La odisea de un perrito de San Carlos para volver a su pueblo

En la Usina del Arte se presentó días atrás “Lobito por el camino”, una novela de Mónica Rivelli que relata la historia del perrito de San Carlos que en 2004 se perdió en la ciudad de Salta tras llegar a la fiesta del Milagro con sus amigos del pueblo calchaquí. Con mucho esfuerzo y para alegría de todos, el animal logró volver a su hogar.

A lo largo de 96 páginas de acuarela, avanzan las peripecias de Lobito, el protagonista, que recorre en cuatro patas más de 200 kilómetros de ida para acompañar a los fieles sancarleños y otros tantos de vuelta para volver a verlos. 

Al libro lo presentó Lecturarte, una asociación civil sin fines de lucro que promociona la literatura infantil y juvenil en Salta.
La autora del libro recordó que estaba manejando cuando escuchó por la radio la noticia de un perrito que se había perdido luego de haber viajado con los peregrinos para la procesión.

El protagonista, inmortalizado en los Valles Calchaquíes.


Durante muchos años guardó esa historia en su memoria hasta que decidió escribir un cuento con las aventuras que ella imagina que vivió Lobito hasta llegar a su pueblo.

Después de muchos ensayos a lo largo de un año y medio, el cuento se convirtió en una novela, con 14 capítulos marcados por las huellas de este perrito que atravesó calles, rutas y quebradas.

La encargada de las ilustraciones fue Gabriela Fontana, quien vive en Buenos Aires. Como la artista vivió en Salta cuando era niña, recordaba los paisajes de los Valles Calchaquíes, lo que le permitió recrear los escenarios que recorría Lobito.

Durante los meses de trabajo, ella y Mónica intercambiaron textos y dibujos por internet. Realizaron todo el libro sin haberse visto personalmente, más que -felizmente- para la presentación del libro. 

Si bien Mónica soñaba con presentar por primera vez su novela en San Carlos, en la plaza donde se erige el monumento al protagonista del relato, la situación sanitaria por la pandemia complicó un poco los planes, aunque la idea de hacerlo sigue latente.

Una mirada perruna

Para describir mejor las acciones del personaje, Mónica contó con su amigo Noha, un perro labrador que le enseñó cómo miran y cómo sienten los de su especie. "Yo observaba cómo miraba... Me tiraba al piso para ver cómo miraba él", contó la escritora.

Lobito es quien cuenta la historia desde su lugar y condición. 

Quienes quieran leer el libro, pueden encontrarlo en las librerías locales; en Lecturarte, en la Galería El Palacio, primer piso, y en el local de indumentaria y artículos para niños Little Star, ubicado en Balcarce 630.


Mónica decidió no atribuirle a este perrito características ni capacidades humanas. “Me limité a lo que podía hacer un perro que, la verdad, no son muchas cosas. Presté atención a cómo expresan la alegría y el cariño; cómo demuestran que están tristes y cansados”. 

"Noha me ayudó a escribir. Fue mi compañero de tareas”, aseguró la autora y agregó: “Dicen que los animales no tienen sentimientos, pero tienen una inteligencia emocional increíble. Son muy compañeros".

Mónica consideró que era importante la historia de Lobito y quería contársela tanto a chicos como a grandes: “La odisea de este perro fue volver, no ir con los peregrinos”.
La escritora dijo que no está de acuerdo con que los perritos acompañen a los peregrinos a la ciudad: “Sufren mucho por el camino y algunos no vuelven”.

Lobito somos todos

Mónica explicó que el libro tiene dos lecturas: una, la más evidente, es el viaje de Lobito para reencontrarse con sus amigos y su pueblo; la segunda, más profunda, es sobre el camino que hace una persona por la vida.

"Una en el camino de la vida se encuentra con amigos, tiene posibilidades y desencuentros, pasan cosas buenas y otras tristes... Hasta que en un momento termina el ciclo de la vida", expresó Mónica.

"Lobito somos todos. Cuántas veces somos Lobitos en el camino: desperfectos, débiles y nos levantamos desde el suelo con más fuerza”, señaló la autora y recuperó algo que dijo al presentar el libro y que busca transmitir con su historia: “No perder la esencia animal y descubrir, desde allí, su fortaleza emocional".    

Mónica consideró que esta historia puede interpelar a todos y recordó una frase de la escritora María Teresa Andruetto, quien dijo: “La literatura no cesa de llevarnos hacia nosotros mismos”.

Obras de teatro y más    

Mónica Rivelli ha publicado muchos libros y algunos de ellos han sido premiados tanto en Salta como en otras provincias. “Melodías del viento”, “De valijas y sorpresas” y “Auto-nomía” son algunos de sus títulos.

Si bien por muchos años, la autora se dedicó a escribir obras de teatro y comedias musicales, los últimos tiempos se abocó más a la narrativa.

Ella forma parte de Lecturarte, un espacio que desde 2010 promueve la literatura infantil y juvenil en la provincia. En la actualidad, la institución está conformada por 12 escritoras salteñas y se vincula con organizaciones de promoción de la lectura en el país.

 



 

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