revisión entre el presente y el pasado, que es un efecto buscado por la muestra. “Me conmovió el haber visto a tantos jóvenes con tanta información y energía para defender sus derechos, muy contrastantes con la época cuando yo fui a la secundaria”, concluyó. 

Una imagen icónica de un pañuelazo en Salta, lograda por Beatriz Juárez.

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